Irene Vizcaíno.   9 octubre

La iglesia de la Merced, en el corazón de la capital, irradia nueva luz.

No se trata de un fenómeno divino, sino del proyecto de sustitución del sistema eléctrico impulsado por Temporalidades de la Arquidiócesis de San José y aprobado por el Centro de Patrimonio Cultural.

La labor implicó la remodelación total del sistema en cumplimiento del Código Eléctrico de Costa Rica, así como colocación de nuevos tableros eléctricos, malla de tierra, un nuevo sistema de sonido y alarmas.

Además, hay cambios en la iluminación interna y externa del edificio patrimonial, ahora con control centralizado. Se utilizaron luces led.

La iglesia de la Merced luce completamente remodelada, pintada y con iluminación LED. Este edificio fue declarado patrimonio arquitectónico desde 1996. Foto: Rafael Pacheco

“Es totalmente amigable con el ambiente y con un consumo energético reducido, de tal manera que con menos de 5 KVA se ilumina un edificio del tamaño de una cuadra. Consume más una casa común que toda la cuadra de la iglesia, esto por ser iluminación led. La lámpara más grande instalada consume 80 watts, lo que tuvo un gran impacto en el recibo del consumo eléctrico del templo”, aseguró Marisela Marín, ingeniera eléctrica a cargo.

El recibo, según un comunicado de la iglesia, bajó hasta en ¢200.000.

La idea para hacer estos cambios la echó a andar el presbítero Fernando Muñoz, encargado del templo, quien durante un viaje a Alemania despertó en una estación y observó con fascinación la iluminación de una iglesia de arquitectura gótica.

“Un neogótico como este, que se le resalten las características que tiene ese estilo arquitectónico, haría que esta iglesia sobresalga de forma impresionante”, pensó cuando llegó a la Merced, en San José, más aún tratándose del primer templo que un turista ve al ingresar a la capital.

Los trabajos respetaron el estilo arquitectónico, de tal forma que las iluminaciones no compitieran, sino que lo resaltaran, al tiempo que se ofrecía más seguridad, explicó la ingeniera Marisela Marín. Foto: Rafael Pacheco

Dentro del edificio, los fieles o visitantes, verán lámparas empotradas en las vigas entre las columnas de la nave central, además de mangueras de luces led y luces indirectas.

En las afueras, se utilizó iluminación de piso con una lámpara lineal empotrada entre columnas en todo el perímetro de las paredes del templo, además, reflectores y bañadores de luz de haz cerrado y luces internas en los vitrales de la torre.

La construcción de la Merced comenzó en 1894 y concluyó en 1907. Luego, a partir del 2002 fue sometida a un proceso de restauración.

El templo fue diseñado y construido con armadura de acero y paredes de ladrillo por el ingeniero costarricense, graduado en Bélgica, Lesmes Jiménez Bonnefil, con colaboración del arquitecto, también costarricense, Jaime Carranza Aguilar. Foto: Rafael Pacheco