26 enero

Después de leer el editorial de La Nación del domingo, traigo a colación las extensas y fructíferas jornadas de capacitación que organizaba la Asociación Nacional de Educadores (ANDE) en las vacaciones de verano, con el apoyo del profesor Anselmo Barrientos Fallas, en muchos lugares del país.

Un grupo de profesionales de la Universidad Nacional (UNA) y la Universidad de Costa Rica (UCR) nos trasladábamos a impartir nuestras enseñanzas y a dialogar con las comunidades para obtener mejor rendimiento de los docentes y, por ende, en los alumnos, y contribuir al progreso en el desarrollo comunitario.

Cabe preguntar: ¿Perdió el norte la ANDE? Casi lo mismo se podría decir de la Asociación de Profesores de Segunda Enseñanza (APSE) y del Sindicato de Educadores Costarricenses (SEC). La mística, vivir la educación con alegría y entrega, y visualizarnos como un país en busca de mejorar día tras día constituyen una utopía. Ahora, el dinero es lo fundamental, es la base para atraer la participación en talleres y cursos de capacitación. ¿Cómo no va a estar la educación en crisis?

Fernando Villalobos Sole, San José

Fútbol solo por cable

Cuando ocurrió el apagón analógico, se dijo que las personas de escasos recursos, con televisores y sin cable, debían comprar una caja, de unos ¢20.000, para seguir viendo televisión sin problemas.

Pero ahora resulta que el poco, o único, entretenimiento que tenían estas personas —ver el fútbol nacional porque no cuentan con dinero para ir al estadio o a otros lugares de diversión con hijos o ancianos— se acabó porque las cableras transmitirán los partidos.

Estoy de acuerdo con Juan M. Rojas Brenes, quien publicó una carta el 26 de enero sobre este mismo asunto.

Luis Mora Vindas, Paso Ancho

Año chino

Admiro profundamente al pueblo chino y sus tradiciones. A lo largo de la historia de la humanidad, ha demostrado una enorme imaginación y creatividad. No apruebo su dictadura de partido, aunque sus 70 años de gobierno le hayan concedido un poder único y hasta benefactor para millones de personas. Me alegro por el inicio de un nuevo año en su calendario con el signo de la rata.

Gustavo Halsband, San José

Derecho vigente

¿A quién pretenden engañar los dirigentes sindicales cuando afirman que el gobierno ha hecho todo lo posible, mediante reformas al Código de Trabajo, para eliminar el derecho a la huelga en perjuicio de los los trabajadores del país y no solo de los empleados públicos?

Afortunadamente, los diputados aprobaron limitar los abusos que los huelguistas cometieron contra miles de enfermos que perdieron sus citas médicas, así como contra los niños que no contaron con el beneficio de los comedores escolares y también de muchos empleados que no pudieron llegar a sus lugares de trabajo por bloqueos en las carreteras. Los dirigentes olvidan la frase del expresidente mexicano Benito Juárez, en la cual llama a respetar los derechos de los demás.

Rigoberto Prendas Vargas, Guápiles

Fanal sin vergüenza

Dijo Cicerón: “¿Hasta cuándo, Catilina, abusarás de nuestra paciencia?”. Donde dice Catilina, debe leerse Estado costarricense.

“Fábrica de licores ignora el tamaño de sus deudas”, tituló La Nación el 21 de enero. Qué situación tan grave, patética y vergonzosa, y ha ocurrido durante varias décadas. Parece que los encargados de designar a los administradores de la empresa hubieran convocado un concurso exigiendo ineptitud e incuria.

Pero más grave que lo sucedido es la indiferencia de las autoridades para controlar la gestión pública, como la Contraloría, la Procuraduría y la Defensoría de los Habitantes, y, desde luego, la ausencia del Ministerio Público para incoar las investigaciones penales que la situación amerita.

La prensa no se cansa de denunciar tales irregularidades, pero aquí no pasa nada. El mejor negocio del mundo es fabricar y vender licor, máxime cuando se disfruta de la protección del Estado a través de un monopolio, el cual, por los hechos destapados, no existe para producir y comercializar, sino para gozar de impunidad.

Recordemos el artículo 11 de la Constitución: “Los funcionarios públicos son simples depositarios de la autoridad y no pueden arrogarse facultades que la ley no les concede”. Además, “la acción para exigirles la responsabilidad penal de sus actos es pública”.

Camilo Cifuentes Correa, San José