Daniela Cerdas E.. 27 mayo, 2018
29/11/2017. Gollo, Zapote. Visita a la tienda Gollo de Zapote para determinar cuáles son los artículos tecnológicos más buscados por los consumidores y los que marcan tendencia para esta Navidad. En la foto, cocinas de inducción, lo último en estos electrodomésticos. Fotos: Mayela López
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Seilyn Aguilera, vecina de Ciudad Colón, tuvo que renunciar a su trabajo por la incomodidad que para ella representaba que varias veces, cada día de la semana, sus compañeros y su jefe recibieran llamadas y correos para informar que ella tenía una deuda. En las comunicaciones le advertían del embargo de salario.

Aguilera, de 35 años y madre de dos hijos, relató que para el 2011, laboraba en un almacén de línea blanca, en el cual adquirió algunos electrodomésticos. Cuando terminó la relación laboral, de su liquidación le rebajaron lo que debía.

A pesar de que las cuentas habían quedado claras, el año pasado, su esposo recibió una llamada de una persona del Bufete de Abogados CyM (Cobros y Más) en el cual le decían que Aguilera debía ¢200.000 de una deuda del almacén donde laborada antes.

"Les dije que ya había cancelado esa deuda. Ellos preguntaron si tenía algún documento, pero no pude dárselos porque eso fue hace años, no sabía dónde estaban los documentos. Insistieron en que yo debía e incluso me dijeron que si cancelaba en esa semana me hacían un descuento y solo pagaba ¢105.000. Yo les dije que ya había pagado y que no iba a pagar eso. Ahí empezó el martirio", relató esta vecina de Ciudad Colón.

"Me decían que me iban a mandar policías con el embargo del salario, que iban a mandar a la Fuerza Pública y que iban a llegar a mi trabajo", Seilyn Aguilera.

Aguilera les había dado un número de teléfono personal para que no llamaran a su esposo. Entonces, comenzó a recibir insistentes llamadas, además de mensajes, incluso a las 11 p. m.

También mantuvieron las llamadas su esposo y, al ver que ella no accedía a pagar, comenzaron a comunicarse a su trabajo, en el cual llevaba tres años.

"Empezaron a mandar correos a mi jefe, le dijeron que yo llevaba años sin pagar esa deuda; me amenazaban con embargarme el salario y que me iban a mandar policías con el embargo, que iban a mandar a la Fuerza Pública y que iban a llegar a mi trabajo. Llamaban a mis compañeros hasta cinco veces al día, buscándome.

"Yo le expliqué a mi jefe que no debía nada. Pasó como un mes, yo espera ese bendito embargo, pero nunca llegaba . El que me llamaba me decía que yo era una sinvergüenza por no pagar y que me iban a seguir llamando hasta que cancelara eso", dijo Aguilera.

Al final, la mujer optó por renunciar a su trabajo. La última vez que recibió la una llamada de parte del del Bufete de Abogados CyM (Cobros y Más) fue hace un mes.

Actualmente, trabaja medio tiempo en otra empresa y cree que no la han vuelto a llamar porque no se han dado cuenta.