19 enero

Los vecinos de Los Sauces de Guararí están volviendo al lugar donde se quemaron sus casas para reconstruirlas con materiales, como latas de zinc, que se salvaron del incendio. Los Sauces volverá a ser un precario feo y desordenado. ¿Por qué mejor rediseñan el área con calles, aceras y postes de luz, y les entregan los materiales para construir viviendas de madera, con sus planos y piezas cortadas en serie para que, con ayuda de maestros de obra, las construyan ellos mismos?

El diseño debería tomar en cuenta dos o tres modelos, de acuerdo con el tamaño de la familia. Las miles de tarimeras pueden producir las piezas en semanas. Las casitas de madera que había en nuestros barrios, de techos inclinados, con corredor al frente y flores colgantes, se construyeron en los cuarenta y cincuenta. Todavía hoy, muchas se mantienen en pie.

Podrían pintarlas con protectores contra el comején para más duración. Con estas consideraciones, tendrían barrios coloridos que atraerían turistas interesados en ver cómo los costarricenses resolvemos los problemas de los más necesitados.

No serían tan chic como las casas de cemento, pero resuelven el problema en un santiamén. Yo prefiero vivir en una vivienda de madera que en una cubierta de zinc.

Leslie Anderson Beer, Moravia

Vidas en juego

El 7 de enero viajé en tren de Cartago a San José. Llegamos a la parada cercana al Colegio de Ingenieros, en Curridabat, y los vagones se encontraban en el carril derecho. La compuerta para salir no abría y el personal nos indicó que lo hiciéramos por la izquierda.

Bajamos y debimos salir corriendo porque otro ferrocarril venía de San José por ese carril. Deben tener cuidado. Les interesó más cobrar el tiquete a quienes subían que resguardar la vida de quienes bajábamos.

Pablo Carrillo Calderón, Tres Ríos

Pasos siguientes

Desatado el nudo que representaba el abuso en el ejercicio del derecho a la huelga y aprobados programas indispensables como la educación dual y la flexibilización de la jornada laboral, solo restan tres proyectos para impulsar en forma definitiva el país al desarrollo: 1) Reforma del Estado: debe reducirse, simplificarse y automatizarse. Deberían empezar por el proyecto CERRAR, del exdiputado Ottón Solís. 2) Empleo público: debe caracterizarse por el salario único, una sola tabla de puestos, acercarse lo más posible al modelo privado por estar alineado a la realidad marcada por la economía nacional; ser universal y respetar el deber de probidad al contratar mediante concursos públicos. 3) Pensiones: deben abolirse los regímenes no contributivos, salvo el que administra la CCSS, de vocación asistencial; los sistemas especiales deben migrar paulatinamente al IVM y este deberá responder a los principios de universalidad, proporcionalidad, razonabilidad, solidaridad y sostenibilidad.

Los privilegios deben desaparecer porque merman la credibilidad de nuestra democracia, lo que la pone en peligro.

Carlos E. Córdoba Vargas, Alajuela

Pasajera satisfecha

En Desamparados de Alajuela, hemos tenido un excelente cambio en el servicio de transporte, en especial en la ruta 1235 cuya concesionaria es la Empresa Alpízar S. A. Estoy muy agradecida por el servicio que nos están dando.

Denia Méndez, Alajuela

Auténtico creador

Va siendo hora de hacerle al compositor su justo homenaje por ser el verdadero artista, el auténtico creador, el sensible poeta a la hora de hacer no solo música, sino también letras de canciones.

La gente confunde “cantante” con “cantautor”; el primero, por lo general, solo pone la voz y se lleva los aplausos en el escenario, pero, en su mayoría, las letras no son de él, son de un compositor o poeta que termina entre bastidores, desconocido, relegado y, casi siempre, incomprendido y poco valorado, ¡siendo el más importante!

El cantautor, en cambio, canta sus propias creaciones impregnadas de sentido e inspiración, como Joan Manuel Serrat, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Caetano Veloso, Joaquín Sabina, Alejandro Filio etc. Lo demás, casi siempre es puro marketing, egocentrismo y disfrazada ignorancia.

Julio Vindas Rodríguez, San Pablo de Heredia