Mónica Morales.   2 febrero
En las casas de la alegría, los menores de la comunidad indígena reciben visitas periódicas de diferentes profesionales de la salud. Fotografía: Casas de la Alegría

Los hijos de indígenas y migrantes que llegan a trabajar a las fincas de Tarrazú ya tienen un lugar seguro donde permanecer mientras sus padres trabajas.

Se trata de la Casa de la Alegría, inaugurada este sábado, fruto del trabajo conjunto entre el sector público y el privado. En la actividad participó el presidente de la República, Carlos Alvarado.

“Antes a estos niños se los llevaban todo el día para los cafetales, donde sufrían picaduras y golpes. Era bastante complicado porque los padres debían cuidar a sus hijos mientras recolectaban el café”, afirmó Susan Venegas, coordinadora de la Casa de la Alegría ubicada dentro de la hacienda Cafetalera Coopetarrazú.

Las casas indígenas funcionan en los beneficios de café y permiten a menores de todas las edades convivir, jugar, aprender y comer mientras sus padres trabajan. Fotografía: Casas de la alegría

“Aquí se les brinda la oportunidad a los padres de que los dejen desde horas de la mañana hasta las 5 p. m. con un cuido integral mientras ellos se pueden ir tranquilos a realizar sus labores”, detalló.

Esta nueva casa de la alegría es el resultado de dos años de trabajo articulado entre empresarios cafetaleros e instituciones públicas, para la protección de la primera infancia de estas familias.

La Hacienda Cafetalera Coopetarrazú es la administradora y promotora del lugar, un trabajo que realiza con apoyo del Ministerio de Salud (CEN-CINAI), CCSS y el Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS).

Más de 600 niños

Las Casas de la Alegría funcionan desde hace cuatro años. Se ubican dentro de fincas y son construidos por sus propietarios con fondos de cooperación internacional o con donaciones específicas.

Mediante subsidios, el Estado financia el costo de la atención diaria y de servicios médicos, da seguimiento periódico a las condiciones de las casas, permisos de habilitación, capacitación de las personas cocineras y cuidadoras, entre otras acciones.

Además, las familias reciben del Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS) el subsidio de cuidado y desarrollo infantil, dirigido a la primera y segunda infancia, con el objetivo de que las personas responsables puedan trabajar o estudiar.

Impulsor de este sistema de atención cuando fue presidente del IMAS, Alvarado explicó que las Casas de la Alegría son un modelo exitoso dentro de la Red de Cuido y que ayuda a reconocer y garantizar los derechos de los niños y las niñas de poblaciones indígenas y migrantes.

En tanto, Juan Luis Bermúdez, actual presidente del IMAS, afirmó: “Nos llena de ilusión mejorar la calidad de vida de estos niños y niñas y sus familias. Son ya 17 Casas de la Alegría habilitadas en los cantones cafetaleros de Coto Brus y ahora en Tarrazú”.

Anunció que recientemente se firmó una carta de compromiso con los cafetaleros de San Rafael de Sabalito, Coto Brus, para la apertura de una más durante este 2019.

Para la cosecha 2018, funcionaron 16 Casas de la Alegría en cuatro distritos de Coto Brus (Pittier, Gutierrez Brown, San Vito y Sabalito), las cuales atendieron a una población de 629 menores.

En el caso de Tarrazú, este proyecto genera, además, empleo temporal para dos cuidadoras, una enfermera y una cocinera, vecinas de la zona, quienes cuentan con todas las garantías sociales.

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