17 octubre

El vergonzoso pacto de la Unión Costarricense de Cámaras y Asociaciones del Sector Empresarial Privado (Uccaep) con la nefasta agrupación de los bloqueos nos llevará, inexorablemente, a sufrir el hierro represivo de un gobierno de facto.

Alentará, además, la legitimación del delito. Por ejemplo, temo la inminencia de cobro de peajes por antisociales de diversa calaña para dejarnos ingresar a nuestros barrios, so pena de sufrir las consecuencias de la agresión impune.

Como ciudadano no puedo callar ni abstenerme de expresar el temor de nuestro destino, no por nosotros, personas mayores, sino por nuestros hijos y nietos. ¡Qué pena, Costa Rica!

Roberto García Herrera, Zapote

Otra convención

Todos sabemos que las convenciones colectivas han inflado hasta límites insoportables los gastos del gobierno. Me resisto a creer que sea cierto que el Ministerio de Educación Pública (MEP) firmó un nuevo convenio de ese tipo con los sindicatos de los educadores.

Es hora de que si el gobierno inicia una negociación con un sindicato, las gollerías sean informadas antes a los contribuyentes. Estoy cansado de privilegios.

Henry Martínez Gallo, Liberia

Asunto sin resolver

La semana pasada una carta firmada por mí fue publicada en este espacio, donde expliqué que Davivienda no contestaba mi solicitud de readecuación de deuda debido a que soy uno de los afectados por la crisis pandémica.

Recibí una llamada del gerente para ofrecerme disculpas y me informó de que se sancionaría a quienes causaron el atraso de mi gestión. Pero durante la semana recibí llamadas para cobrarme e indicarme que puedo enfrentar un cobro judicial si no pago.

Ricardo González Gómez, Heredia

Cobro injustificado

Pago mis cuotas ordinarias y extraordinarias al Grupo Q, las reporto por los canales que ellos indican, y dos semanas después me están llamando porque dicen que estoy atrasado.

El 9 de setiembre no apareció uno de los abonos. Llamé, escribí al WhatsApp y envié un mensaje por correo electrónico, pero nadie resuelve.

Ha pasado varias veces. He tenido que ir personalmente a las oficinas centrales para que actualicen mi cuenta.

Juan Carlos Murillo Gómez, Heredia

Cuesta decidir

¡Ahora sí! Esto se enredó y las desesperación nubló el horizonte de algunos. Me cuesta creer lo que estoy pensando. De tanta democracia se empachó la vaca y no quiere dar más leche. ¿Será por eso que decidir nos cuesta tanto?

La democracia seguirá en pie mientras se comprenda que su esencia es buscar un equilibrio en cada decisión.

Gustavo Halsband, San José

Hombre agrandado

Célimo Guido quiere presentarse como Célimo Magno o quizás Célimo Atila, rey de los hunos. Así, se ve a sí mismo, se siente engrandecido y aclamado por una chusma de rufianes que lo siguen, una minoría en comparación con el grueso de la población que repudia los bloqueos desde la huelga de noventa días.

Célimo tiene una pésima lectura del sentir del pueblo, que no quiere que se arrogue el derecho de representarlo y “defenderlo en forma pacifista, humanista y ambientalista” (con cocteles molotov).

Tampoco interpretó bien el rechazo que sufrió el sindicalismo en la pasada huelga, casualmente “defendiendo al pueblo” que hoy tiene a sus líderes, otrora prepotentes, en el ostracismo, y da pena verlos buscando algún protagonismo en el movimiento de Guido.

Célimo Magno amenaza con levantar al pueblo, ojalá sus palabras no sean proféticas porque lo que se percibe en el ambiente es un clamor, un descontento, un basta ya in crescendo y que sea el mismo pueblo, no la policía, el que, harto de tanto desafuero, retire los próximos bloqueos.

Rodrigo Herrera Rodríguez, Heredia