21 agosto

El cambio de sistema en los hospitales no funciona. La clínica Carlos Durán antes era ejemplar, ahora solo hay una ventanilla para adultos mayores, discapacitados, embarazadas o personas con bebés; para el resto, hay cinco. Los ancianos discapacitados deben esperar junto con las embarazadas hasta una hora en fila, mientras los farmacéuticos conversan entre ellos sin importarles los enfermos.

No tienen listas las recetas en la fecha prevista y debe hacerse fila otra vez. Además, la Auditoría se excusa porque es un sistema para todo el país. Nadie propone soluciones.

Sergio Álvarez Valverde, San José

Acoso callejero

Las mujeres tenemos derecho de salir tranquilas a la calle sin recibir un “buenas tardes” mientras ven de forma morbosa nuestro cuerpo o de salir vestidas como queramos sin que nos digan indecencias disfrazadas de piropos. Es hora de que los hombres dejen de creerse machos y poderosos al confundir piropos con acoso.

Celeste Obando Cedeño, Puntarenas

Alza en medicinas

Entiendo que el impuesto sobre el valor agregado sustituye al impuesto sobre las ventas. Sin embargo, he notado que algunos productos, especialmente las medicinas, han aumentado un 13 % con respecto al precio anterior, en el que iba incluido el impuesto de ventas. Esto me sucedió en una de las farmacias que se supone es de las más baratas.

Hernán Rodríguez Zelaya, Goicoechea

Gracias, Cruz Roja

Agradezco y destaco el servicio de la Cruz Roja Costarricense en el aeropuerto regional y el Juan Santamaría de Alajuela. La disposición y el esmero mostrados por los paramédicos Miguel Berrocal y Jeffry Peraza en la atención de mi esposa durante una urgencia no los he visto en ningún hospital o clínica privada del país.

Personas como estas hacen que los costarricenses cada día nos sintamos más orgullosos de nuestras instituciones de rescate. Muchas gracias a la Cruz Roja Costarricense.

Danny Hayling Carcache, Limón

Contra publicaciones

A Otto Guevara le pareció relevante publicar en Facebook una lista con los nombres de médicos y sus salarios. Esta actitud es deplorable y totalmente sesgada, ya que no mencionó los años de estudio, los horarios semanales, las horas extras, las guardias y días feriados trabajados para llegar a esos montos. Olvidó también lo primordial: la importancia de la labor de estos profesionales. Esas ventajas salariales se las dieron gobiernos, sindicatos y políticos.

En otra publicación, atacaron y denigraron a una magistrada pensionada en las redes sociales, con la cobardía que caracteriza a muchos: escondiéndose en el anonimato.

Hace poco, tuvimos que presenciar el lamentable berrinche de un diputado de Restauración Nacional. ¿Qué pasa con los costarricenses? ¿Por qué esta pérdida de valores, moral, honradez, educación y respeto?

Philippe Bloton Grall, Esparza

Vivir con ¢4 millones

Después de escuchar la queja del diputado del Partido Restauración Nacional Melvin Núñez, pensé en ofrecerle mis servicios para enseñarle a sobrevivir con un ingreso equivalente al 10 % del suyo teniendo una familia compuesta por el matrimonio y cuatro hijos, desde escolares hasta universitarios, más gastos de alquiler, electricidad, agua, pasajes de buses, vestimenta y alimentación. En condiciones similares, o peores, viven miles de costarricenses y somos agradecidos con Dios.

No creo que no se pueda vivir con ¢4 millones al mes; un ingreso que no se obtendría sin profesión alguna, excepto en un puesto público que cualquiera de nosotros puede ocupar solamente por ser ciudadano costarricense mayor de 21 años.

Orlando Jiménez Chaves, San José