Irene Vizcaíno. 7 mayo
En octubre de 2018, un chofer perdió el control de vehículo al esquivar a otro y terminó en el patio de una vivienda en Cartago. No hubo heridos. Foto: Keyna Calderón
En octubre de 2018, un chofer perdió el control de vehículo al esquivar a otro y terminó en el patio de una vivienda en Cartago. No hubo heridos. Foto: Keyna Calderón

Además de pagar los daños causados a la propiedad de terceros, los choferes que choquen contra casas o edificios recibirán una multa de ¢22.859.

La razón es que causar daños con un vehículo a una propiedad de ese tipo también es una falta incluida en la ley de tránsito, aunque esta no es tan usual como viajar a velocidad no permitida o adelantar en zonas prohibidas.

En los primeros tres meses de este año, los oficiales levantaron dos multas de ese tipo, mientras que el año pasado, se reportaron cinco.

Los inmuebles pueden ser desde casas hasta postes del tendido eléctrico.

“Un accidente de carretera no es únicamente aquel que involucra a dos o más vehículos o un atropello de peatón, lo único que se necesita para que sea un percance de carretera es que esté involucrado un vehículo”, recordó en un comunicado German Marín, director de la Policía de Tránsito.

Realizada la multa, también los afectados están en su derecho de demandar al conductor para asegurar las reparaciones.

Según la Policía de Tránsito, otras sanciones poco comunes son pitar para presionar al conductor de adelante (en el 2018 se dieron 27 casos) o bajar la velocidad para ver un accidente (79 sanciones el año pasado).

En esa lista también están vehículos que son remolcados en carretera por otros carros, no grúas, con cuerdas o cadenas. De esas hubo 79 sanciones.