Juan Diego Córdoba. 26 febrero

“La pena no borra lo ocurrido, pero marca un precedente para el futuro”.

Ese es el sentir de Anthony Venegas y Michael Rodríguez, responsables de haber llevado al Vaticano las denuncias por abusos contra el sacerdote Mauricio Víquez Lizano, que dieron origen a su expulsión definitiva del estado clerical.

La decisión fue dada a conocer este lunes por la arquidiócesis de San José.

Para las dos víctimas, ahora con 33 y 39 años, respectivamente, el castigo interpuesto por las autoridades eclesiásticas no reparará lo que sufrieron hace más de 20 años cuando eran adolescentes. No obstante, esperan que al menos “pese sobre la conciencia” de Víquez y de la cúpula de la Iglesia, a la que señalan por encubrimiento.

Anthony Venegas (izquierda) Michael Rodríguez (derecha) denunciaron ante el Vaticano al excura Mauricio Víquez. Fotografía: Jorge Navarro
Anthony Venegas (izquierda) Michael Rodríguez (derecha) denunciaron ante el Vaticano al excura Mauricio Víquez. Fotografía: Jorge Navarro

“Me alegra que finalmente Mauricio Víquez tenga consecuencia por sus actos, pero para lo que ha hecho durante tantos años con el consentimiento de la Iglesia, la resolución se convierte en un castigo bastante pequeño, para lo que este señor merece”, manifestó Venegas.

“Más que reparar los daños, nosotros denunciamos para que se tomaran las acciones concretas y las responsabilidades por parte de las autoridades eclesiásticas”, añadió Michael Rodríguez.

Ellos eran monaguillos cuando sufrieron los abusos por parte del presbítero Mauricio Víquez. Michael en la parroquia de Nuestra Señora del Pilar en Tres Ríos de La Unión, tenía 13 años; Anthony tenía 14 años y participaba activamente en las actividades religiosas de la iglesia San Juan Bautista de Patarrá de Desamparados.

Un día después del anuncio de la expulsión de Víquez, ninguno de ellos ha sido notificado oficialmente ni recibido comunicación de la arquidiócesis de San José, a pesar del comunicado de este lunes en el cual la Iglesia “expresa con total transparencia y sinceridad su dolor por este hecho y se solidariza con las víctimas".

Hace 20 años

Fue Anthony quien presentó primero la denuncia por violación contra Víquez, ante autoridades de la Iglesia. Lo hizo en el 2003, pero tuvieron que pasar 15 años y otras agresiones para que decidieran separarlo del ejercicio sacerdotal.

Luego de su caso, llegaron ocho quejas más, entre ellas la de Michael Rodríguez.

Ambos decidieron elevar otra denuncia al Vaticano dirigida contra el arzobispo José Rafael Quirós y su antecesor Hugo Barrantes, por considerar que encubrieron los delitos sexuales del cura.

En la vía penal, sigue en investigación una causa por violación calificada, presentada por un joven de 27 años que asegura que el ahora excura abusó de él cuando era menor de edad. Por esta causa, el Juzgado Penal de Desamparados emitió orden de captura internacional contra Víquez, quien salió del país el pasado 7 de enero y no registra regreso.

‘Salimos fortalecidos’

En su momento ninguno de los dos se atrevió a denunciar por la vía penal a Mauricio Víquez. La vergüenza, el temor y hasta decisiones familiares influyeron en esa posición.

Sin embargo, cuando se sintieron preparados para llevar a juicio a su presunto agresor, sus casos ya habían prescrito.

Motivados por esta situación, los hombres buscaron el apoyo del diputado Enrique Sánchez para presentar un proyecto de ley.

Con esta iniciativa pretenden que las causas de delitos sexuales contra menores de edad no prescriban 10 años después de que las víctimas adquieran la mayoría de edad, como sucede actualmente, sino que ocurra hasta 25 años después de ese momento.

“Se necesita tiempo, no es sencillo superar los prejuicios. Solo una persona que pasa por esto sabe lo difícil que es poder contar estas cosas”, mencionó Venegas.

Ahora ambos trabajan en la creación de una fundación que brinde ayuda psicológica y legal a otras víctimas de presuntos abusos sexuales cometidos por sacerdotes, pastores o figuras con algún grado de autoridad.

“Es un proyecto que estamos asumiendo. He recibido muchos mensajes de personas denunciando por primera vez sus casos de abuso sexual, porque nos han visto a nosotros enfrentando este tema. Si hay gente interesada en trabajar con nosotros en este proyecto será bienvenida", añadió.

Una de las solicitudes que plantearon a la Iglesia católica cuando presentaron sus denuncias, fue el apoyo para la creación de esta organización, sin embargo hasta el momento no han recibido respuesta.