30 enero

Rodolfo Méndez Mata es pausado, de buen trato y proyecta tranquilidad y seguridad. El ministro de Obras Públicas y Transportes, pese a su edad, tiene muchas ganas de ayudar con su trabajo y buen criterio a poner en marcha una entidad en el olvido.

Aunque no podemos decir que sea la regla, cabe tener en cuenta que los adultos mayores tienen mucho por enseñar a las nuevas generaciones. Hace unos días, La Nación publicó que el personal del MOPT le hizo un reconocimiento porque 60 años atrás inició labores en la institución, y en esa época empezaron los trabajos en la Circunvalación. Hoy, tal vez, tenga la oportunidad de terminarla.

Hay que darle más destaque porque está haciendo esfuerzos con miras a poner en marcha tantos proyectos sepultados por la burocracia.

Don Rodolfo le ha dado a la ciudadanía la esperanza de creer nuevamente en el funcionario y en las instituciones del Estado. Ojalá su ejemplo haga recapacitar a otros empleados públicos para que trabajen con el mismo espíritu y dedicación.

Bernardino Rojas Sánchez, San José

Solo agua en botella

El martes 28 de enero llevé a mi mamá a Cinépolis, en el Centro Comercial Terrazas Lindora. Compramos entradas VIP y ordenamos comida, como parte del servicio ofrecido. Pedí un vaso de agua en dos ocasiones y me dijeron que en un momento me lo traían; la tercera vez ni siquiera respondieron al llamado.

Al terminar la película, hablé con el encargado de cocina, quien me explicó que el agua se vende únicamente embotellada. ¿Por qué no me lo informaron cuando pedí el agua la primera vez?

Óscar Sánchez Mora, Escazú

Génesis del caos

En la columna “Perspectivas”, Velia Govaere se refirió el martes a la impunidad empoderada en las instituciones del Estado y escribió que esos males tienen génesis complejas y entretejidas, pero se evita atacar el factor humano.

Muy cierto. Pero ¿por qué no hacerlo si es la causa principal? La creación de la nueva República introdujo el Servicio Civil, el cual puso fin a la costumbre de que cada cuatro años los empleos públicos fueran botín político, y, así, potenciar la carrera en la función pública y la especialización.

El primer gran error fue dejar fuera del control del Servicio Civil a las autónomas y descentralizadas. Nacieron las castas y las odiosas asimetrías en salarios debido a pluses y regímenes de pensiones complementarias.

El Servicio Civil, a su vez, se vio obligado a aflojar un poco su rigor de calificador por la desleal competencia que se desmarcó de lo que consideró no le convenía del estatuto, pero sí homologó lo que le servía. A corto plazo, la práctica derivó en la inamovilidad e impunidad a prueba de todo, incluido el dolo de los funcionarios, quienes, además, fueron escalando posiciones en las estructuras sin el rigor de una calificación estricta.

Primó la antigüedad sobre la capacidad, incubando todo lo que hoy criticamos: la tramitomanía, los feudos y la duplicidad de funciones, al punto que en muchas dependencias se cuentan historias de superiores que perseguían y despedían a subalternos competentes por celos profesionales.

Hay quienes afirman que algunos entes están tomados por mandos medios mediocres, apuntalados por los sindicatos, y el presidente ejecutivo o el ministro no es más que una figura decorativa. De allí los resultados de un gran e ineficiente aparato estatal.

Rodrigo Herrera Rodríguez, Heredia

Venta limitada

Unos familiares llevan ya varios años tratando de vender un terreno con una casa construida hace unos 70 años, en San Francisco de Goicoechea, pues, según el plan regulador, quien lo compre solamente podrá construir ahí un parqueo de un piso o una zona verde pública o privada, o bien, remodelar sin demoler la actual construcción, la cual no se encuentra en buen estado debido a su antigüedad.

El plan regulador se ha tornado una gran limitación para vender el terreno y otros más porque a nadie le interesa comprar una propiedad que no puede dedicar a otra actividad.

David Salazar Marín, San Francisco de Goicoechea

Calle polvorienta

El Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) llevó a cabo un trabajo en una calle recién asfaltada y la dejó polvorienta, con una caja de registro en el centro, que ya casi se convierte en hueco.

Es decir, tenemos una calle de inferior calidad que antes del arreglo hecho por el MOPT. De seguro, se echarán las culpas entre instituciones, y el mal lo asumiremos los vecinos, que pagamos impuestos religiosamente.

Mario Valverde Montoya, San Rafael de Montes de Oca