Yeryis Salas. 21 octubre, 2018

(Video) Conozca qué tipo de motociclista es usted

Tan compactas como para escurrirse entre los autos estancados en las presas, y tan peligrosas como para convertirse en el vehículo con el porcentaje más alto de víctimas en accidentes de tránsito. En los últimos años usted habrá notado el frenético aumento de motocicletas en las calles.

Y ese apunte no es solo percepción: del 2010 al 2016 la importación de motocicletas aumentó un 268%. Al 2017 la cifra bajó ligeramente, en un 16%, según datos de la Dirección General de Aduanas.

Para el comunicador Francisco Angulo, vecino de Heredia, el deseo de ahorrar tiempo y dinero motiva a las personas a comprar una motocicleta, frente a los precios de los combustibles y las caóticas presas.

Ese pensamiento lo acompaña desde hace 12 años, cuando compró su primer vehículo de dos ruedas.

“Yo valoro mucho mi vida como para perder dos o tres horas de tiempo en una presa. Trabajaba en Tibás y desde Heredia duraba en carro o en bus una hora y 20 o 40 minutos, en moto duraba 40 minutos”, dijo.

“El tanque del carro se iba en 10 días, mientras la moto pequeña que tengo le echaba ¢3.000 o ¢4.000 al mes, gasto más plata en el marchamo que lo que gasto en gasolina”, afirmó.

Miles de motociclistas invaden, todos los días, las calles nacionales. Scooters, pisteras, montañeras, pandilleras y vespas son algunas de las clases de motocicleta que a diario usan hombres y mujeres para trasladarse a sus trabajos, repartir alimentos y hasta trasladar perros, entre otras cosas. Pero no todos lo hacen responsablemente, pues algunos intrépidos abusan de maniobras que ponen en peligro no solo sus vidas sino las de los demás. Foto: Rafael Pacheco
Miles de motociclistas invaden, todos los días, las calles nacionales. Scooters, pisteras, montañeras, pandilleras y vespas son algunas de las clases de motocicleta que a diario usan hombres y mujeres para trasladarse a sus trabajos, repartir alimentos y hasta trasladar perros, entre otras cosas. Pero no todos lo hacen responsablemente, pues algunos intrépidos abusan de maniobras que ponen en peligro no solo sus vidas sino las de los demás. Foto: Rafael Pacheco

Si usted, al igual que Francisco, compró una moto por su bajo costo y para llegar a su lugar de trabajo o estudio, podría ser un motociclista por necesidad, una de las cuatro categorías propuestas por el Consejo de Seguridad Vial (Cosevi) para estudiar el fenómeno de las motos y calificar a sus conductores.

En este primer grupo, los conductores manejan pocos kilómetros diarios y casi siempre por la misma ruta. Rara vez usan su vehículo de forma recreativa.

En su mayoría son hombres y mujeres entre los 20 y 50 años, sin un nivel educativo predominante.

Sobresalen los conductores nuevos, con poca o ninguna experiencia en conducción, aunque tienden a ser responsables con el uso de dispositivos de seguridad.

Anthony Hamm, presidente del Comité Cívico Nacional de Motociclistas, cree que este es el grupo que más sufre en las carreteras, porque tiene el vehículo, la licencia y el casco, pero carece de experiencia.

Los datos demuestran el impacto que han tenido las motocicletas en el país.
Los datos demuestran el impacto que han tenido las motocicletas en el país.

Su poca pericia los convierte en víctimas constantes de accidentes de tránsito, contrario a la segunda categoría: los motociclistas sociales.

Estos son conductores con experiencia, poco propensos a accidentes. Gustan de organizar paseos grupales los fines de semana y su estilo son los vehículos caros, superiores a los 600 centímetros cúbicos (cc).

Las motos de alto cilindraje son las preferidas para los motociclistas sociales. Foto: Rafael Pacheco
Las motos de alto cilindraje son las preferidas para los motociclistas sociales. Foto: Rafael Pacheco

Este es el caso de Andrés Rojas Paniagua, dueño de una Harley Davidson de 1.450 cc y miembro del club M14, con el que ha viajado hasta Guatemala, Honduras y Panamá. Para pertenecer a estas organizaciones se deben acatar reglas de seguridad y aprender señales para guiarse en la ruta.

“A los locos (conductores temerarios) los dejamos pasar. Si hay tercer carril avanzamos por ese, sino por el carril lento para dejar pasar a los carros, si hay un hueco lo señalamos sacando la pierna. Si hay un peligro alzamos la mano. Son cosas que no existen cuando andamos solos”, dijo Rojas.

El cilindraje más bajo es la opción para el tercer grupo: los motociclistas de zona rural, que optan por motos entre los 100 y 250 cc.

Son hombres de baja escolaridad y con trabajos poco calificados, aunque recientemente más mujeres se les han sumado. Son de especial atención para el Cosevi, pues cuentan con poca información sobre seguridad vial.

Es usual que en zona rural los usuarios de moto no usen casco y viajen más de dos en un vehículo. Foto: Rafael Pacheco.
Es usual que en zona rural los usuarios de moto no usen casco y viajen más de dos en un vehículo. Foto: Rafael Pacheco.

Usan el casco solo cuando manejan por las vías donde podría haber controles policiales, o por requisitos de la empresa donde laboran.

Para los motociclistas de zona rural este vehículo es una buena opción por su aparente facilidad para manipular. Según el Cosevi, 11 años es la edad promedio en la que los jóvenes aprenden a utilizar el vehículo.

La propiedad de las motos suele ser un asunto informal: lo común son los traspasos sin papeleo legal.

La cuarta categoría tiende a ser más formalizada: el trabajador.

Estos laboran en sus motos, como los repartidores de comida. Destacan también los mensajeros, remeseros y guardias de seguridad privada.

Repartidores, mensajeros y remeseros dependen de su moto para trabajar. Foto: Rafael Pacheco
Repartidores, mensajeros y remeseros dependen de su moto para trabajar. Foto: Rafael Pacheco

Suelen ser hombres entre los 18 y 50 años (las mujeres tienen poca presencia), con educación media y acostumbrados a transitar en la ciudad, por lo que son más hábiles sobre las dos ruedas.

Pese a estas clasificaciones, instructores profesionales como Rodrigo Montero, resaltan la necesidad de que todos los conductores, sin distingo de categoría, busquen asesoría profesional, para adquirir habilidades como identificar riesgos en la carretera y no cometer imprudencias.

Los motociclistas aprovechan para usar atuendos con estilos particulares. A ella le combinan las uñas con el abrigo y el casco. Foto: Rafael Pacheco.
Los motociclistas aprovechan para usar atuendos con estilos particulares. A ella le combinan las uñas con el abrigo y el casco. Foto: Rafael Pacheco.
Motociclistas en el ojo de las autoridades

Estas categorías, que no son únicas ni excluyentes, fueron propuestas por el Cosevi para elaborar el Plan Nacional de Seguridad Vial para Motociclistas 2015-2020, para estudiar a un grupo cuyo crecimiento ha merecido la atención de las autoridades.

Muestra de ello, en el 2018 la Policía de Tránsito ha decomisado 12.100 motos y le ha quitado placas a 14.000.

Un conductor en Desamparados aprovecha la recta para realizar una maniobra temeraria. Foto: Rafael Pacheco
Un conductor en Desamparados aprovecha la recta para realizar una maniobra temeraria. Foto: Rafael Pacheco

El dato más reciente lo tiene de la Encuesta Actualidades 2016 de la Escuela de Estadística de la Universidad de Costa Rica (UCR), revela que en el país 589.523 personas manejan una motocicleta, de las cuales 312.874 no tienen licencia de conducir, es decir, un 53%.

Aunque ha facilitado el transporte de miles de costarricenses, el auge de las motos también ha dejado cientos de accidentes y víctimas en las calles.

Para Rodrigo Montero, instructor de la Escuela de Manejo Honda, muchas veces los culpables son los motociclistas, al cometer imprudencias como meterse entre los autos a altas velocidades en las presas, no guardar distancia, andar con luces quemadas o apagadas y conducir por la derecha, donde los choferes de auto tienen menos visión.

Sin embargo, los conductores de otros vehículos también tienen su cuota de responsabilidad.

“Los motociclistas se aprovechan del tamaño de sus motos, mientras que los choferes de cuatro o más ruedas van distraídos con sus ‘chupetas electrónicas’, como el celular. Ahí es donde pegan frenazos o se cambian rapidísimo de carril sin dar la menor pista de sus intenciones. El motociclista se las tiene que ver feísima o accidentarse cortesía de ello”, explicó Montero.

Las filas de motociclistas son comunes en horas pico en las zonas urbanas. Foto: Rafael Pacheco
Las filas de motociclistas son comunes en horas pico en las zonas urbanas. Foto: Rafael Pacheco

La muerte en el sitio de ocupantes de motocicleta (chofer y acompañante) pasó de 99 en el 2012 a 203 en el 2017. A setiembre del 2018 los datos del Cosevi registraban 148 muertos en el año, un 45% del total de defunciones en el sitio del accidente de tránsito, para un sector que representa un 28% de los vehículos.

Además del costo humano, la alta mortalidad de este grupo le sale cara a las finanzas nacionales.

De acuerdo con un estudio del Observatorio del Desarrollo de la UCR, divulgado en junio, atender los accidentes de motocicletas le cuesta un 1,2% del Producto Interno Bruto (PIB) al país por año.

La cifra comprende entre ¢420.000 y ¢480.000 millones, un monto comparable con el presupuesto del Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT), que en el 2018 fue de ¢474.116 millones, afirma el reporte.

Una institución que carga con este costo es el Hospital del Trauma, donde del 1.° de enero al 31 de julio ingresaron 11.587 usuarios de moto y bicimoto, poco más del doble que los pacientes accidentados en auto particular (5.182).

Algunas de las estrategias para disminuir estos números, incluidas en el Plan para Motociclistas, son la promoción del uso de materiales retroreflectivos, capacitar a usuarios en zonas rurales y cambiar cascos viejos por otros modernos y seguros.

Roy Rojas, director de proyectos del Cosevi, aseguró que al momento el plan se ha cumplido en un 50%. Además, adelantó que la institución planea en el 2019 usar un dispositivo para inspeccionar motos en carretera, con el fin de promover el mantenimiento de los vehículos.

“Inicialmente vamos a entrar con un proceso promocional, la idea es quitarle el miedo a la gente. Si Riteve viene lo van a ver como un tema recaudatorio, pero a Cosevi le interesa que se regule el tema, para nosotros es fundamental que aumente la revisión técnica de las motos. Lo que pretendemos es saber cuál es el estado de la salud de la motocicleta”, dijo.

El director de proyectos indicó que Cosevi ha invertido alrededor de $3 millones en dos años en publicidad para prevenir accidentes.

La Policía de Tránsito ha decomisado 12.100 motos en lo que va del año. Foto: Rafael Pacheco.
La Policía de Tránsito ha decomisado 12.100 motos en lo que va del año. Foto: Rafael Pacheco.

“La publicidad ha sido evaluada de forma muy positiva por empresas externas. La campaña de ‘el chasis sos vos’ se lanzó en media campaña política y le fue incluso un poquito mejor que la publicidad política, cuya inversión es multimillonaria”, aseguró Rojas.

“Para nosotros es un éxito. Se logró detener la tasa de mortalidad global. Además, en el Instituto Nacional de Seguros (INS) se nos indicó que habían disminuido las lesiones en la cabeza”, añadió.

Empero, Rojas califica la alta incidencia de motociclistas accidentados como “un drama social, económico y de salud pública”, provocado por las facilidades del mercado.

“Hay gente que compra una moto y no la sabe manejar, entonces encontramos un mercado perverso, porque no hay mayor exigencia en algunas de las comercializadoras. Las agencias están más claras en ese tema, sin embargo la necesidad de vender es tal que hoy en día a usted le cuesta más conseguir una olla arrocera que una moto”, aseveró.

Para Gilberth Porras, presidente de la Asociación de Importadores de Motos y Afines (AIMA), la solución no es regular el mercado, sino educar a los conductores y otorgar un mayor presupuesto a la vigilancia de calles.

“Con regularlo no vamos a lograr nada. La causa de la muerte en carretera no viene por la facilidad en adquirir una moto. Esa facilidad igual se va a dar, las regulaciones quitan tiempo y al final el cumplimiento no es el adecuado. La solución de esto viene con la educación de los conductores”, aseguró Porras.

“El director de Tránsito dijo que no tiene ni la mitad de policías que requiere, nosotros en zona rural vemos cómo la gente anda el casco puesto en su brazo y no en la cabeza”, agregó.

Las motocicletas se venden en tiendas de electrodomésticos

Alberto Barquero, subirector de la Policía de Tránsito, reconoce que el boom de motociclistas, muchísimos sin experiencia, es un fenómeno en Latinoamérica. Critica que este tipo de vehículos se vendan en tiendas de línea blanca, sin exigir requisitos mínimos como una licencia.

– ¿Cuáles medidas ha implementado la Policía de Tránsito para limitar tantos accidentes de motociclistas?

– Nosotros tenemos un plan que está establecido de 4 años, donde hay una programación de operativos de controles dirigidos a motos, permanente, revisando principalmente que tengan licencia así como imprudencias que atentan contra la vida de ellos y alguien más.

– ¿Tomó por sorpresa a las autoridades el aumento de motociclistas en pocos años?

– Eso ha tomado por sorpresa a todo el mundo. Fue un boom a nivel latinoamericano. No soy una autoridad para poder afirmar que entraron marcas más baratas, pero ha sido más fácil adquirir una moto, por ejemplo usted va a una tienda de línea blanca, que originalmente vendían refrigeradoras, ahora venden motos en 24 o 36 cuotas. Ni siquiera preguntan si usted tiene licencia. Nosotros recogemos las motos y la gente va y se compra otra.

– ¿Se puede catalogar la alta incidencia de motociclistas accidentados como una crisis nacional?

– Para nosotros es alarmante que eso siga en aumento, por eso se hacen los esfuerzos que se hacen. Hemos logrado aminorar la velocidad con la que crece la tasa de muertes.

– ¿Ha respondido bien el país ante el aumento de accidentes de motociclistas?

Al menos la Policía de Tránsito, con el recurso que tiene, ha hecho un mayor esfuerzo. Quisiéramos tener más gente para poder hacer más. Yo puedo hablar en nombre de la Policía, y puedo dar fe de que hemos hecho un buen trabajo.