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El Salvador

El Topo: Álvaro Saborío, una historia digna de película

Lo vimos crecer. Lo vimos triunfar. Lo vimos sufrir. Lo vimos renunciar al “sueño americano” y luego hacer lo mismo con su “sueño saprissista”, el de terminar su carrera con el que había sido el equipo de su vida. Sabo se afincó en su querido San Carlos, siguió los dictados de su corazón, no los ajenos, y hoy está recogiendo la abundante cosecha del respeto por sí mismo, ante todo.