Juan Fernando Lara Salas. 7 julio
Esta es la fachada de la agencia del ICE en Ciudad Neily (Corredores, Puntarenas) donde se dieron los hechos denunciados. Foto: Grupo ICE para LN
Esta es la fachada de la agencia del ICE en Ciudad Neily (Corredores, Puntarenas) donde se dieron los hechos denunciados. Foto: Grupo ICE para LN

El Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) dejó sin sanción a un funcionario con cargo de jefatura, quien habría consentido que un subalterno suyo hostigara a otro trabajador por su preferencia sexual, durante capacitación bíblica que hacía en jornada laboral.

Esto pese a que una investigación preliminar recomendó abrirle un proceso disciplinario al superior, de apellido Grajales, y el subalterno, de apellido Esquivel, quien también ocupa un puesto de jefatura.

Solo al segundo se le sigue un procedimiento.

La denuncia de hostigamiento laboral por orientación sexual la interpuso, el 18 de noviembre del 2019, un trabajador de apellidos Cruz Espinoza, quien se desempeña como gestor de recursos humanos en la agencia del ICE de Ciudad Neily, en Corredores de Puntarenas.

Tras decenas de entrevistas y consultas, un informe de la Dirección de Gestión Humana del ICE, emitido el 2 de junio, concluyó que Esquivel emitía reiteradamente declaraciones ofensivas contra homosexuales y expresamente contra el denunciante.

Las manifestaciones ocurrían durante un espacio de lectura de la Biblia, pues, según el informe, “casi todos los días en tiempo laboral y por 30 minutos acostumbraba leer versículos y comentarlos”.

De acuerdo con el documento, el mismo Esquivel admitió haberle leído 164 citas bíblicas a personal de esa Agencia como parte de una supuesta capacitación diaria llamada “Aprendiendo Juntos”.

En la supuesta capacitación, el funcionario expresó que “Dios no aceptaba la homosexualidad”, además de aconsejar al personal alejarse de personas homosexuales, siempre apoyándose en el texto bíblico.

“Como jefe de la Agencia Integrada de Ciudad Neily realizó en jornada laboral e instalaciones del ICE, sistemáticamente y de manera repetitiva, comentarios ofensivos, de burla, discriminatorios y desprovistos de toda ética contra personas homosexuales, entre ellos Cruz Espinoza, quien fue expuesto a una situación de ambiente hostil, humillación, discriminación y entorpecimiento laboral y hostigamiento durante un periodo superior a seis meses”, afirma el documento.

Debido a estas actuaciones, el texto recomienda abrirle un procedimiento disciplinario a Esquivel y a Grajales como superior inmediato, pues consintió la realización de actividades religiosas en jornada laboral y en instalaciones de trabajo.

La investigación interna señala que, al parecer, Esquivel también hostigaba a personal femenino por tener tatuajes y, en una sesión de “Aprendiendo Juntos”, leyó un pasaje bíblico según el cual, una mujer con tatuajes podía considerarse una prostituta.

Durante la investigación, igualmente, se detectó “otra posible situación de carácter sexual en perjuicio de una funcionaria” en la misma agencia.

En ese caso, los responsables del proceso preliminar instaron a la presunta víctima de acoso a dirigirse al Programa Corporativo de Género y Derechos Humanos del ICE para recibir asesoría, apoyo y orientación.

En su condición de jefatura en esa agencia, agrega el documento, el denunciado “hacía creer al personal que detentaba un gran poder de decisión sobre la vida laboral de estos, incluida su finalización y recontratación”.

Por todas esas razones, se recomendó prohibirle a Esquivel tales prácticas religiosas y nunca más nombrarlo en puestos con personal a cargo.

Acatamiento parcial

A pesar de los hallazgos y recomendaciones del informe de la Dirección de Gestión Humana del ICE, la institución solo abrió procedimiento disciplinario a Esquivel.

El 19 de junio, la Asociación Nacional de Técnicos en Telecomunicaciones (Anttec) alertó por escrito a la gerenta del ICE, Hazel Cepeda, y al gerente de Electricidad, Marco Acuña, de que en el caso Grajales se desatendió la recomendación de abrirle procedimiento administrativo y que la medida podría prescribir si no se aplicaba, a más tardar, el 2 de julio.

El caso de este funcionario, sin embargo, terminó en una amonestación escrita.

Ante consultas, el ICE respondió que “derivado del informe realizado por el área de Relaciones Laborales y el Programa Corporativo de Género y Derechos Humanos (PCGDH), el ICE procedió con la apertura del procedimiento ordinario disciplinario en contra del denunciado (Esquivel), desde el 24 de junio de 2020.

“El ICE es respetuoso de las diferentes acciones vinculadas con los derechos humanos y las libertades individuales. Su Estatuto de Personal establece: ’29-1 q) No hacer, durante el trabajo, propaganda política electoral o contraria a las instituciones democráticas del país o ejecutar cualquier acto que signifique coacción de la libertad religiosa que establece la Constitución en vigor'”.

No obstante, no hace referencia a la recomendación de abrir también una causa administrativa contra Grajales.

El pasado 3 de julio, el denunciante Cruz Espinoza expresó por escrito su malestar al gerente de Electricidad, y lo reiteró a La Nación.

“El ICE hace campañas de igualdad de condiciones, de respeto a poblaciones discriminadas, pero este caso deja un antecedente y abre una oportunidad para que el acoso se permita y crezca en esta institución donde las jefaturas tienen una gran responsabilidad”, aseguró.

Para él, hay una “alarmante cultura de acoso y hostigamiento” en la entidad y que hay mucho temor a denunciar pues, según afirmó, los niveles jerárquicos “ocultan todo” u “obligan a conciliar a las personas ofendidas”.

“Me he sentido muy mal por el trato y manejo de la denuncia porque las recomendaciones fueron muy específicas, pero por el estrés de todo esto, no le deseo este tipo de procesos a nadie. He perdido la calidad de mi salud. Esto me afectó también porque muchas personas se empezaron a alejar de mí y percibirme como si yo fuera el problema”, lamentó Cruz Espinoza.

La versión del Instituto dista mucho de la percepción del denunciado. Por el contrario, el ICE asegura ser “pionero en acciones vinculadas al abordaje del acoso sexual y la discriminación por género”.

Agrega que aplica normas internas, procesos de investigación, políticas y acciones de corte preventivo y correctivo, así como su seguimiento.