Por: Mercedes Agüero 30 diciembre, 2012

Complejos energéticos, calles, escuelas, iglesias, parques, nuevos profesionales y hasta familias se han construido de la mano del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE).

La institución que lidera el desarrollo eléctrico del país ha dejado huellas que se acrecientan con el tiempo en aquellas comunidades por donde pasa o se instala.

Un ejemplo es el poblado de Guayabo, Bagaces, que pasó de ser un caserío con caminos de tierra y peones agrícolas a mediados de los 70 a una próspera comunidad que hoy cuenta con bancos, supermercados, farmacias, restaurantes y centros turísticos.

Cuando el ICE llegó allí para construir la planta geotérmica Miravalles les dio empleo a gran cantidad de los pobladores. Muchos se volvieron profesionales de la mano del Instituto y hoy siguen vinculados con el ICE y trabajan por la comunidad.