Cartas

Cartas a la columna: 8 días sin Internet

Familia en dificultades para teletrabajar y estudiar

En época de teletrabajo y estudio remoto, y como residente en un lugar rural (con mínima señal), mi familia y yo cumplimos ocho días sin Internet por negligencia de Kölbi del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE). Debido a los inconvenientes y congojas, solicito a la empresa restablecer el servicio en mi casa cuanto antes.

Laura Rivera Solano, Goicoechea

Poco tacto

Recibí una llamada del INS porque mi póliza de riesgos del trabajo venció. Expliqué que por problemas económicos no pude reunir el dinero para pagarles, pues me desempeño como trabajador independiente.

Poco les importó, únicamente querían una fecha de pago, como si se tratara de la deuda por una tarjeta de crédito. La falta de sensibilidad de personas del sector público, cuyos salarios se han mantenido intactos, me disgusta y lleva a pensar que gente con empatía y solidaridad para con los que vivimos una lucha diaria debería estar en esos puestos.

Douglas Romero Alvarado, Vázquez de Coronado

Aeropuerto a medias

Hace algunos meses el Servicio Nacional de Aduanas hizo imposible la operación internacional del aeropuerto Tobías Bolaños por completa inoperancia. Los aviones ya no pueden aterrizar ni despegar con pasajeros, solamente la tripulación puede bajar de lunes a viernes de 8 a. m. a 4 p. m.

Para transportar pasajeros, los aviones deben volar al Juan Santamaría y salir desde esta otra terminal, lo que implica gastos en tasas aeroportuarias en ambas terminales aéreas, combustible, ciclos en las aeronaves, entre otros.

Los fines de semana los aviones se ven obligados a aterrizar en el Juan Santamaría, pasar por migración y aduanas con pasajeros o sin ellos, y luego despegar rumbo al Tobías Bolaños, ya que a ninguna hora se les ofrece el servicio mencionado.

Hace pocos meses el aeropuerto recuperó la categoría 1 de la FAA de Estados Unidos. Sería bochornoso perderla por una falencia como esta.

Andrés Meneses Calleja, Escazú

Lavadora sin repuesto

En noviembre del 2017, adquirí una lavadora automática White Westinghouse en el Walmart de San Sebastián, y a mediados de abril dejó de funcionar. La búsqueda del repuesto, tanto en el país como fuera de él, fue en vano.

Me siento defraudado como consumidor, porque la inversión fue cuantiosa y es inaudito que una empresa de renombre comercialice un producto que no cuenta con piezas para la reparación. Creo que la entidad encargada de supervisar la comercialización debería ser más estricta y exigir a las tiendas de electrodomésticos un sólido respaldo de las marcas que representan.

Raimundo Vega Fallas, San José

Ensaladeras quebradas

Compré varios artículos en el Cemaco de Zapote. Pagué transporte y me llegó una bolsa grande con varios productos, entre ellos una caja con dos ensaladeras de vidrio hechas añicos. Como en mi casa vivimos dos adultas mayores, esperé una semana para abrir el paquete con el fin de garantizar que se muriera el virus. Por ende, no fue hasta ese momento cuando me di cuenta de que estaban quebradas. Puse la queja mediante un mensaje enviado por WhatsApp a la tienda, pero no se hace responsable.

Gilda Segreda Sagot, Zapote

Vacunación desigual

La vacunación se convirtió en una especie de moda. En las redes sociales y por otros medios se nos cuenta de las personas que viajaron con el fin de obtener la ansiada vacuna contra la covid-19. Quien tiene medios económicos suficientes compra un pasaje para continuar su vida y visita varios sitios de Estados Unidos donde inoculan sin distingo de nacionalidad.

Estados Unidos ocupó la peor propagación del virus, con mayor número de infectados y cantidad de muertes. Pero el asunto se revirtió, de manera que están vacunando hasta a los extranjeros. Mientras, aquí, en nuestro país, el sistema de salud colapsó y todavía hay gente del gobierno que se resiste a la ayuda de los sectores privados del ámbito sanitario.

Mientras los funcionarios y personas con medios económicos suficientes viajan a vacunarse, los ciudadanos de a pie no hemos recibido la llamada del Ebáis o de la oficina de salud para ser inoculados.

La edad no debiera ser impedimento y debemos emular a los países que van adelantados en la consecución de la inmunidad de rebaño, como Israel y Estados Unidos.

Juan Carlos Mora Molina, San José