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Programa de conservación pretende liberar 45.000 tortugas baulas en Moín

Meta del proyecto de APM Terminals para el 2021 es 50% mayor a la de años anteriores.

La empresa APM Terminals, concesionaria del megapuerto de Moín, Limón, pretende liberar, este año, 45.000 tortugas baulas en la playa ubicada entre las desembocaduras del río Matina y del Río Moín.

La tortuga baula es la especie más grande entre las tortugas marinas, pueden medir hasta dos metros y pesar 600 kilogramos, aproximadamente.

Según la compañía, la meta de liberación del 2021 es un 50% mayor que los especímenes enviados al mar en años anteriores.

La iniciativa para la conservación de tortugas nació en 2015 y es parte del programa de responsabilidad social de la compañía holandesa. En el proyecto también participa el Centro Científico Tropical (CCT).

“Desde el 2015, cuando inició el programa, el promedio de nidos rescatados fue de 300 nidos por año. En este 2021, ya hay 730 nidos de tortuga baula, siete de carey y uno de verde en el vivero, que fue construido para protegerlos hasta que eclosionen”, explicó Didier Chacón, funcionario del CCT.

En Moín, Limón, la principal amenaza para las tortugas son los cazadores, quienes buscan su carne y huevos para venderlos de forma clandestina.

En Costa Rica se castiga con uno a tres años de prisión al individuo que “cace, capture, destace, trasiegue o comercie tortugas marinas”.

“Agradecemos el gran apoyo que hemos recibido de la Fuerza Pública y el Servicio Nacional de Guardacostas este año, lo cual ha sido fundamental para realizar los patrullajes, ahuyentar a quienes roban los huevos y poder recolectar el mayor número de nidos posible para ponerlos bajo resguardo”, declaró Tammy Spencer, vocera de APM Terminals.

Como parte de la estrategia conservación, “una pequeña fracción” de los nidos se reserva para liberaciones públicas, actividades en las que participa público y se informa sobre la especie con el objetivo de promover su protección.

Esfuerzo

La liberación de una pequeña tortuga tiene muchas horas de trabajo por detrás.

La labor empieza con patrullajes nocturnos de 18 kilómetros de playa, esa tarea es una carrera contra los hueveros, hay que llegar primero que ellos para evitar el saqueo y el comercio ilegal.

Según un comunicado de prensa de APM Terminals, un kilogramo de huevos de tortuga se vende, en promedio, en ¢40.000.

Cuando se encuentra un nido, se toman los huevos, se colocan en una caja plástica y se llevan hasta el vivero. Allí se instalan en incubadoras en la arena y se esperan entre 60 y 70 días a que eclosionen.

La última etapa es la liberación, la cual se realiza por la noche para evitar el ataque de depredadores.

Diego Bosque

Diego Bosque

Periodista en la sección Sociedad y Servicios de La Nación. Graduado de Periodismo en la Universidad Latina. Escribe sobre infraestructura y transportes.