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ICE prevé venta de unos 400 vehículos en 2021 por el cambio en modelo de negocio

Gerenta general afirma que proceso incluirá al menos 500 unidades de equipamiento especial de obras que negocian, incluso en Suramérica

Hasta 400 vehículos del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) se pondrán a la venta en 2021, pero no serán los últimos.

De hecho, el proceso del Instituto para deshacerse de equipos, vehículos e incluso propiedades no esenciales, iniciado desde 2017, se halla aún en una etapa “muy prematura”, según las palabras de la gerenta general, Hazel Cepeda Hodgson.

Para la funcionaria, esta decisión se toma como resultado de un cambio en el modelo de negocio del ICE, por lo que se considera oportuno vender activos ociosos ya que, asegura, la entidad hoy dispone de suficientes condiciones y equipamiento.

Aparte, generan ingresos que contribuyen en el plan para buscar la estabilidad financiera de la entidad.

“Los insumos que usamos en el pasado como equipos para obras y vehículos, que en conjunto son una parte enorme aún, ya cumplieron su propósito”, aclaró la gerenta.

Cepeda indica que, a la fecha, la venta de esos activos no esenciales es una “pequeña porción” aunque, en vehículos, dijo, se hizo una labor importante con al menos 50% de la meta cumplida a nivel de ventas.

Se aclara que son no esenciales, porque, por ejemplo, están excluidas las plantas de generación.

“Va a disminuir mucho más la flotilla sin que ello comprometa servicios de nuestras cuadrillas que instalan y dan mantenimiento” , garantizó.

Entretanto, la venta hasta de 400 vehículos representará, según la gerenta, un “ahorro extraordinario” pues implicará menos gasto en combustible, en mantenimiento, pólizas y depreciación.

“Me inclino a pensar en ahorro tanto en vehículos y la suma de muchas otras cosas más y, además, toda la maquinaria del Instituto. No solo hemos sacado a oferta pública vehículos, también maquinaria muy especializada de perforación y excavación, de construcción”, comentó.

Solo en maquinaria altamente especializada, la cifra podría rondar las 500 unidades de diferentes tipos para los cuales el ICE ha buscado posibles compradores en países suramericanos donde se realizan obras que requieren esos equipos, en magnitudes superiores a las del ICE.

“Ya hemos hecho ofertas y empresas constructoras ya han participado y se han llevado algunos. Las cantidades de ingreso, por precio, sí representan pesos mayores que los vehículos, por ser equipo altamente especializado”, señaló.

Desde noviembre de 2018, por ejemplo, el Instituto anunció un freno a nuevos proyectos de generación. Fue entonces cuando dijo que no se construiría la planta hidroeléctrica El Diquís, en la zona sur, y dejó en pausa el proyecto geotérmico Borinquen I, en Guanacaste.

Otras ventas

El 4 de diciembre anterior, el ICE sacó a remate 188 vehículos y repuestos en desuso, por medio de una licitación abreviada en la plataforma del Sistema Integrado de Compras Públicas (Sicop).

Conforme aquel anuncio, la recepción de ofertas se inició con la publicación del cartel, el 27 de noviembre y concluirá el 7 de enero de 2021.

En esta ocasión se ofertaron vehículos pick-up, microbuses, camiones, cabezales, automotores rurales, motocicletas y cuadraciclos.

También en mayo, el Instituto anunció el remate de una veintena de vehículos para construcción y maquinaria pesada de su negocio de electricidad, valorados en ¢2.211 millones, los cuales estaban en desuso.

En noviembre del 2017 y octubre del 2018, la entidad realizó otros dos remates de vehículos. Entre ambos procesos, se deshizo de 489 unidades entre vehículos de doble tracción, cuadraciclos, motocicletas, camiones, sedanes y cajas de repuestos.

Apenas a inicios de año, Cepeda confirmó la intención de la empresa pública de vender propiedades y edificios entre más de 3.000 inmuebles, como parte de su búsqueda de estabilidad financiera.

Juan Fernando Lara Salas

Juan Fernando Lara S.

Redactor en la sección Sociedad y Servicios. Periodista graduado en la Universidad de Costa Rica. Ganó el premio Redactor del año de La Nación (2012). Escribe sobre servicios públicos, infraestructura, energía y telecomunicaciones.