Patricia Recio.   5 mayo
Las generaciones más jóvenes tienden a mostrar mayor preocupación por el empleo y gestión de los Gobiernos y suelen ser poco optimistas sobre la situación del país.

Poco optimistas sobre la situación del país, el empleo y la seguridad, muy preocupados por el respeto a los derechos humanos y conscientes sobre realidades como empleo y ambiente.

Así se reflejan las generaciones más jóvenes del país, según la Encuesta Intergeneracional sobre Actualidad Latinoamericana realizada por la firma Tendencias Digitales para el Grupo de Diarios América (GDA) –del cual el periódico La Nación es miembro– con el apoyo del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA).

Dicha recopilación dividió a los entrevistados en Generación Z (menores de 23 años), Generación Y o millenials (entre 24 y 36 años), Generación X (entre 37 y 51 años) y baby boomers (mayores de 52 años).

El sondeo consultó, por vía digital, a 4.667 personas de once países de la región. En el caso de Costa Rica, un total de 115 personas respondió el cuestionario.

La encuesta revela que, en nuestro país, todos los grupos coinciden en la percepción sobre la labor del Gobierno o la economía, pero muestran marcadas diferencias en temas como aborto, derechos humanos o legalización de la marihuana.

Ante la pregunta sobre la situación del país, el 60% de los costarricenses consultados consideró que es mala.

Un 49% de los representantes de la Generación Z y un 47% de los de la Generación Y expresaron pesimismo sobre el estado de Costa Rica, mientras que el 47% de los de la Generación X dijo que la situación era buena.

También son los menores de 36 años quienes tienen un mejor concepto sobre la educación, siendo los millennials quienes consideran en mayor porcentaje (un 65% ) que la enseñanza es buena.

A la hora de evaluar los servicios de salud, un 75% de quienes pertenecen a la Generación Y considera que son buenos, y un 53% de los de menor edad (Generación Z) tiene la misma opinión.

Otro punto en el que coinciden las cuatro generaciones tiene que ver con las deficiencias del transporte público, pues el 41% de todos los consultados califica este servicio como malo.

Mientras tanto, en el caso de las perspectivas de empleo, los mayores ven con más pesimismo el panorama.

En este campo, el 70% de los ticos de entre 37 y 51 años considera “malo” el escenario laboral del país, contra un 46% de los millennials y un 38,5% de quienes tienen menos de 23 años.

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¿Qué los hace diferentes?

La religión, los derechos humanos, el interés por el ambiente y la orientación sexual son, según este estudio, los puntos donde se visualizan las mayores brechas de opinión entre las generaciones de ticos.

Así, por ejemplo, quienes pertenecen a los dos grupos menores de 36 años, consideran en su mayoría que los líderes religiosos no debería opinar nunca sobre temas políticos, mientras que un 51% de los llamados baby boomers cree que deberían manifestarse “algunas veces”.

Por otra parte, en el caso de la unión legal entre personas del mismo sexo, el 71% de las personas que pertenece a la Generación Z está a favor, al igual que el 59% de los millennials.

En cambio, el 36% de los baby boomers está en contra del matrimonio gay y otro 37% de ese mismo grupo sostiene que estas parejas solo deberían tener derechos patrimoniales.

Con respecto el aborto, las cifras también evidencian extremos distantes. Por ejemplo, la mitad de los integrantes del segmento más joven consideran que dicho procedimiento debe ser permitido en cualquier circunstancia.

Mientras tanto, el 28% de los baby boomers opina que debe estar prohibido y los otros tres grupos expresaron, en su mayoría, que debería permitirse en algunas circunstancias.

Además, la legalización de la marihuana es vista con buenos ojos por el 47% de quienes tienen menos de 23 años y por un 57% de los millennials, mientras que los dos grupos de mayor edad indicaron que debe ser legal solo para usos medicinales.

Finalmente la encuesta también detectó que en la generaciones Y y Z hay mayor cantidad de personas que dicen ser homosexuales (7,3% y 19%), al tiempo que entre la Generación Z también hay mayor número de personas bisexuales (12%).

El psicólogo Carlos Brenes, miembro del Centro de Investigación de Estudios Políticos (CIEP), señaló que las generaciones más jóvenes tienen una mayor conciencia social gracias a la tecnología, a la globalización y a los medios de comunicación.

“Han tenido acceso a un conocimiento de la realidad que generaciones anteriores tuvieron menos (...). Los chicos vienen socializados desde pequeños y está ese sentimiento de que la generación de nuestros padres son los responsables de heredarnos este mundo, pero como que no lo están arreglando”, añadió.

De acuerdo con Brenes, a nivel local también hay mayor preocupación sobre el tema del empleo, pues últimamente se viene hablando del acceso a la educación y la saturación de carreras universitarias.

Para el experto, estas situaciones son vistas por los más jóvenes como retos individuales.

Por su parte, Pamela Jiménez, investigadora del Estado de la Nación, comentó que con base en estudios que se han realizado en el país sobre estas generaciones, se han encontrado otras particularidades, por ejemplo los millennials tienden a trabajar más en micro empresas, poseen niveles de escolaridad más altos y en un mayor porcentaje dominan un segundo idioma.

Jiménez dijo que esta generación enfrenta condiciones adversas en el mercado laboral y al compararse con generaciones previas, también tienen tasas mayores de desempleo a las que por ejemplo enfrentaban los baby boomers cuando tenían su edad.

"Esto nos dice que no es un tema de juventud, sino de que actualmente las oportunidades económicas son más difíciles", agregó la experta.

Asimismo dijo, los de las generaciones más nuevas, tienen menor presión de parte de sus padres para insertarse en el mercado laboral, entre otras cosas por las mejoras en las políticas educativas.

Radiografía de los jóvenes latinoamericanos: solidarios, escépticos y discriminados

Los resultados recopilados a nivel regional, señalan que los jóvenes de América Latina son escépticos con respecto a sus gobiernos, tienen una visión del mundo basada en el equilibrio y un nivel mayor de conciencia social que, aunque contrasta con sus escasas habilidades para relacionarse personalmente por su inherencia con la era digital, les facilita la interacción para comprometerse a favor de un mundo mejor.

Una de las primeras conclusiones está relacionada con la orientación sexual, donde se encontró que en todas las generaciones, la mayoría se declara heterosexual; sin embargo, al detallar porcentajes, la Generación Y tiene el mayor número de homosexuales (12 por ciento) y la mayor concentración de bisexualidad está en la Generación Z (18 por ciento).

En nivel educativo, los mayores niveles de educación formal están entre los millennials; mientras que más de la mitad de los más jóvenes (Generación Z), declara haber terminado su secundaria, una condición definida más por procesos propios de la edad y no por rezagos académicos.

Escépticos e insatisfechos

En temas de país, gobierno y ciudadanía, más de la mitad de los jóvenes considera que la situación de sus países es mala y la tercera parte la califica de muy mala. Una calificación que relacionan específicamente con limitaciones en la libertad de prensa, violaciones a los derechos humanos, descuido por el medio ambiente y graves problemas de comunicación, lo que deriva que casi la mitad de ellos (Generaciones Z y Y) se declaren abiertamente insatisfechos con el gobierno, siendo los más jóvenes los más inconformes.

Resulta llamativo que en todos los grupos etarios la corrupción de los gobiernos, la indolencia con el medio ambiente y la violencia de todo tipo son los temas de mayor preocupación, mientras que entre los más jóvenes, la violación de los derechos humanos, el acoso sexual y el futuro de la humanidad son relevantes y, de acuerdo con la encuesta, deberían ser tratados con prioridad.

La encuesta revela que para la juventud ser ciudadano es tener derechos, pero a su vez cumplir deberes, y en este sentido, la generación Z considera los derechos como lo más importante, mientras que los millennials se inclinan un poco más por los deberes.

Pese a esta calificación, es llamativo que más de la mitad de los representantes de la Generación Z considera que los ciudadanos poco o nada pueden influir con las decisiones de los gobiernos.

Sexualidad amplia y discriminación

La Encuesta es generosa en datos relacionados con la sexualidad: la mayoría inicia su vida sexual entre los 16 y los 18 años, la fuente preferida para informarse en estos temas es Internet, el 85 por ciento de los jóvenes utiliza anticonceptivos y los condones son el método más usado en todas las generaciones (un poco más en la Z). Y destaca que entre ellos hay mayor apertura en temas tradicionalmente polémicos, al punto que la mayoría de la generación Z (85 por ciento) considera que las personas del mismo sexo pueden casarse con todos sus derechos y más de la mitad considera que el aborto y la marihuana deben ser legales en cualquier circunstancia.

Sin embargo, las Generaciones Y y Z manifiestan haberse sentido más discriminados, principalmente en las instituciones educativas, a la par que se encuentran más de acuerdo con equiparar oportunidades para todas las personas, independientemente de cualquier condición.

Catalina Martínez Coral, directora regional para América Latina y el Caribe del Centro de Derechos Reproductivos, considera muy positivo que las personas más jóvenes del continente estén de manera tan generalizada a favor del aborto y de los derechos de las parejas del mismo sexo.

“Esto quiere decir que el trabajo que han hecho las organizaciones sociales ha tenido un impacto en la forma como las personas entienden y promueven los derechos sexuales y reproductivos, pero a la vez es un reto para los Estados, que deberán responder en todo el continente con políticas que se encaminen a garantizar la igualdad y equidad de género, y sobre todo, el fin de la discriminación”, sostiene.

Redes, hábitat natural

Aunque es una verdad sabida, la encuesta demuestra que a la hora de relacionarse con el mundo digital los jóvenes le llevan una ventaja considerable a las generaciones mayores. De hecho, son los mayores compradores por Internet, los que buscan por esta vía mayor información política, los que declaran usar más Youtube y los que permiten mayor acceso a la información, a través de las redes sociales en las cuales tienen su perfil, lo que no les impide manifestar que sus cuentas en dichas redes deben ser siempre privadas y piden sancionar cualquier alteración a esta privacidad.

La psicóloga Herrera explica en este punto que la posibilidad de estar conectados de manera virtual ha tornado a los jóvenes menos gregarios, de ahí que para ellos es muy importante el peso que se mide en número de seguidores y en la difusión universal de las ideas en redes sociales, así como proyectarse a favor de causas populares, distantes incluso de su propio entorno.

Contrario a lo que se piensa, la Generación Z es la que manifiesta que más ha pensado en ahorrar para un plan de retiro, son los que más subsidios o ayuda reciben de sus gobiernos y es la que se encuentra menos bancarizada.

Capaces de cambiar el mundo

Julián de Zubiría es un experto en educación a nivel latinoamericano. En Bogotá es el director del Instituto Alberto Merani, que ofrece educación personalizada de alto nivel. Sobre la encuesta comentó sus resultados dejan ver tres cambios fundamentales de las Generaciones Z y Y frente a las anteriores: “Viven en un mundo de pantallas interconectadas, provienen de familias más diversas, más pequeñas y flexibles, y tienen mayores niveles educativos”.

Y argumenta: “Como han vivido en un mundo tan flexible, respetan y valoran la diversidad. Como tienen amplio acceso la información y mayor educación, tienden a ser más independientes y a rechazar en mayor medida la corrupción, que es mucho más visible en estos tiempos y medios. Así mismo, se han desencantado un poco de la clase política y los gobiernos, y, parcialmente, de la iglesia que ha estado cerca del poder”.

Pero estas influencias no implican el riesgo de caer más fácilmente en posturas populistas de derecha y de izquierda, “porque creen menos en las instituciones y eso lo aprovechan los extremos en la política”, a juicio del experto.