Ángela Ávalos. 6 julio
El Día Nacional de la Juventud (DNJ) fue organizado por la diócesis de Ciudad Quesada, en San Carlos. La actividad se desarrolló en la Cámara de Ganaderos de San Carlos. Foto: Cortesía
El Día Nacional de la Juventud (DNJ) fue organizado por la diócesis de Ciudad Quesada, en San Carlos. La actividad se desarrolló en la Cámara de Ganaderos de San Carlos. Foto: Cortesía

El llamado fue enfático: “tenemos que jugarnos la vida por él y por la Iglesia. Juguémonos la vida con nuestro testimonio claro, valiente y decidido. La eucaristía nos dé la fuerza y el valor que necesitamos para ser fieles hasta el final”.

Frente a cientos de jóvenes católicos provenientes de todo el país, monseñor José Manuel Garita, obispo de Ciudad Quesada, instó a la juventud "a dar testimonio de lo que somos y creemos. Y esto significa arriesgar, tener claridad, valentía y coraje en dar razón de nuestra fe cristiana. Nada de miedos, cobardías ni complejos”.

El llamado lo lanzó en la homilía de la misa que coronó el Día Nacional de la Juventud, organizado este año por la diócesis de Ciudad Quesada, en San Carlos, Alajuela.

Desde las 6 a. m. de este sábado, la Cámara de Ganaderos de San Carlos se convirtió en un hervidero de cánticos con la llegada de buses de todas partes del país.

Desde el 2000, la Iglesia católica costarricense organiza este encuentro, considerado como el más importante para la juventud católica, según un comunicado de prensa de esa diócesis. La última actividad de este tipo se hizo hace cuatro años, en San Isidro de El General.

“Nos hemos congregado con el tema ‘Para mí la vida es Cristo’, y con el lema ‘Juguémonos la vida’. Sin duda alguna, esta es una expresión numerosa, viva, joven y alegre de la Iglesia costarricense”, añadió el obispo Garita.

La Eucaristía, que se inició a las 10:15 a. m., solo fue el punto más alto de una actividad que estuvo precedida por actividades culturales, animación y música, y con la exposición del Santísimo Sacramento.

Sacerdotes y obispos de todo el país impartieron el sacramento de la confesión a decenas de jóvenes.

Desde el 2000, la Iglesia organiza este encuentro, considerado como el más importante para la juventud católica. El último se hizo en el 2015 en la diócesis de San Isidro de El General. En la foto, el obispo de la diócesis de Ciudad Quesada, monseñor José Manuel Garita (der.), junto al obispo de Puntarenas, monseñor Óscar Fernández. Foto: Cortesía
Desde el 2000, la Iglesia organiza este encuentro, considerado como el más importante para la juventud católica. El último se hizo en el 2015 en la diócesis de San Isidro de El General. En la foto, el obispo de la diócesis de Ciudad Quesada, monseñor José Manuel Garita (der.), junto al obispo de Puntarenas, monseñor Óscar Fernández. Foto: Cortesía

“¡Cristo es nuestro camino entre tanta desviación y peligro! Jóvenes, porque Jesús es el camino, él nunca les lleva al precipicio y a la perdición. ¡Jesús es nuestra verdad entre tanta mentira, falsedad y engaño!”

“Jóvenes, la vida es el primer y fundamental don que hemos recibido de Dios, pese a que hoy no pocos la quieran irrespetar y desconocer”, enfatizó el sacerdote.

En su homilía, monseñor José Manuel Garita, obispo de la diócesis de Ciudad Quesada, hizo un llamado a los jóvenes a jugarse la vida por Cristo.
En su homilía, monseñor José Manuel Garita, obispo de la diócesis de Ciudad Quesada, hizo un llamado a los jóvenes a jugarse la vida por Cristo. "Juguémonos la vida con nuestro testimonio claro, valiente y decidido. La eucaristía nos dé la fuerza y el valor que necesitamos para ser fieles hasta el final", dijo el obispo. Foto: Cortesía

Y agregó: “Hoy en día, algunos quieren callar, aislar y quitar todo lo que sea fe cristiana e Iglesia. Todos nosotros, pero sobre todo ustedes –con su impulso y vitalidad juvenil– hemos de dar un paso adelante. Juguémonos la vida por Cristo entre las nuevas corrientes que niegan a Dios, la fe y la Iglesia”.

Un grupo de sacerdotes cerró la eucaristía con cánticos. Foto: Cortesía
Un grupo de sacerdotes cerró la eucaristía con cánticos. Foto: Cortesía