Juan Diego Córdoba González. 19 mayo
En primera noche con restricción vehicular hasta las 10 p.m. no se pudo observar aglomerados en restaurantes y comercios. Fotografía: José Cordero
En primera noche con restricción vehicular hasta las 10 p.m. no se pudo observar aglomerados en restaurantes y comercios. Fotografía: José Cordero

Luego de muchas noches con restricción vehicular por la pandemia de covid-19, este lunes se flexibilizaron las medidas.

Las personas tenían derecho a circular hasta las 10 p. m., así como a visitar restaurantes, comercios y cines en burbujas sociales (grupos que conviven bajo un mismo techo) y cumpliendo todas las medidas sanitarias.

Sin embargo, casi no ocurrió. Al menos en tres puntos visitados en San José, que en tiempos normales son de alta visitación, incluso un lunes, es el caso de barrio Escalante, Escazú y Lindora.

“Usted lo ve, hay tres carros en toda esta acera”, dijo un cuidacarros de Escalante que se identificó como Francisco. El único que se veía en varias cuadras.

Las calles de los principales puntos de reunión en la capital se veían vacías. Fotografía: José Cordero
Las calles de los principales puntos de reunión en la capital se veían vacías. Fotografía: José Cordero

Algunas de las ofertas gastronómicas de ese visitado centro de reunión josefino estaban cerradas, pues son bares. Sin embargo, los bares restaurantes sí abrieron, aunque con escasa presencia de consumidores.

Lo mismo ocurrió pasadas las 7 p. m. en Multiplaza Escazú. Muchos comercios decidieron no abrir.

Los pasillos del centro comercial Multiplaza Escazú lucieron vacíos este lunes por la noche. Fotografía: Juan Diego Córdoba.
Los pasillos del centro comercial Multiplaza Escazú lucieron vacíos este lunes por la noche. Fotografía: Juan Diego Córdoba.

La mayoría de los que abrieron tenían grandes descuentos para intentar atraer a sus clientes. No obstante, se veían más trabajadores que personas interesadas en comprar.

Ahí los cines permanecen cerrados.

“Ha estado así todo el día”, dijo una vendedora en una tienda de ropa para bebé, que ofertó todas sus prendas a ¢7.500.

En las tiendas se veían más trabajadores que personas interesadas en adquirir sus productos.

Comercios intentaron atraer con descuentos a los muy pocos compradores. Fotografía: Juan Diego Córdoba.
Comercios intentaron atraer con descuentos a los muy pocos compradores. Fotografía: Juan Diego Córdoba.

Algo parecido ocurrió en Lindora, Santa Ana. En casi 45 minutos en los que hubo un único cliente presencial solo llegaron repartidores de comida a un famoso restaurante de comida asiática.

Restaurantes de comida rápida en esa misma plaza también lucían vacíos. Los consumidores prefirieron comprar en el autoservicio o solicitar la entrega a domicilio a través de las plataformas.