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“Damos demasiada información a los ‘hackers’ en redes sociales”, alerta experto colombiano

Ningún perfil personal debería incluir datos personales o estar abierto a cualquiera, porque delincuentes también depredan a sus víctimas en estas plataformas

Los usuarios de redes sociales en Costa Rica divulgan tanta información en esas plataformas que terminan poniéndose como blanco para estafas, chantajes u otras actividades maliciosas por parte de delincuentes informáticos, quienes se aprovechan de la mezcla de descuido y exceso de confianza de sus víctimas.

El peligro es individual pero también para sus allegados en Facebook, Instagram, Twitter, YouTube, Tik Tok y otras por una cierta costumbre a revelar datos que parecen triviales y, sin embargo, nunca debieron emitirse; explicó Édwin Muñoz Aristizábal, gerente para la Seguridad y Soluciones Urbanas de la Alcaldía de Medellín en Colombia.

Muñoz Aristizábal vino esta semana a Costa Rica como expositor en el Encuentro de Gobernanza de la Seguridad Pública para el Territorio donde divulgó buenas prácticas en seguridad implementadas en el Área Metropolitana de Valle de Aburrá en Medellín. La actividad la organizó la Oficina para Asuntos Antinarcóticos, Seguridad Ciudadana y Justicia de la Embajada de Estados Unidos y la Asociación Nacional de Alcaldías e Intendencias en coordinación con la Embajada de Colombia en Costa Rica y la Alcaldía de Medellín.

En entrevista con este diario, este ingeniero de sistemas detalló los inconvenientes de compartir en exceso en redes sociales debido a los esquemas criminales que procuran identificar víctimas explotando su uso desprevenido de estos intercambios.

“En nuestras redes sociales compartimos demasiado. Damos demasiada información a los hackers en redes sociales. Nuestras fechas de nacimiento, teléfonos o la cédula que, encima, hacemos público porque los perfiles están abiertos en la mayoría de casos. Los delincuentes explotan este tipo de datos porque suponen que podría permitirles identificar nuestras claves de acceso a cuentas bancarias o la computadora”, advirtió.

Para el especialista, las personas deben entender el riesgo de las redes sociales porque desde ahí también se identifica cuál es el círculo personal de amigos, familia, trabajo. Todo esto también es analizado por los delincuentes, enfatizó.

El peligro es todavía mayor, dijo, cuando las personas utilizan para sus claves de acceso digital justo los mismos datos que divulgan en Facebook o Instagram como fechas de nacimiento, cédula o teléfonos por tratarse de numeraciones de fácil recordación por su uso frecuente.

“Las claves de acceso a cualquier plataforma deben consistir en combinaciones de letras, signos y números. Esta es la regla de oro. Jamás nunca se deben usar los primeros o últimos números del teléfono, de la cédula, fechas de nacimiento y menos cuando se ingresan los pasaportes desde el celular”, recomendó.

Para explicar las razones de esto, Muñoz Aristizábal puso como ejemplo una treta típica ligada a celulares que consiste en mensajería que anuncia el otorgamiento de un premio (dinero, viajes, bienes, etc.). Aunque es falso y las personas lo saben, algunas sienten curiosidad y caen en la tentación de abrir los enlaces incluidos con el mensaje.

“Ese es el momento cuando nos hackean el teléfono sin darnos cuenta. El teléfono sigue normal pero lo que pasó a nuestras espaldas es que se instaló un agente o software malicioso el cual en adelante registra todos los eventos en el aparato y luego los reporta”, comentó.

Este tipo de programas ocultos anotan todo: qué aplicaciones se abren, cuáles combinaciones de teclas se utilizan, cuándo usamos el reconocimiento facial del celular y cuáles videos e imágenes personales vemos que están alojadas en el aparato.

Por eso, aparte de no compartir datos personales nunca en redes sociales, el especialista también urgió a las personas a ajustar la configuración de privacidad de sus perfiles en cada red social de categoría “pública” a “privada”; así como eliminar referencias personales (fechas, teléfonos, correos).

¿Por qué? Según Muñoz Aristizábal, los perfiles públicos han derivado en la aparición de nuevos modelos delictivos, en los cuales los delincuentes informáticos hoy simulan mediante páginas “clonadas” perfiles completos de Facebook e Instagram gracias a que sus usuarios mantienen públicos el acceso a sus perfiles y así todo el contenido que emiten.

“Estas simulaciones de perfiles de redes sociales permiten a algunos delincuentes mantener mensajería o contacto con las personas ligadas a ese perfil. Su objetivo es extraer información o datos adicionales de la persona con el perfil clonado o de sus amigos y familiares para propiciar chantajes u otra actividad maliciosa como obtención de claves”, concluyó.

El tema de ataques cibernéticos en el país cobró relevancia por la acción de un Grupo conocido como Conti que afectó sistemas informáticos de 27 entidades públicas, a partir del 18 de abril. Nueve de las instituciones tuvieron consecuencias graves, como es el caso del Ministerio de Hacienda.

Juan Fernando Lara Salas

Juan Fernando Lara S.

Redactor en la sección Sociedad y Servicios. Periodista graduado en la Universidad de Costa Rica. Ganó el premio Redactor del año de La Nación (2012). Escribe sobre servicios públicos, infraestructura, energía y telecomunicaciones.

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