Plantas privadas generan energía más barata que Grupo ICE

Estudio de la Aresep señala que costo promedio de empresa estatal es de ¢124 por kilovatio hora; los generadores particulares promedian ¢49

Las plantas de eléctricas privadas generan energía más barata que aquella de instalaciones del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) y su subsidiaria, la Compañía Nacional de Fuerza y Luz (CNFL).

Esa diferencia se vincula con los costos de operación de unas y otras, revela un informe divulgado este jueves por la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep).

Ese primer estudio comparó la eficiencia por precio de todas las plantas en Costa Rica para el 2019. Conforme el análisis, las plantas del ICE y la CNFL son las más costosas en generación por kilovatio hora (kWh).

El costo promedio del Grupo ICE (37 plantas del Instituto y la CNFL) es ¢124 por kWh. Siguen las cooperativas rurales de electrificación con ¢80 por kWh (11 plantas consideradas).

Entretanto, las 37 instalaciones de generadores privados promediaron ¢49 por kWh.

“Tenemos proyectos muy caros en términos del factor de planta y utilización para efectos prácticos y operativos. Lo menciono porque debemos buscar la eficiencia.

“Esta información es reveladora para que dictemos recomendaciones, como la independencia del Cence, para un despacho más eficiente”, afirmó el intendente de Energía de Aresep, Mario Mora.

El Centro Nacional de Control de Energía (Cence) es el encargado elegir, entre el portafolio de plantas del Sistema Eléctrico Nacional (SEN), cuáles considera cada día para aportar la energía que atiende la demanda de electricidad del país.

Para el intendente, es necesario desarrollar instrumentos regulatorios que incluyan criterios de eficiencia en toda la cadena de valor de las empresas y que el Cence tenga mayor independencia en el ejercicio de sus competencias “por el desafío de garantizar el uso eficiente y óptimo de la capacidad instalada pública y privada”.

El funcionario recordó que el estudio se basó en información entregada por cada uno de los proveedores del servicio.

No obstante, tanto la CNFL como el ICE rechazaron los resultados del estudio.

Debido a las importantes diferencias que arrojaron los resultados, Mora prometió un seguimiento permanente del Cence, para que incorpore indicadores de desempeño y auditorías operativas que permitan crear condiciones que faciliten la transformación del SEN.

Poco eficientes

Entre los datos más llamativos del estudio figura una distorsión que pagan los usuarios de la planta de generación hidráulica Toro III, desarrollada por el ICE y la Junta Administrativa de Servicios Eléctricos de Cartago (Jasec).

Aunque la energía sale de la misma planta, el costo de la electricidad que pagan los abonados es variable: si es cliente del ICE, el precio promedio es de ¢168,95/kWh, pero si pertenece a Jasec, es de ¢280,77/kWh.

Esto sucede debido al peso y distribución de los rubros dentro de la estructura del sistema de generación de cada empresa, explicó Aresep.

En el caso de la CNFL, su planta eólica Valle Central (Santa Ana, San José) y su hidroeléctrica Balsa Inferior (San Ramón, Alajuela) figuran como las más caras de Costa Rica, pues tienen precios medios de producción de ¢294,38/kWh y ¢368/20/kWh y factores de planta de 21,98% y 20,53%, respectivamente.

En generación eléctrica, el factor de planta corresponde a la expectativa de generación en un periodo, por lo general de un año, y según su capacidad de generación instalada.

Conforme el estudio, la planta hidroeléctrica Reventazón (Siquirres, Limón) es una de las instalaciones del ICE más ociosas, pues apenas registró un factor de planta del 32% en el 2019.

En ese caso, el precio de la energía se promedió en ¢100 por kWh ese año, cuando apenas produjo 845 Gigavatios (GW). Cuando se inauguró, en el 2016, el ICE proyectó para ella una generación anual de 1.500 GW.

La hídrica costó casi $1.500 millones ($810 millones más de lo previsto en el 2008) y dispone de 306 megavatios (MW) de capacidad instalada.

En el caso de las plantas de generación privada que se rigen bajo el Capítulo I y el Capítulo II de la Ley 7.200 (Ley que Autoriza la generación eléctrica autónoma o paralela), el precio promedio en el año 2019 fue de ¢49,03/kWh.

”Esto reafirma lo que decimos desde hace mucho tiempo. Las plantas privadas tienen costos competitivos, y es absurdo tener desconectadas de la red eléctrica, plantas limpias y baratas.

“Se revela así la falta de competitividad del sector eléctrico y afecta las tarifas al usuario”, expresó Mario Alvarado, director de la Asociación Costarricense de Productores de Energía (Acope).

Alvarado, igual que el intendente de Energía de Aresep, solicitó liberar al Cence de la influencia del ICE para un despacho de energía más ahorrativo donde se premie a quien genere más barato; un pedido al cual se opone el Instituto.

Irene Cañas, jerarca del ICE, afirmó a inicios de febrero a La Nación que para ella es inoportuno liberar al Cence del Instituto.

En su criterio, darle independencia al Cence no garantizaría un despacho de energía más barato porque, según ella, eso solo se logrará cuando el Centro tenga claras las normas de operación, lo que se vincula con un “cambio estructural” del modelo eléctrico nacional.

Otra comparación

Por su parte, Humberto Guzmán León, director de Generación de la CNFL, opinó que la Aresep hace un promedio simple de los costos de generación y no ponderado como debería ser.

“Por ello se elevan significativamente los costos de generación consignados en el informe presentado hoy”, aseveró Guzmán.

También el ICE remitió un comunicado donde calificó de incorrecto el estudio de Aresep ya que afirma que se utiliza un promedio simple y no uno ponderado en función de la participación de cada planta en el esquema de generación.

“Es incorrecta la comparación. Las plantas del ICE son de mayor capacidad que las de empresas distribuidoras y de generadores privados”, indicó la entidad.

Para hacer un ejercicio correcto, pidió a la Autoridad una comparación con plantas en similitud de características y condiciones.

“De no hacerse de esa manera, se le resta credibilidad al ejercicio y la comparación no es objetiva, tal y como está sucediendo con este documento”, respondió el Instituto.