Juan Diego Córdoba. 2 abril
María Fernanda Lobo trabaja en la agencia de Relaciones Públicas Imacorp y, algunos días de la semana, realiza teletrabajo desde su casa en San Francisco de Dos Ríos, donde se comunica con la oficina por medio de correo y Skype. Foto: Mayela López
María Fernanda Lobo trabaja en la agencia de Relaciones Públicas Imacorp y, algunos días de la semana, realiza teletrabajo desde su casa en San Francisco de Dos Ríos, donde se comunica con la oficina por medio de correo y Skype. Foto: Mayela López

De forma unánime, los diputados de la Comisión de Asuntos Económicos emitieron un dictamen afirmativo sobre el proyecto para regular el teletrabajo en las instituciones públicas y empresas del sector privado.

La iniciativa, cuya implementación sería voluntaria, establece que los patronos tienen la obligación de proveer y garantizar el mantenimiento de los equipos y programas para que los empleados laboren desde el hogar.

Sin embargo, si el funcionario así lo acuerda con su jefe, podrá utilizar su equipo personal.

Mediante un método de medición, acordado entre las partes, el patrono compensará al trabajador por la electricidad utilizada para el desarrollo de sus funciones desde casa.

Todas esas condiciones deberán estar reguladas mediante un contrato o un anexo al documento del vínculo actual, con el objetivo de que queden especificados los compromisos del patrono y el empleado.

El texto que pasará al plenario, en donde deberá recibir dos votaciones positivas para su aprobación definitiva, tiene el apoyo del Ministerio de Trabajo, la Unión Costarricense de Cámaras y Asociaciones del Sector Empresarial Privado (Uccaep) y la Asociación de Zonas Francas de Costa Rica (Azofras), entre otros.

“El contexto actual demanda cambios significativos en materia de política pública y pone de manifiesto nuevas oportunidades y estrategias que sean capaces de dar respuesta a los acelerados cambios que enfrenta la sociedad. Este tipo de proyectos fortalecen la cultura del teletrabajo y esperamos que pronto sea ley de la República”, manifestó el ministro de Trabajo, Steven Núñez.

Según detalla la iniciativa, cuando el teletrabajo no forma parte de la descripción inicial de las funciones del puesto, el patrono y el trabajador deberán firmar un contrato o adenda, en donde se incorporarán todas las directrices de esta modalidad, las cuales podrían surgir de un acuerdo particular entre las partes.

“El proyecto pretende regular lo que hoy ya existe que es el teletrabajo, pero le va a brindar seguridad jurídica a los costarricenses y a los empleadores. Es una herramienta efectiva que reactiva la economía”, indicó Pablo Abarca, diputado del diputado del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) y presidente de Asuntos Económicos.

De aprobarse la iniciativa, su aplicación sería de carácter voluntario, tanto para las patronos como para los trabajadores. En el caso del sector público, involucra a todas las instituciones centralizadas y descentralizadas, incluso al régimen municipal.

En marzo anterior, la Sala II avaló el despido de un empleado por abandonar sus labores sin justificación mientras realizaba teletrabajo.

El funcionario había llegado a un acuerdo no escrito con su patrono para trabajar de esa forma. Sin embargo, “esto no impide que el patrono pueda ejercer el poder de dirección propio de su posición y las debidas sanciones concernientes a una falta grave cometida por el teletrabajador”, reza la resolución 539-2018.

“Si bien es cierto, en el contrato de trabajo no se habla sobre el teletrabajo, metas y objetivos a cumplir; lo cierto es que en el contrato en realidad sí se dio. Los testigos fueron claros en establecerlo como tal y eso no fue un hecho controvertido entre las partes”, indicaron los magistrados.

El caso que da origen a esta sentencia empezó tras el despido, en el 2014, de un gerente de proyectos de tecnología de la información de una empresa privada. Él trabajaba en un cargo de confianza con horario flexible, con disponibilidad las 24 horas.

Dicho régimen de confianza le permitía al trabajador hacer labores de teletrabajo, periodos en los que el patrono detectó ausencias injustificadas y por eso ordenó su despido.