Juan Diego Córdoba. 21 mayo
El exsacerdote era profesor de la Escuela de Bibliotecología de la Universidad de Costa Rica en la categoría de profesor adjunto, con una jornada laboral de 1/4 de tiempo y un salario de ¢917.000. Fotografía: Adriana Araya
El exsacerdote era profesor de la Escuela de Bibliotecología de la Universidad de Costa Rica en la categoría de profesor adjunto, con una jornada laboral de 1/4 de tiempo y un salario de ¢917.000. Fotografía: Adriana Araya

La Universidad de Costa Rica (UCR) separó sin responsabilidad patronal al exsacerdote prófugo Mauricio Víquez Lizano, quien se desempeñaba como profesor de la Escuela de Bibliotecología y Ciencias de la Información.

El cura expulsado del estado clerical por dos abusos sexuales contra menores de edad, no se presenta a trabajar a la Universidad desde el 4 de marzo. Por esta razón, para la Universidad se dio “una renuncia tácita”.

De esta forma, dan por concluido un proceso que se inició el 8 de marzo.

Víquez Lizano enfrenta una causa judicial por la presunta violación de un menor de edad, que habría ocurrido cuando laboraba como párroco.

Por ese hecho, el Juzgado Penal de Desamparados giró desde febrero una orden de captura internacional en su contra.

Víquez Lizano salió del país rumbo a Panamá el 7 de enero. Posteriormente las autoridades mexicanas notificaron la entrada del cura prófugo a ese territorio, sin que hasta ahora haya regresado al país, según la Dirección General de Migración y Extranjería.

Para la Fiscalía, la indagatoria de Víquez es urgente, pues la causa judicial prescribe en septiembre próximo.

También en febrero, el Vaticano avaló la expulsión del estado clerical en relación con otros dos casos de supuestos abusos, que solo se siguieron por la vía canónica, pues nunca llegaron a la judicial.

En la docencia

Según la Universidad de Costa Rica, el cura no se presentó a laborar después de concluir su periodo de vacaciones. Desde entonces congeló el pago de su salario.

El exsacerdote era profesor de la Escuela de Bibliotecología de la Universidad de Costa Rica en la categoría de profesor adjunto, con una jornada laboral de 1/4 de tiempo y un salario de ¢917.000.

Víquez inició su carrera como profesor universitario en el alma máter en 2004 y obtuvo la propiedad como docente en el 2010.

Además, las autoridades universitarias aseguraron que el cura no se comunicó con la institución ni presentó una justificación por su ausencia.

“Luego de que el caso fuera analizado por la Contraloría Universitaria y la Oficina Jurídica de la UCR, la administración concluyó que al no contar con ningún documento que justifique su prolongada ausencia, esto constituye una renuncia tácita a su contrato de trabajo”, explica un comunicado de la Universidad.

El rector de la UCR, Henning Jensen, explicó que dada la situación expuesta, se considera que la relación laboral entre la institución y Víquez Lizano se extinguió desde el pasado 4 de marzo, día que debía retomar sus funciones.