23 junio

En abril, después de leer una publicación en Instagram, decidí contactar al hotel Fiesta Resort para conocer los detalles del plan vacacional que ofrecían. Recibí dos llamadas y comunicaciones vía e-mail. La persona encargada me indicó que, por cortesía, me obsequiarían la estadía por tres días y dos noches. Yo solo debía pagar la alimentación. Pregunté si podía ir en julio, que es cuando tengo vacaciones, y me respondieron, en dos oportunidades, “sí puede”.

Así que, con la intención de utilizarlas, me apersoné al hotel para adquirir el club vacacional. Al terminar, me informaron que no era posible tramitarla hasta el 20 de junio, lo cual no fue lo que originalmente me explicaron. He tratado de obtener respuestas de la persona que me contactó y, a pesar de haberle enviado varios mensajes por correo, no responde.

Alejandro Campos Chacón, San José

Bien atendido

Mi reconocimiento a Milagros Méndez Benamburg, Mario Arias Gutiérrez y Jonathan Gómez Sánchez, funcionarios de Caja de ANDE de Alajuela, ya que gracias a ellos y a su espíritu altruista logré cerrar el doloroso capítulo de liquidaciones producto del fallecimiento de mi madre hace ya 10 meses.

Es algo obligatorio para mí agradecer a estos empleados la amabilidad, el cariño y el compromiso para con un accionista fallecido y su beneficiario. Definitivamente, las otras sucursales de Caja de ANDE se quedan atrás cuando se compara el compromiso de la de Alajuela, pues me evitaron y hay mucha burocracia.

Pablo A. Hernández Páez, Villa Hermosa de Alajuela

Jacó intocable

Yo me pregunto por qué no hacen redadas en Jacó como las que se llevan a cabo en el resto del país, si todos sabemos que las drogas, la prostitución, el lavado de dinero y la delincuencia abundan en ese lugar, aparte de ser el escondite por excelencia de pedófilos, asesinos, violadores, estafadores, etc. que vienen de Norteamérica y Europa. ¿Qué tiene de especial Jacó que lo hace un lugar intocable para la Policía?

Fabián Cerdas Quesada, Turrialba

Bermudas

En las transmisiones televisadas y radiofónicas de los partidos de la Copa de Oro, los locutores dicen “el equipo de Bermuda”. En español, lo correcto es Bermudas, pues el término se refiere al conjunto de islas de ese nombre.

Galo Vicente Guerra Cobo, San José

Reparación de aceras

En el pasado, construir las aceras era responsabilidad del ciudadano. En caso contrario, las municipalidades hacían la obra y se la cobraban al contribuyente con una multa incluida.

Con la reforma que entró en vigor, el costo, construcción y mantenimiento de las aceras corre por cuenta de las municipalidades

El espíritu de la reforma del artículo 75 del Código Municipal tiene mucha lógica y justicia porque no es posible que el contribuyente pague los costos de una obra pública y que se le obligue a tributar también.

Entendiendo que toda obra pública se financia con impuestos y que el funcionario está autorizado exclusivamente a realizar lo que le permite la ley, no procede que la Municipalidad de Mora se empeñe en ejecutar un acto que no le está permitido por la ley, es decir, un doble cobro: tributos y el costo de las aceras.

William Rivas Rojas, Ciudad Colón

Voto público

La reelección es la cúspide de discusión más alta de por qué debe aprobarse con urgencia la independencia política de la elección de magistrados, a favor de la objetividad del derecho, dado que lo que prevalece es la subjetividad y el cobro político de unos diputados con sed de venganza. No es la discusión seria desde el estricto derecho de sus decisiones como magistrado, de parte de algunos diputados desde la comisión, sino simples berrinches.

Casi quisieran decir: “Mire si lo reelegimos no vuelva a cometer esos errores”. Cuando los eligen no dejan de tocar sus puertas, aun si ya no son diputados. Por eso, es necesaria la independencia del Poder Judicial. Voto Público y de frente.

Mario Valverde Montoya, San Rafael de Montes de Oca

Incautar

En España y Colombia, las altas autoridades sí utilizan bien el verbo de incautar o incautarse las drogas prohibidas. En Costa Rica, nuestros policías, los periodistas y muchísimas personas utilizan, de modo vergonzoso, “decomisar cocaína, marihuana, armas, etc.”. Ese mal uso del verbo decomisar tales drogas prohibidas nos convierte ipso facto en un narcopaís.

Se decomisa aquello de lo que se apodera un Estado como sanción adicional a quien intenta estafar al erario o fisco, en claro detrimento del resto de los ciudadanos.

A veces me dan ganas de presentar un recurso de amparo para que sean los magistrados quienes pongan orden en este asunto idiomático que nos deja malparados en lingüística y, en especial, en la rama del derecho.

Rigoberto Guadamuz Monge, Desamparados