Silvia Artavia. 22 enero
Atanasio Schneider, obispo de Astana, capital de Kazajistán (país de Asia Central), dijo durante un entrevista que la vacuna contra la covid-19 sería un watermark-flex watermark-mobile
Atanasio Schneider, obispo de Astana, capital de Kazajistán (país de Asia Central), dijo durante un entrevista que la vacuna contra la covid-19 sería un "signo apocalíptico de la bestia".

La Iglesia católica costarricense se desligó de un video en el cual un cura de Kazajistán le pide a los feligreses no vacunarse contra la covid-19 al considerar que la inoculación es “la marca de la bestia” y contiene “células de niños abortados”.

El sacerdote que aparece en el audiovisual, que se distribuye en Costa Rica vía WhatsApp, es Atanasio Schneider, obispo de Astana, capital de Kazajistán (país de Asia Central).

“No se puede descartar la posibilidad de que se imponga a todas las personas de este mundo una vacuna obtenida a partir de células de niños abortados.

“El gobierno de élite, satánico, evidentemente, obligará a todas las personas, incluidos los católicos y la Iglesia, a aceptar la matanza de niños no nacidos, por participar en ella a través de esta forma de vacunación.

“Tal vacunación, con células de niños asesinados, podría ser el signo apocalíptico de la bestia. Entonces, los católicos deben de resistir y no poner estos grados de incienso delante del ídolo del aborto.

“Mejor morir que aceptar en su cuerpo células de niños inocentes asesinados. Una tal vacuna sería la marca de la bestia”, dice Schneider en la grabación.

Consultada sobre este tema la Conferencia Episcopal costarricenses dijo que “en el momento en que nos corresponda, estamos llamados a aplicarnos la vacuna”.

“Siempre tenemos un compromiso social y moral de cuidar unos de otros, de velar por nuestra salud y de la salud de los demás; pero debemos renovar e incrementar este compromiso en este tiempo en que la pandemia ha golpeado a todo el mundo”, aseveró la Iglesia.

La Conferencia Episcopal se apega a la exhortación hecha por el papa Francisco, el pasado 21 de diciembre, en la Congregación para la Doctrina de la Fe.

“La moralidad de la vacunación depende no solo del deber de proteger la propia salud, sino también del deber de perseguir el bien común. Bien que, a falta de otros medios para detener o incluso prevenir la epidemia, puede hacer recomendable la vacunación, especialmente para proteger a los más débiles y más expuestos”, aseguró el Sumo Pontífice en ese foro.

Por su parte, Schneider dio las declaraciones durante una entrevista realizada en el programa Conoce, Ama y Vive tu Fe, difundido en distintas plataformas digitales y conducido por Luis Román, un pastor puertorriqueño, residente en Miami.

Los ‘fetos abortados’

El video está compuesto no solo por la entrevista del cura, sino también por parte de una grabación que asegura que las vacunas contra la covid-19 están hechas con tejidos de fetos abortados.

Esa segunda parte del audiovisual fue extraída de un video que ya desmintió tanto #NoComaCuento como otros verificadores de datos en el mundo.

En este audio se afirma que la vacuna desarrollada por el laboratorio británico AstraZeneca y la Universidad de Oxford contiene “tejido pulmonar de un feto varón caucásico abortado de 14 semanas”.

Sobre ese particular, la Universidad de Oxford aclaró al medio español Newtral.es que en el desarrollo de la inmunización no se emplearon células de ese tipo, pero sí clones de células tomadas del riñón de un feto abortado legalmente en Alemania, en 1973.

Estas “no son en sí mismas las células de los bebés abortados”, reiteró Oxford a Newtral.es.

Dicho argumento es también respaldado por científicos consultados por #NoComaCuento.

“En algún momento se utilizaron unas líneas embrionarias, pero no era una vacuna en específico lo que estaban desarrollando, sino que se hicieron pruebas de inmunidad para establecer algunos patrones de investigación. Pero de ahí a decir que hoy en día en la industria hay un depósito de fetos y que a partir de eso se hacen las vacunas, hay una gran diferencia.

“Fueron fetos abortados por diversas causas, pero como decir que indujeron el aborto para tener la materia prima de una investigación o de una vacuna, no. Eso no es la realidad y nadie ha podido comprobarlo”, recalcó el farmacéutico José Arias.

Al respecto, Roberto Arroba, coordinador de inmunizaciones del Ministerio de Salud, dijo: “Si eso fuera cierto, ¿cuántos fetos abortados tendrían que utilizarse para producir 1.000 millones de vacunas, lo que estas empresas prevén producir en los próximos años?

“No es que se estaba promoviendo el aborto y dijeron: ‘O.K., abortemos tantos niños y esos fetos los usamos para hacer experimentos’. No, fueron abortos espontáneos y se usaron los fetos para este tipo de estudios”, replicó Arroba.

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