Por: Hulda Miranda P. y Óscar Rodríguez 14 marzo, 2015

La Central (Turrialba). Mientras en ciudades como San José, Heredia y Alajuela la caída de ceniza llenó de incertidumbre y preocupación a muchos habitantes, aquí, en las cercanías del volcán Turrialba, los vecinos estaban menos asustados.

“Esto ya lo hemos vivido antes”, era una frase recurrente entre los pocos campesinos que aún residen en zonas como La Central, sector donde se ubica la entrada al Parque Nacional.

Incluso, el polvo blanco que emanó del coloso ayer y anteayer, y voló hasta el Valle Central, pasó por encima de estos terrenos y se notó poco.

Las preocupaciones de los residentes estaban enfocadas en verificar el estado de sus cultivos y del ganado.

Durante la mañana, los vecinos continuaron sus labores tratando de que fuesen normales, mientras, a su alrededor, las autoridades analizaban si se requería tomar otras medidas.

En el sector de La Pastora –a unos 11 kilómetros de la entrada al Parque–, a las 9 a. m., Óscar Barquero trataba de pasar con su vehículo por el retén de la Fuerza Pública para llevar concentrado a los animales.

Campesinos ayer en La Central, cerca del volcán. | ALONSO TENORIO
Campesinos ayer en La Central, cerca del volcán. | ALONSO TENORIO

A un lado, unos campesinos seguían su trabajo de cultivo de lechugas y otros productos.

Arriba, en La Central, el panorama era similar.

“Vamos a ver un ganado que tenemos en La Picada (sector cercano al volcán) y, si es de trasladarlo, lo trasladamos”, dijo el ganadero Jorge Casasola, montado en su caballo.

Poco después, el comensal de una soda, quien llegó a la zona para inspeccionar unos cultivos, lamentó que estas noticias alejen a los visitantes.

“Peligro sí hay, pero no es tanto el efecto. Lo de ayer (jueves) no tuvo efecto en las siembras”, decía, al tiempo que que se iba sin dar su nombre.

La mujer que atendía el negocio se quejó de que las autoridades se hicieran presentes solo cuando el volcán hace erupción.

“No han arreglado esa carretera”, reclamaba en voz alta ella, aunque alegó no tener tiempo para dar más detalles a la prensa.

La calma de la mañana se interrumpió a las 10:33 a. m., cuando el Turrialba hizo erupción nuevamente, ante el asombro de un grupo de periodistas que visitaban las cercanías.

Ni siquiera en ese momento se sintió zozobra entre los lugareños, quizá acostumbrados a la exaltación momentánea.

Eso sí, entidades como el Ministerio de Educación Pública (MEP) mantuvieron las precauciones y por ello suspendieron lecciones en 20 centros educativos de los cantones de Turrialba y Cartago. La medida mantuvo fuera de clases a 737 alumnos.

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