Las muestras de agradecimiento por favores concedidos, se materializan en exvotos o pequeñas figuras de partes del cuerpo humano, entre otros símbolos, así como casas, carros y aviones

 1 agosto, 2014

Esta madrugada de viernes, Alejandra Godoy Díaz se subió al primer bus que la trajo desde playa Herradura, en Garabito, al centro de San José, donde hizo un transbordo más para llegar a la ciudad de Cartago.

Su viaje de tres horas tenía un claro objetivo: dejar una ofrenda a la Virgen de los Ángeles por la salud del niño de siete meses y medio que crece en su vientre y, más aún, reiterar su agradecimiento por ese primer embarazo que superó con éxito.

"En mi primer embarazo, enfrenté muchas complicaciones de salud. y le pedí a la Negrita poder conocer a mi pequeño -Bryan Jesús-. En ese momento, le ofrecí un exvoto, ahora, hago lo mismo para que todo acabe bien con mi otro hijo, a quien bautizaré, Michael”, explicó.

Las palabras fluyeron llanas y directas de una joven de tez morena y de mirada segura, quien apenas cumple los 18 años de edad.

Su barriga de siete meses de embarazo le permitió la esperada cortesía de visitar la basílica de Los Ángeles, sin problemas; ingresar por agua bendita a la pila de sus jardines, sin hacer fila, y depositar finalmente su ofrenda: un exvoto con forma de bebé.

Su muestra de agradecimiento cayó en una de las alcancías ubicadas cerca de la llamada “piedra del hallazgo”, en el sector oeste de la basílica de Cartago.

En ese lugar, justo sobre esa piedra, la fe católica asegura que fue encontrada la imagen de la Virgen, la cual congrega cada 2 de agosto a cientos de peregrinos quienes, como esta joven, acuden a pedir sus oraciones y a dar gracias por milagros concedidos.

"Desde hace cuatro años, vengo a Cartago. Soy devota de la Virgen y de su hijo, Jesús. Tengo fe en el amor de Dios”, concluyó la puntarenense, mientras tranquilizaba a su hijo de casi tres años, Bryan Jesús, quien buscaba algo interesante que ver en medio de las filas de devotos que dejan sus ofrendas.

Unos cuantos metros atrás, esperaba su turno, Mainor Méndez Valera, este vecino de Monteverde de Puntarenas solicitó vacaciones para depositar un exvoto con forma de un cuerpo entero, dando gracias por una cirugía en su columna.

Mainor Méndez Valera agradeció por su recuperación tras una cirugía de columna. Dejó un exvoto en la alcancía de la piedra del hallazgo.
Mainor Méndez Valera agradeció por su recuperación tras una cirugía de columna. Dejó un exvoto en la alcancía de la piedra del hallazgo.

"Hace dos años me hicieron una cirugía en la zona cervical de la columna, la cual duró siete horas, en el hospital de Puntarenas. Era tan riesgosa, que podía quedar paralítico. Gracias a la Virgen, a quien le pedí su ayuda ante Dios, todo salió bien”, contó este hombre.

"Fue duro, vino una etapa difícil de rehabilitación, pero logré superar esta prueba tan grande", agregó Méndez, en un tono seguro y tranquilo.

Una prueba de fe. Como Godoy y Méndez, cientos de fieles se acercan a las tiendas cercanas a la basílica en busca de los exvotos u ofrendas para dejarlas en el santuario de la Virgen de los Ángeles.

Sin duda, la fe también tiene su precio. Dada la gran demanda de estas ofrendas, sus precios varían de ¢300 a ¢1.000, según un sondeo realizado en locales cercanos a la basílica.

"Vendíamos exvotos económicos, de ¢300 colones, pero eran de alumnio. Ahora, tenemos piezas hechas de plata española a ¢1.000, cada una", detalló Óscar Chavarría, dependiente de la tienda La Soberana.

De hecho, la tienda de la basílica de los Ángeles reportó el precio más económico con ¢350 por exvoto, eso sí, con otro tipo de materiales.

Sobre cuáles exvotos son los más buscados, los consultados indicaron que varían desde figuras de órganos y partes del cuerpo humano, hasta medios de transporte

"Todo se vende: bustos, por casos de cáncer de mama; un avión, bus, carros, por salvarse de accidentes; figuras de hígados, piernas, partes del cuerpo, en fin", explicó Wálter Calero, dueño de otro local que ofrece artículos religiosos.

En buenas manos. Sin importar el tamaño, su costo, el material o, bien, el tipo de ofrenda, los encargados de la basílica de los Ángeles resguardan con celo los exvotos recibidos.

"Son traídos a nuestras bodegas y, bueno, hemos fundido cantidades de exvotos para sacar piezas necesarias para la basílica, como candeleros", explicó el sacerdote de la basílica, José Francisco Ulloa.

En la parte trasera de la basílica, es posible observar cientos de ofrendas entregadas por devotos a la Virgen, desde hace décadas.

La muestra se ubica en la entrada a la piedra de hallazgo, allí, existen siete enormes vitrinas donde pupulan las pequeñas figuras más otras, menos usuales.

En una de los escaparates, cuelga una medalla de la carrera Sol y Arena de Puntarenas del 28 de abril del 2002.

También, una muela de plástico cuelga, insignificante, a la par de una pintura de un paisaje costarricense.

Así de variados son las muestras de cariño a la Virgen, confinadas en ofrendas conocidas, como exvotos, un legado que recorre los santuarios y sitios de peregrinación de todo el mundo católico.