Damnificados por terremoto reabren negocio pese a riesgo y recuerdos

Por: Mercedes Agüero 22 septiembre, 2012
 Jorge Mora observa, a través de una ventana en la parte posterior de su negocio, la vista que quedó tras el terremoto de Cinchona en enero del 2009. | ADRIÁN ARIAS.
Jorge Mora observa, a través de una ventana en la parte posterior de su negocio, la vista que quedó tras el terremoto de Cinchona en enero del 2009. | ADRIÁN ARIAS.

San José (Redacción). Elizabeth Rodríguez y Jorge Mora dueños de la única soda que hay en Cinchona, pueblo inhabitado tras el terremoto de enero de 2009.

Este matrimonio fue uno de muchos damnificados por el sismo. Ellos perdieron su negocio y su casa, y ahora residen en Nueva Chinchona, urbanización que se levantó para acoger a los afectados por la emergencia.

La necesidad de un ingreso y el vínculo irrompible con su viejo hogar, los obligaron a volver, aunque no para vivir, sino para reabrir el negocio a un lado de la vía.

Cada día, enfrentan los riesgos, los recuerdos y los avisos de la Comisión Nacional de Emergencias para vender comida a los viajeros.

“Antes había cuatro sodas aquí y ahora solo estamos nosotros”, dice Jorge Mora, propietario de Soda y Mirador Cinchona, en el distrito Sarapiquí de Alajuela.

“Al principio fue muy difícil porque había muchos recuerdos y nos hacían mucha falta los vecinos”, añadió su esposa, Elizabeth Rodríguez.

Lea mañana en la versión impresa de La Nación el reportaje completo.