Juan Fernando Lara Salas. 15 agosto
Imagen de una venta de gasolina súper en la estación de servicio La Pista localizada al sur de la Rotonda de las Garantías Sociales. El próximo mes subirá el precio de ese carburante. Foto: Rafael Pacheco
Imagen de una venta de gasolina súper en la estación de servicio La Pista localizada al sur de la Rotonda de las Garantías Sociales. El próximo mes subirá el precio de ese carburante. Foto: Rafael Pacheco

El congelamiento en el precio de las gasolinas concluirá a final de mes, al cabo de 16 semanas vigente, luego de un pedido de aumento planteado, este viernes 14 de agosto, por la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope).

La Refinadora solicitó a la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep) un ajuste extraordinario al precio de los hidrocarburos que interrumpe la captación de dinero de las gasolinas para apoyar los bonos Proteger.

El valor de ambos carburantes quedó inmóvil desde finales de abril, según lo dispuesto en la Ley de protección a las personas trabajadoras durante la emergencia nacional por la covid-19 (Ley N° 9840).

Esa normativa ordena que, mientras baje el costo internacional de los carburantes por su menor demanda debido a la pandemia, el precio de ambas gasolinas queda invariable en Costa Rica y la diferencia se trasladará a los bonos Proteger.

Tal disposición llegó a su fin porque Recope solicitó ¢29 de incremento al litro súper con lo cual este pasaría de ¢572 a ¢601. Para el litro de gasolina regular planteó un alza de ¢20 con lo cual su valor irá de ¢552 a ¢572.

Quienes más pagarán, sin embargo, serán los usuarios de diésel pues Recope gestionó ¢51 de alza con lo cual su valor pasará de ¢446 a ¢497.

Los cambios regirán una vez que sean aprobados por la Aresep, que ahora dispone de 15 días hábiles para resolver la petición. Su decisión, además, debe publicarse en el diario oficial La Gaceta. Por lo tanto, los nuevos precios entrarían a regir en la primera semana de setiembre.

Justificación

Recope atribuyó el ajuste de este viernes a dos causas: la devaluación del colón respecto del dólar estadounidense y al rezago tarifario.

Para esta solicitud, los precios internacionales de la gasolina no influyeron al mantenerse prácticamente estables en el último mes. En el caso del diésel, ese carburante sí sufrió un alza promedio de $1,21 por barril en el mercado de precios internacional.

El rezago tarifario consiste en una distorsión en el precio que pagan los consumidores locales por la espera de más de un mes, entre el día en que se calcula el precio de cada carburante y el momento cuando su precio entra a regir.

Recope manifestó, en un comunicado, que ese diferencial de precios se calcula en el año, en los meses de febrero, abril, junio, agosto, octubre y diciembre.

En el caso de este ajuste extraordinario, Recope indicó que corresponde realizar dicha actualización para los meses de mayo y junio, con lo cual se obtiene un efecto de aumento en las gasolinas y el diésel.

“Otro factor que influye en el diferencial que resulta del actual estudio, es la reducción de la demanda de gasolinas, diésel y Jet Fuel que se presentó ante las medidas sanitarias de confinamiento social, suspensión de vuelos y cierre de fronteras acordados por las autoridades para evitar la propagación del contagio del coronavirus; esto provocó que el flujo de los inventarios fuera muy lento y como consecuencia se vendiera a un precio menor al que se compró”, indicó la entidad.

Según Recope, también hay que tomar en cuenta que el diferencial se traslada con base en las ventas proyectadas del siguiente bimestre cuando la Refinadora estima que las ventas no van a repuntar para los próximos meses, debido a los cierres parciales de actividades económicas en el país.

Finalmente, para esta solicitud de alza, Recope afirma que el colón presenta una devaluación respecto del dólar de ¢10,89, al pasar de un precio de ¢583,26 por dólar, en el estudio extraordinario anterior, a ¢594,15, en el actual (1,87% más).