12 septiembre

Soy profesor en el colegio Madre del Divino Pastor, ubicado en El Alto de Guadalupe, y quiero informar, para motivar a otros, de que el MEP nos entregó la Bandera Azul Ecológica.

El proceso duró tres años y fue iniciado por la maestra Monserrat Montero. Empezó con la instalación de cajas de cartón en las aulas. Durante ese tiempo, los alumnos adquirieron el hábito de reciclar. Hoy, hay tres recipientes bien instalados en cada salón de clases y receptáculos debidamente rotulados y distribuidos en el colegio para separar papel, plástico, aluminio y basura ordinaria.

Doy fe de la enorme satisfacción de comprobar que sí es posible un cambio drástico positivo en el estudiantado. Aún estamos a tiempo de limpiar el planeta y de rescatar a la juventud de la desidia, la superficialidad y los antivalores, sobre todo, si se empieza desde el hogar y desde la más tierna infancia.

Julio Vindas Rodríguez, San Pablo de Heredia

Gasto en teléfono

Llamar a Coopeservidores es toda una tragedia porque nunca contestan. Solo transmiten anuncios y mensajes que duran hasta una hora, los cuales hay que escuchar antes de ser atendido. Lo peor es que, en la actual coyuntura económica, se gasta más en teléfono.

Orlando Marín, Heredia

Golpe económico

El nuevo impuesto ha tenido mala prensa y se entiende porque afecta directamente el bolsillo de los costarricenses; en especial, a los de clase media y baja.

No soy economista, pero sé que aumentar impuestos, primero, no asegura una mejora en los servicios públicos y otras obligaciones del Estado; segundo, conduce a una disminución en el consumo, lo cual golpea la producción, el empleo, etc.

Me extraña que, para compensar la pérdida de poder adquisitivo por esta alza de impuestos y no afectar el consumo, el gobierno y la ministra de Hacienda no pongan tope a las tasas de interés de las tarjetas de crédito, principalmente, las de los bancos privados. El endeudamiento de los costarricenses en este rubro es muy alto.

Philippe Bloton Grall, Esparza

Ley necesaria

Por el bien de este país, Dios quiera que pronto sea ley el proyecto para regular las huelgas porque el sindicalismo solo pide gollerías y no repara en los daños al país.

Según la diputada Paola Vega, los cambios sacrificarían las huelgas de trabajadores de las piñeras, pero en dichas compañías tienen asociaciones solidaristas y el sindicalismo no llega al 3 %. Felicidades, diputados, por pensar en mejorar el país.

Henry Martínez Gallo, San José

Sistema engorroso

Con la mayor de las inocencias, pensé que, a raíz de los cambios debido al IVA, únicamente habría que pagar una cifra mayor de impuestos, pero no, debemos insistir a los proveedores que envíen las facturas electrónicas. Algunos dicen que “se olvidaron” o “se equivocaron”; otros las mandaron, pero si no llegan aducen que fue por deficiencias tecnológicas de Tributación.

Si se trata de recibos por servicios, cuyo pago fue autorizado mediante cargo automático a la tarjeta de crédito, conseguir los comprobantes se convierte en una odisea. La situación es tan confusa y estresante que requiere reuniones frecuentes con el contador para dilucidarlas.

Finalmente, se debe enviar una factura electrónica a cada arrendatario, que incluya el IVA; elaborar una declaración del IVA retenido, restándole lo que se pueda acreditar; hacer una declaración de renta a Tributación Directa deduciendo los gastos y pagar el IVA y el impuesto sobre la renta cada mes.

Estamos secuestrados por Hacienda. El procedimiento es un total absurdo y debe corregirse con la mayor brevedad posible.

Carlos Ponchner, Escazú

Deuda de la Sala IV

La Sala Constitucional tiene engavetada una acción de inconstitucionalidad contra el Régimen de Pensiones del Poder Judicial, presentada el 11 de agosto del 2017. Si el bloqueo de carreteras es censurable, más lo es el bloqueo de la administración de justicia por quienes están llamados a impartirla. Por ello, se presentó ante la Fiscalía General una denuncia contra los magistrados de esa Sala.

Galo Vicente Guerra Cobo, San José

Errores de Kölbi

En su página web, Kölbi ofrece aparatos electrónicos exclusivos para comprar en línea, pero al solicitarlos no hay disponibles. En la descripción de los planes, incluyen apps ilimitadas gratis, pero al consultar directamente en telemercadeo indican que el beneficio son cinco gigabytes adicionales para WhatsApp, Waze, Facebook e Instagram, por la permanencia de 24 meses. Este dato no aparece en el contrato porque es gratis.

Luego de ir a varias sucursales, me tocó llamar y hacer mil cosas para obtener el aparato, a pesar de ser cliente durante muchos años y no haber retrasado un solo pago.

Les dije que enviaran el contrato por correo electrónico para firmarlo de manera digital, pero no aceptaron y días después enviaron un documento de 15 páginas (sin consideración por el ambiente, de paso) y a un pobre mensajero que debió comparar las firmas de cada página con la cédula. Para colmo, el contrato y la garantía tenían una fecha incorrecta, y por corregir esos datos en el momento de firmar me dijeron que no podían entregar el teléfono y debían llevarse toda la documentación.

Al final, es culpa del cliente que anhela que las cosas en nuestro país puedan ser correctas, eficientes y sustentables.

Sara Solano Bonilla, Tres Ríos