13 agosto, 2011
Ileana Balmaceda (centro), presidenta de la Caja, dijo que la intervención durará seis meses. | ABELARDO FONSECA

Limitaciones en el manejo administrativo de la jefatura.

Debilidades en la asignación y ejecución de los recursos.

Incumplimiento de horarios por parte del personal médico y la jefatura.

Pobres registros de los contratos de mantenimiento para equipos médicos.

Deficiencias en el registro de firmas de pacientes y en las solicitudes de autorización para tratamiento con acelerador lineal.

Estas son algunas de las anomalías por las cuales la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) intervino el servicio de Radioterapia del Hospital México, en San José, que da tratamiento a pacientes con cáncer.

Desde el 17 de noviembre del 2010, La Nación informó de que las constantes averías en los aceleradores lineales de la CCSS, atrasaban la atención a cientos de pacientes de cáncer y obligaban a contratar el servicio a sobreprecio del Centro Médico de Radioterapia Irazú (privado). Entre el 2003 y 2010 la CCSS pagó a esa empresa $10 millones.

En ese momento, La Nación también reveló que el jefe del Servicio de Radioterapia del México, Álvaro Suárez Arias, trabajaba simultáneamente para la clínica.

Conflicto de intereses. Durante una conferencia de prensa realizada ayer, la presidenta ejecutiva de la Caja, Ileana Balmaceda, anunció que la junta directiva de la institución separó a Suárez temporalmente de su cargo, al considerar que tiene un conflicto de intereses.

La decisión se tomó a partir de un informe presentado por la comisión que investiga el servicio de Radioterapia del Hospital México desde noviembre del año pasado.

La separación durará cuatro meses y Suárez seguirá devengando salario.

Ese panel lo integran el doctor Taciano Lemos Pires, el economista Rodolfo Morera Herrera y el abogado Mario Cajina Chavarría, quienes asumirán las potestades del cargo de jefe de servicio.

“Se ha realizado una investigación integral que nos indica que existe una situación en este lugar que no puede continuar y no se puede tolerar”, expresó Balmaceda.

“Hay informes de esta comisión donde se evidencian anomalías en cuanto existe personal profesional y técnico que trabaja tanto en la Caja como en un centro privado que presta servicios a la institución y, por esto, se dice que hay conflicto de intereses, entendido como el riesgo de no ser objetivo en la toma de decisiones”, añadió la presidenta.

Al menos cuatro técnicos y cuatro radioterapeutas de los hospitales México y San Juan de Dios también trabajan para Radioterapia Irazú, el único centro privado que cuenta con un acelerador lineal.

A Suárez se le llamó siete veces y se le dejaron dos mensajes entre 11 a. m. y 6 p. m. Nunca contestó.

Paula Navarro, del Centro Médico de Radioterapia Irazú, afirmó que los voceros de la empresa están fuera del país y que, por ser un tema ajeno a la clínica, no se referirían.

La Caja solo dispone de dos aceleradores lineales, que son equipos complejos que ayudan a extirpar tumores. Ambos aparatos están en el México.

Uno de ellos, de marca Siemens, ha registrado 1.336 averías desde que se puso en funcionamiento en el 2004, según reveló la comisión.

Según explicó la gerente de Infraestructura de la CCSS, Gabriela Murillo Jenkins, el costo de sustituir el equipo problemático sería menor que el de mantenerlo.

Por ello, la junta directiva también avaló el reemplazo del aparato, cuyo costo es de $2 millones (alrededor de unos ¢1.020 millones).

La Caja ya tenía prevista la compra de dos aceleradores adicionales. Balmaceda indicó que daría más detalles la próxima semana.