16 diciembre, 2019

En octubre, Tigo empezó a cobrar una multa porque, según la empresa, yo tenía pendiente un mes. Reclamé por medio del chat y, posteriormente, fui a la agencia en La Sabana para demostrarles, con los comprobantes, que no era cierto y que siempre pago los primeros días de cada mes.

Incluso, hablé con el supervisor de dicha sucursal porque me parece muy serio que me multen por pagar a tiempo y mucho antes de la fecha de vencimiento. Es inaceptable. No es justo, tampoco, que yo tenga que ir a arreglar un problema que ellos causaron por culpa de su sistema.

Eduardo Villegas Jiménez, San Vicente de Moravia

Norma sin sustento

Si las estadísticas de las últimas dos décadas muestran que solo cuatro mujeres al año escogen si vive ella o la criatura, ¿cuál interés hay en la norma técnica si no es abrir un portillo para el aborto?

El Código Penal sanciona el acto en todas sus formas y establece una excepción: en el aborto impune, no delinque quien lo procura cuando está en inminente peligro la vida de una mujer. La excepción, al amparo de esa norma penal, resuelve y absuelve a quien se vio en tal predicado.

La ley penal crea sanciones para actos cometidos por los hombres, por eso una norma penal no requiere reglamento ni normas técnicas. No se trata de dogmas como dicen quienes defienden una regulación ilegal e inconstitucional, la cual lo es porque, además de tratar de trastocar el tipo penal a una excepción, viola el principio de legalidad, según el sistema democrático que vivimos.

La norma penal solamente puede ser modificada por una ley, no por un reglamento, y solamente puede ser interpretada por un juez. Lo anterior sin referirme al derecho a la vida, consagrado en nuestra carta magna.

Freddy Coto Varela, Cartago

Salud integral

En La Nación del 15 de diciembre, el economista Dennis J. Snower, en su artículo “Combatir las enfermedades de la necesidad y la abundancia”, profundizó en un asunto relativamente simple: la atención de la salud de manera integral. Hasta llegó a compararlo (¿para que lo entendiéramos?) con la forma como se manejan las cosas en la aviación.

Hace tiempo, dejamos de ser tercermundistas en ese aspecto. Lo que ha faltado ha sido precisamente que las autoridades tengan el valor de poner en marcha lo necesario, no solamente para pasar de la medicina predominantemente curativa a la preventiva, como dijo el articulista, sino a una atención integral de la salud, cuyo concepto es mucho más complejo.

El Ministerio de Salud se ha decantado más por ese concepto, pero de ahí no ha pasado. Desde que se le dio la rectoría, nunca ha regido, y ha dejado el manejo del área en manos de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), a cargo de políticos que nunca entendieron, o no han querido entender, el concepto, ya un tanto añoso, pero siempre vigente.

Rodrigo Cedeño Gómez, Escazú

Pacto educativo

Mientras nuestros diputados discuten si la educación es un servicio esencial para la sociedad, el papa Francisco lanzará mundialmente, el 14 de mayo del 2020, el Pacto educativo global para devolver a las presentes y futuras generaciones el cuidado integral de nuestra casa común: el maravilloso y excepcional planeta Tierra.

El objetivo es regresar a las personas, los jóvenes, las familias, los educadores, la sociedad y los líderes mundiales su ineludible compromiso, trabajo, protección, diálogo y amor por el cuidado de la ecología, el clima, la belleza escénica y de todas las fuentes y formas de vida de nuestro irremplazable mundo.

En la iniciativa, apela a la fraternidad y calidad de vida para la humanidad, sin discriminación ni exclusión, producto de nuestras históricas diferencias por ideologías, razas, género, religiones y culturas. La educación global está exenta de mezquindades.

José Rugama Hernández, San José

Coger café

Cada vez menos costarricenses quieren coger café, y mucho menos dedicarse a las tareas del campo. Y es que trabajar en el campo es una especie de “vocación” que se adquiere casi desde la infancia; personalmente, crecí entre cafetales, colmados de todo tipo de árboles frutales, y potreros engalanados de jocotes, flores de itabo y guayabas. Aprendí a nadar en mi añorado río Bermúdez, cuando era un remanso de agua cristalina; vi crecer la vida libre y portentosa desde el diminuto cuenco de una semilla, y así aprendí a amar el campo hasta hoy.

Actualmente, no se inculca en los niños el genuino amor por la tierra; sugiero, como proyecto en escuelas rurales, llevar a los niños, por lo menos un día, a las cogidas de café; debería retomarse en los programas escolares del MEP el respeto y aprecio por el contacto con la tierra para lograr una formación más integral y humana, única forma de esculpir los valores al infante.

Julio Vindas Rodríguez, San Pablo de Heredia