Ángela Ávalos.   9 junio
Juan Luis Bermúdez es economista con una especialidad en Relaciones Internacionales. Foto: Melissa Fernández

Juan Luis Bermúdez, ministro de Desarrollo Humano y presidente del IMAS, asegura que la firma de convenios con más de 600 centros de cuido de menores de edad es uno de los mecanismos para asegurar el control y la vigilancia sobre el uso correcto de los millonarios recursos públicos invertidos en estas alternativas de cuido.

Sobre todo, dice Bermúdez, el Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS) pretende asegurar un estándar básico de calidad en la atención que reciben estos menores en todo el país.

El año pasado, esta institución invirtió más de ¢28.500 millones en el programa de Cuidado y Desarrollo Infantil, que cubrió a 28.726 niños y niñas.

Ante la molestia de la Unión Nacional de Redes de Cuido y Desarrollo Infantil de Costa Rica (Unared), el jerarca sostiene que esta medida es una de las que se están implementando para asegurar el funcionamiento del programa y prevenir los riesgos que advirtió un informe de la Auditoría interna.

El siguiente, es un resumen de la entrevista con La Nación, sostenida el lunes 3 de junio.

–¿Han percibido molestia de parte de los centros de cuido? Unared cuestiona el convenio y dice que, más que una invitación, el IMAS los está obligando a firmar.

– Después de este proceso de implementación del convenio, el IMAS brindará subsidios de cuido y desarrollo infantil a los padres que cumplan con los requisitos para que sus hijos sean atendidos únicamente en los centros que tienen suscrito el convenio con el IMAS. Es lo único que a nosotros nos garantiza cumplir con el interés superior del niño. Como depositarios de la responsabilidad del Estado, debemos garantizar que esto se implemente. A partir de este año, el IMAS cuenta con el instrumental y el marco jurídico necesario.

– ¿Qué es lo que se regula en ese convenio?

– Que todas las alternativas de cuido tengan la habilitación del Consejo de Atención Integral (CAI) del Ministerio de Salud. Que los servicios se den en horarios específicos acordados con la familia, y que ese acuerdo no se irrespete. Que la alimentación se dé según unos parámetros de horario. Que se tenga la planificación de la atención pedagógica. La OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), en uno de sus informes donde revisa los programas sociales, dice que el país tiene requisitos operativos muy básicos para garantizar que esos niños y niñas tengan algo más allá del cuidado y la nutrición.

“Nosotros no obligamos a ninguna alternativa a suscribir un convenio con el IMAS, aunque el convenio sí es un requisito para girar esos fondos. Esas alternativas tienen población que no es IMAS. Nacieron como un emprendimiento privado”, Juan Luis Bermúdez

– ¿No se está planeando un cierre, como asegura Unared?

– Esto no tiene nada que ver con un cierre o un potencial fenecimiento del programa.

– ¿De dónde puede venir la molestia?

–Yo entendería que el ajustarse a un mecanismo de fiscalización y de verificación de la calidad del servicio, en el cual esperamos que gradualmente las alternativas vayan asumiendo los parámetros, genere alguna reacción inicial. Insisto: si podemos crecer más de los 10.000, lo haremos. Estamos trabajando en la ampliación de las coberturas y, sobre todo, en asegurar la calidad y en la gobernanza y el marco jurídico que cubre la red. El convenio es solo una de las acciones.

– Afirman los centros, por medio de Unared, que el monto actual por niño no alcanza para cubrir todo lo que ahora pide el convenio y dicen que hace rato no se actualiza.

–En esto último tienen razón. El monto se ha mantenido constante en los últimos años. Y sí es nuestra responsabilidad revisarlo. Son alrededor de ¢136.000 (por mes, por niño) para la modalidad de alternativas privadas. Hay mucha variabilidad de los niveles de calidad que se otorga aunque se trate de un mismo monto.

“Nosotros no obligamos a ninguna alternativa a suscribir un convenio con el IMAS, aunque el convenio sí es un requisito para girar esos fondos. Esas alternativas tienen población que no es IMAS. Nacieron como un emprendimiento privado. Si ellos no lo quieren suscribir, nadie los va a cerrar porque quien los habilita es el CAI, pero nuestra responsabilidad es velar por los recursos públicos. Son parámetros básicos. No estamos apostando al máximo de estándares, sino a que las alternativas privadas de cuido tengan un mínimo de calidad”.

– ¿Qué es lo básico?

– La habilitación, los servicios de alimentación, la planificación pedagógica y la atención por parte del tipo de personal que defina la Secretaría Técnica, que tenga la capacitación y las competencias necesarias. La de la OCDE es una de las llamadas de atención más claras. Dice que las alternativas de cuido de Costa Rica tienen bajos requerimientos operativos.