Ángela Ávalos. 3 julio
Los problemas en la administración de los llamados
Los problemas en la administración de los llamados "bienes realizables" del Banhvi limitan su venta para otros fines. La Contraloría considera que hacen falta acciones de la Administración enfocadas en dar seguimiento a las condiciones que impiden la venta o disposición oportuna. Foto de archivo con fines ilustrativos: Sergio Sánchez.

Mientras cientos de familias aguardan por una casa propia, el Banco Hipotecario de la Vivienda (Banhvi) mantiene inmuebles de su propiedad en el olvido, por años de años.

Se incluyen lotes invadidos y casas que siguen habitadas sin mediar un contrato; ni se gestiona su venta, ni se buscan posibilidades de darles otro uso.

En esa condición se mantienen 576 propiedades desde hace más de diez años, según una fiscalización de la Contraloría General de la República.

De acuerdo con la investigación, estos inmuebles más bien generan costos que alcanzaron los ¢637 millones, entre 2016 y 2020.

Frente a la situación, el órgano contralor ordena al Banco definir e implementar una estrategia de venta y disposición de bienes realizables para concretar su venta en el menor tiempo posible. Para esto, dan plazo a noviembre de este año.

El informe atribuye las fallas a “una débil administración de bienes realizables”, que corresponden a activos obtenidos por el Banco luego de ejecutar garantías hipotecarias de operaciones de crédito no atendidas.

Esos “bienes realizables” también corresponden a aquellos adquiridos por entidades autorizadas o donados para proyectos de vivienda. Según la Contraloría, son administrados por la Unidad de Bienes Inmuebles del Banhvi y por cinco fideicomisos.

El informe de DFOE-EC-IF-00010-2020, del 26 de junio, el Banco disponía de 775 bienes realizables al 31 de diciembre pasado. De esa cantidad, 425 son administrados por la Unidad de Bienes con un valor de ¢1.651,9 millones. Otros 350 son administrados mediante la figura de fideicomiso, con un valor de avalúo de ¢7.144,9 millones.

Estas propiedades, explica el órgano contralor, han estado a cargo del Banhvi hasta por 25 años.

Actualmente, señala el informe, 576 propiedades tienen una antigüedad de más de 10 años y, en varios casos, son viviendas habitadas sin mediar contrato o con problemas de invasión, situaciones que limitan su venta o disposición para otros fines.

“Mantener esas propiedades como bienes administrados por el Banhvi impide recuperar recursos que podrían ser destinados a proveer de vivienda a la población, sumado a los gastos de mantenimiento y custodia que implica su administración. Además, otros podrían destinarse directamente para proyectos de vivienda pero no han sido dispuestos para esos fines”, advierte el documento.

Desorden en Banhvi

No fue posible obtener una reacción de algún vocero del Banco, a pesar de que se enviaron consultas desde tempranas horas de la mañana por medio de su oficina de prensa.

La investigación de la Contraloría, realizada entre el 1.° de enero de 2019 y el 30 de abril de 2020 por la División de Fiscalización Operativa y Evaluativa del Área de Fiscalización de Servicios Económicos, encontró lo siguiente:

- Debilidades en la administración, disposición y custodia de los bienes realizables que no le permiten al Banco asegurar su estado actual.

- No se monitorea ni se sigue el estado de esos bienes para su venta o disposición a corto plazo.

“Las debilidades señaladas inciden de forma negativa sobre la efectividad del proceso de venta de bienes y por ende de la recuperación de los recursos que representan esos bienes, para su reinversión en proyectos de vivienda que brinden soluciones a las familias necesitadas”. Informe de la Contraloría

- El tiempo transcurrido entre la fecha de adjudicación y la fecha del primer avalúo realizado a las propiedades es de entre 9 y 19 años, según la revisión de los expedientes de 15 bienes. Se identificaron bienes en los que entre un avalúo y otro pasaron entre 3 y 7 años.

- Hay propiedades administradas por fiduciarios que están habitadas sin mediar un contrato de comodato que regule la situación. En una, el contrato ha sido prorrogado durante más de 13 años sin concretar la compra del bien por parte del comodatario.

- Los problemas de invasión que presentan las propiedades son una gran limitante para lograr su venta. Las acciones de desalojo tardan muchos años. En un proyecto de 24 lotes invadidos, las gestiones superan los ocho años.

- Debilidades en la venta de los bienes. En cinco años, el Banhvi solo logró concretar la venta de ocho de 783 propiedades.

“Las situaciones descritas generan costos relacionados con pago de impuestos, salarios, mantenimiento, honorarios legales, avalúos, planos, estudios topográficos, así como por pago de comisiones por la Administración mediante fideicomisos, los cuales para el periodo entre el 2016 y febrero de 2020 asciende al menos a ¢637,6 millones”, criticó la Contraloría.

Y agrega: “Las debilidades señaladas inciden de forma negativa sobre la efectividad del proceso de venta de bienes y por ende de la recuperación de los recursos que representan esos bienes, para su reinversión en proyectos de vivienda que brinden soluciones a las familias necesitadas.

“El tiempo en que estos bienes permanecen en el Banco, significan costos de mantenimiento y custodia, así como alto riesgo de invasiones, deterioros en la infraestructura y desvalorización de los inmuebles”.