Ronald Matute. Hace 4 días

Con ese espíritu mal amansado que suele meternos en tantos aprietos a los seres humanos, algunos costarricenses se desbocaron en estos días a hacer exactamente todo lo contrario a lo que nos pidieron las autoridades sanitarias.

Al igual que los atarantados abejones que salen con las primeras lluvias de mayo, muchas personas emergieron frenéticas del confinamiento sin reparar en la responsabilidad que nos exige el momento.

El ministro Salas anunció que si estas malas conductas persisten podrían cobrarse multas e incluso no descartó cancelar algunas de las concesiones dadas a la población.

El pasado fin de semana resultó muy preocupante ver pelotones de ciclistas pedaleando sin guardar la distancia recomendada, aglomeraciones en calles y filas desordenadas fuera de locales comerciales.

Igual de lamentable fue el espectáculo que ofrecieron ciertos alcaldes y dirigentes sindicales, quienes se juntaron fuera de la Asamblea Legislativa para presionar la aprobación de un proyecto.

Incluso, los diputados incurrieron en ciertas conductas inadecuadas que les valió una fuerte llamada de atención del ministro de Salud, Daniel Salas.

Algunos podrían alegar que esta fue una reacción instintiva, una catársis, un bañito de libertad que necesitaban darse después de casi dos meses de estar reprimidos por las restricciones, el cierre de la economía y el miedo.

No obstante, tenemos que tener claro que si este tipo de imprudencias persisten podrían pasarnos una factura demasiado alta, en momentos cuando el país emprendió un proceso gradual hacia la reapertura.

El ministro Salas anunció que si estas malas conductas persisten podrían cobrarse multas e incluso no descartó cancelar algunas de las concesiones dadas a la población.

Sin embargo, ante la imposibilidad de poner un policía o un médico a vigilar a cada persona, es imperioso que los ciudadanos también asumamos una actitud de respeto y vigilancia.

Quien crea que la pandemia de la covid-19 ya pasó debería echar un vistazo a las noticias sobre el terrible drama que se está viviendo hoy en varios países de América Latina.

Resulta evidente que el pico de contagios está llegando a nuestro vecindario y que, si nos descuidamos, en cuestión de días podríamos estar lamentándonos de las consecuencias.

No dejemos que unos cuantos abejones de mayo echen a perder el esfuerzo de todo un país.

rmatute@nacion.com

Ronald Matute es jefe de Información de La Nación.