25 noviembre, 2020

El 27 de agosto compré una cocina en la tienda MExpress, en la sucursal situada en Río Frío, en Las Horquetas de Sarapiquí.

Cuando se usa el horno, se calientan las perillas a tal punto que causan quemaduras. Lo reporté a la tienda y vinieron tres veces a repararla, pero no me la cambiaron, como sería lo correcto cuando el artefacto viene dañado. Deseo una nueva cocina o que me devuelvan el dinero.

Ana Rita Sibaja Rojas, Sarapiquí

Adjudicación al ICE

Es increíble que sin ninguna licitación pública se le adjudicó la segunda etapa del acueducto metropolitano de San José al Instituto Costarricense de Electricidad (ICE). Primero, cómo se sabe que el precio más competitivo es el que ofrece el ICE y, segundo, cómo se le ocurre al Gobierno Central, al Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) y a Acueductos y Alcantarillados contratar al ICE después de todos sus fiascos que le han costado miles de millones al país.

Max Sittenfeld Appel, Escazú

Respuesta del AyA

En respuesta a la carta publicada el 19 de noviembre, con el título «Agua dos horas al día», de Ana Rosa Roldán Porras, se informa de que el faltante en Bebedero de San Antonio de Escazú se debió a una serie de fugas que no habían sido localizadas, producto de un deslizamiento que atendió la Municipalidad en Tapias Amarillas.

Una vez localizadas y reparadas, se procedió a la calibración de una serie de válvulas hidráulicas que permiten abastecer de manera eficiente todo el sistema.

Maritza Alvarado Granados, directora de comunicación institucional del AyA

Discrepa del BN

Mi representada provee servicios profesionales al Banco Nacional desde el 2012. En octubre recibí de la Sección de Ingeniería el resultado de calificación de mis servicios y considero que ese reporte contiene graves vacíos de fundamentación y algunas omisiones.

Presenté un recurso de revocatoria con apelación en subsidio, pero no le dieron el tratamiento según el ordenamiento jurídico. ¿Quién en el Banco Nacional conoce el debido proceso en contratación administrativa y la Ley General de Administración Pública?

Freddy Alvarenga Tinoco, Cóbano

Hacienda digital

Pese a algunas denuncias, me parece una excelente noticia la modernización informática del Ministerio de Hacienda porque fortalece la recaudación y estabilidad fiscales, mejora la eficiencia de la gestión del gasto público y el desempeño operativo en la administración tributaria y la rendición de cuentas oficiales.

El monto de la inversión amerita una compra de óptima calidad y de resultados a corto plazo para tener las mejores actividades y evaluaciones del proyecto.

Exijo la mayor transparencia y agilidad para el desarrollo de esta plataforma digital de tanta necesidad gubernativa, sin las trabas burocráticas persistentes para su puesta en operación y gestión eficaz.

José Rugama Hernández, San José

Maradona

Hay gente que nunca muere. Por su marcada presencia al existir y por la ilusión que despierta en los demás mucho más allá de lo terrenal. Hay gente que se transforma en sentimientos y se les perdonan sus defectos por dar alegría al corazón de las multitudes que las admiran.

En la cancha hay muchos y buenos jugadores, pero uno solo pudo pasar los límites del estadio al nivel que lo hizo él. Muchos le perdonamos todo porque vivirá entre sus seguidores con su magia eterna.

Gustavo Halsband, San José

Recolección de café

Con gran expectación leí el sábado el artículo «La alegría de recolectar café», de Thelmo Vargas, quien con su sapiencia aborda temas muy interesantes y yo los leo y disfruto con fruición. Su texto sobre las cogidas de café me recordaron mi lejana infancia en Puntarenas. No había cafetales, pero los niños nos dedicábamos a la pesca, a la recolección de pianguas y a otras actividades propias de los pueblos costeros.

Adulto, migré a una zona cafetalera por excelencia, donde resido actualmente, y conocí las vicisitudes durante la recolección, incluso el famoso grito del café del presidente José Figueres (1970-1974) cuando inauguró el Palacio Municipal.

Como bien lo señala Thelmo, ese dinero era para las compras de la época decembrina y la mayor parte se destinaba a las necesidades del siguiente curso lectivo.

Hoy, lamentablemente, no escuchamos rancheras, ni boleros, porque a los costarricenses les da alergia lo que para los antepasados, además de ser fuente de ingresos, era una fiesta familiar y comunal.

Milton González Castro, La Unión de Cartago