Patricia Recio.   22 julio
El acueducto de Sardinal estará listo a finales de este año, tras más de 10 años de espera por parte de vecinos de playas del Coco y Ocotal. Fotografia: Graciela Solis

El acueducto costero de Santa Cruz y el proyecto Sardinal-El Coco-Ocotal, cumplirán otro 25 de julio sin concluirse, lo mismo ocurre con varias obras que tienen como objetivo aplacar el faltante de agua en la provincia.

En el caso de Santa Cruz, su finalización estaba prevista para el segundo trimestre de este año. Al cierre de la administración anterior la fecha anunciada fue octubre, sin embargo, la presidenta ejecutiva del Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA), Yamileth Astorga, explicó que problemas con la licitación para la compra de dos tanques vitrificados ocasionó el retraso.

La nueva fecha de entrega para el proyecto que permitirá reactivar el desarrollo turístico en lugares como Tamarindo, Flamingo, Brasilito y Conchal, será en el I trimestre del 2019.

Juan Carlos Sequeira, quien pertenece a la Asociación de Desarrollo de Tamarindo, aseguró que ese proyecto es vital para generar fuentes de empleo en ese sector, que en su mayoría depende de la actividad turística.

“Hay tres proyectos que quiere desarrollar la asociación en convenio con instituciones como Inder y la Embajada de Suiza y no se puede porque no se dan más pajas de agua, nos dijeron que el acueducto iba a estar en abril y nada y ahora lo mismo, no entendemos por qué es tan lento”, dijo Sequeira.

En el caso de Sardinal, donde los trabajos iniciaron a finales del año pasado y debían estar listos antes de que acabara este mes, el atraso es menor.

“En principio teníamos la conclusión para agosto, pero tuvimos el mismo problema (de contratación) con el tanque vitrificado, hubo levantamientos de vecinos que luego bajo un proceso de reuniones y diálogo logramos que nos pusiéramos de acuerdo", explicó la presidenta del AyA.

En ese lugar, los trabajadores a cargo de las obras tuvieron que enfrentar protestas que incluso llegaron a tornarse violentas por parte de algunos vecinos que se oponían a que se sacara el agua de Sardinal para beneficiar a otras comunidades como El Coco y Ocotal, en el cantón de Carrillo, pues temían que esto los dejara a ellos sin líquido a futuro.

Esa disputa impulsó la creación de una Comisión de Manejo Integrado del Acuífero Sardinal, establecida vía decreto y en la que participan representantes de la comunidad, la Municipalidad de Carrillo, el AyA y el Ministerio de Ambiente y Energía, con la finalidad de velar por la adecuada gestión de las fuentes de agua en esa zona.

La nueva fecha de conclusión de esta programada para el último trimestre de este año.

Quienes deberán seguir enfrentando faltante son los vecinos de Bagaces debido a que los procesos de expropiación impidieron que las obras iniciaran en febrero de este año, como estaba previsto.

Según Astorga, a esa población se le abastece permanentemente con camiones cisternas. Actualmente no se sabe cuándo empiezan los trabajos pues se depende de procesos a cargo de un juez que complete las expropiaciones. Tampoco hay fecha estimada para su entrega.

Proyectos de agua para Guanacaste

En Cañas también deberán esperar más de un año para recibir una solución definitiva. En ese cantón el proyecto para la construcción del acueducto Cañas-Bebedero estará a cargo de una empresa china, pues los ¢2.940 millones que se requieren para su construcción fueron donados por el gobierno de ese país y ellos mismos se encargaron del proceso de contratación. Se estima que la obra arranque en febrero del otro año y esté finalizada 18 meses después.

En tanto, en las comunidades de playa Panamá, playa Hermosa y el sector turístico de esa zona recibirán antes de que termine este año el acueducto Las Trancas- Papagayo, cuya inversión es de ¢3.500 millones y beneficiará a 14.000 personas.

El Programa Integral de Abastecimiento de Agua para Guanacaste (PIAAG) también incluye mejoras a los acueductos de Liberia y Nicoya, así como en Colorado de Abangares.

Según Astorga, en total se trata de 16 proyectos en la provincia que representan una inversión de ¢33.000 millones y mejorarán las condiciones de unas 280.000 personas.