Juan Fernando Lara. 3 agosto
Imagen de archivo del 17 de diciembre del 2014 de las obras del Proyecto Hidroeléctrico Reventazón en Siquirres (Limón). La megaestructura costó $1.406 millones según la Contraloría General aún y cuando su inversión inicial rondaba $757 millones. /Alonso Tenorio
Imagen de archivo del 17 de diciembre del 2014 de las obras del Proyecto Hidroeléctrico Reventazón en Siquirres (Limón). La megaestructura costó $1.406 millones según la Contraloría General aún y cuando su inversión inicial rondaba $757 millones. /Alonso Tenorio

El director corporativo de Electricidad del Grupo ICE, Marco Acuña Mora, calificó como caros los servicios de su unidad de Construcción e Ingeniería (IC) para otras empresas de ese conglomerado público. Afirmó que ha recibido quejas y pidió cambios por esa razón.

Acuña envió el 10 de julio pasado, un correo a seis directivos subalternos suyos donde reportó que clientes internos del Grupo se quejaban de los cobros de ICE al juzgarlos más caros con respecto a proveedores externos.

Grupo ICE lo integran el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), la Compañía Nacional de Fuerza y Luz (CNFL), Radiográfica Costarricense S.A. (Racsa) y Gestión Cobro Grupo ICE S.A.

El funcionario agregó que dicho estilo de cobranza afecta las metas de desempeño de los negocios, “metas que de ahora en adelante se medirán con mayor rigurosidad y están asociadas al pago o no de la anualidad como lo establece la nueva legislación”, precisa el mensaje en poder de este diario.

“Yo no he encontrado, o por lo menos no me han mostrado, en qué reglamento, política institucional o ley se indica que es obligatorio utilizar los servicios de IC para construcción, diseño o consultorías por parte de los negocios del Sector”, agrega el correo.

Y añade: “En este sentido, si IC ofrece un servicio más caro que el mercado y no puede rebajarlo, hay que hacer lo que le resulte más económico y beneficioso para el usuario final y para el negocio”.

Ingeniería y Construcción del Grupo ICE atiende en esos campos las necesidades del conglomerado y brinda servicios desde diseño y hasta levantamiento de obras. El IC cobra estos trabajos a las distintas unidades de negocios del Grupo.

Su intervención ha incluído mega-estructuras como la hidroeléctrica Reventazón (Siquirres, Limón), el fallido proyecto de El Diquís (otra mega-hídrica en Puntarenas) y el parque geotérmico Pailas II; entre otras.

“IC brinda servicios de consultorías, estudios básicos y de construcción para la industria eléctrica y civil, tanto a nivel nacional como internacional, que tengan relación con los servicios que brinda el ICE”, agregó el Instituto al ser consultado.

Acuña indicó en su escrito que su afán es que IC gane eficiencia y transparencia, “ya que no cargaremos a la tarifa directamente cualquier presunta ineficiencia como me han indicado”.

Posición de la presidencia

La Nación preguntó a Irene Cañas, presidenta del ICE, si comparte las apreciaciones de Acuña y qué medidas se proponen implementar para conseguir los objetivos planteados.

“Estamos convencidos de que existen oportunidades de mejora y, desde que asumí mi cargo, la prioridad ha sido un análisis exhaustivo de nuestro quehacer, con el fin de que tomemos acciones inmediatas y contundentes para consolidar un Grupo ICE eficiente en cada una de sus gestiones”, respondió.

Consultada sobre las medidas específicas para IC, Cañas dijo que el Instituto está separando la contabilidad de ese negocio para “que nos permita mayor trazabilidad en los costos asociados a la prestación de los servicios regulados y la venta de servicios, para convertirla en un área que contribuya a la rentabilidad institucional”.

Aclaraciones y felicitación

A seis días del primer correo de Acuña, el 16 de julio pasado, el directivo envió otro mensaje a los mismos remitentes. En esta ocasión amplió el sentido de su primera comunicación “para que no se generen fricciones innecesarias o malas interpretaciones”, precisa este otro documento en poder de La Nación.

Acuña aclaró que IC es necesaria para el Grupo ICE y “no tenemos planes para debilitar y mucho menos para sacarla del Negocio”.

Su aspiración es que IC y otras áreas del ICE negocien entre sí para conseguir costos razonables que sean justificables ante la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep) cuando se soliciten alzas tarifarias y, además, para cumplir metas financieras solicitadas a todos los negocios del Grupo.

Estos negocios siempre deben recurrir a IC en primera instancia para sus necesidades, pero Acuña ordenó que si IC “no tiene la capacidad, los recursos, o no puede adaptarse al presupuesto del negocio contratante luego de negociar, entonces puede recurrir al mercado externo”.

“La intención de esta solicitud es transparentar las funciones de IC de cara a las liquidaciones tarifarias y para trabajar en imprimir eficiencia a esta dependencia la cual, lamentablemente, ha tenido una baja en su actividad constructiva desde antes que yo llegara a este puesto”, comentó el jerarca de electricidad en su mensaje.

Este diario preguntó al Instituto quiénes fueron las personas que manifestaron algún tipo de inconformidad o inquietud o, incluso, fricciones innecesarias. La entidad declinó identificarlos.

Aparte de lidiar con “fricciones innecesarias o malas interpretaciones”, el segundo mensaje produjo, ese mismo 16 de julio, una felicitación enviada por uno de los sindicatos del ICE: la Asociación Nacional de Trabajadores y Trabajadoras en Telecomunicaciones, Electricidad y Afines (Anttea).

La felicitación recae primero en la presidenta del ICE por haber nombrado en enero a Acuña y luego resalta la labor de este funcionario.

“Después de unos pocos meses de gestión, reconocemos y agradecemos el apoyo de Marco Acuña a los trabajadores de los Negocios de Ingeniería y Construcción, Transmisión, Generación, Distribución y Comercialización, pero sobretodo por frenar los abusos de los mandos medios que actúan como capataces de la Edad Media”, dice el correo copiado a todo el personal del Grupo ICE.