Patricia Recio. 30 julio
La baja en los ingresos provenientes de tiendas libres instaladas en los aeropuertos internacionales también golpeó al IMAS, pues desde el 18 de marzo solo llegan vuelos humanitarios al país. Foto: Eyleen Vargas
La baja en los ingresos provenientes de tiendas libres instaladas en los aeropuertos internacionales también golpeó al IMAS, pues desde el 18 de marzo solo llegan vuelos humanitarios al país. Foto: Eyleen Vargas

La suspensión de vuelos comerciales, el cierre de moteles, así como la suspensión de contratos o reducción de la jornada de trabajadores ocasionaron que el Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS), dejara de percibir cerca de ¢2.000 millones.

Todas esas medidas, adoptadas para encarar la pandemia de covid-19 que afecta al país desde marzo, afectaron todas las fuentes de recursos que tiene el Instituto, dedicado a gestionar y entregar subsidios a las familias más vulnerables.

De acuerdo con los datos del IMAS, el mayor impacto provino de la reducción en las ventas de las tiendas libres de impuestos que se ubican en los aeropuertos internacionales.

Las terminales Juan Santamaría (en Alajuela) y Daniel Oduber (Liberia) están casi paralizados, desde el 18 de marzo, cuando Costa Rica cerró sus fronteras para evitar la propagación del virus causante de la enfermedad.

“En relación con empresas comerciales (tiendas libres de impuestos) se han dejado de percibir al menos ¢1.040 millones como consecuencia de la limitada actividad en aeropuertos internacionales”, indicó la entidad.

Según detallaron, entre marzo y junio de este año se tenían proyectadas ventas por ¢6.734 millone. Sin embargo, en ese periodo solo se registraron en realidad ingresos por ¢954 millones.

Lo anterior significa que se dejaron de percibir ¢5.780 millones en ventas. De esos fallidos ingresos, al menos ¢1.040 millones corresponderían a las utilidades.

En el caso de los moteles, cuyos cierres y horarios de apertura han variado según las distintas fases de alerta desde el inicio de la emergencia sanitaria, el IMAS dejó de percibir unos ¢324 millones.

Por ese impuesto solo se recibieron ¢195 millones, cifra que es un 62% menor de lo captado entre marzo y junio del año pasado, cuando se recaudaron ¢519 millones.

Mientras tanto, los ingresos patronales generados por el porcentaje que deben pagar empresas privadas e instituciones descentralizadas sufrieron una caída de ¢583,9 millones.

En total, durante los primeros cuatro meses de pandemia, el IMAS dejó de recibir ¢1.948,5 millones.

Juan Luis Bermúdez presidente de esa entidad, explicó que los recursos provenientes de fuentes propias representan un 24% de los ingresos de esa entidad, mientras que un 41% proviene de las transferencias del gobierno y 35% del Fondo de Asignaciones Familiares (Fodesaf).

En cuanto a esos dos últimos rubros, no han tenido afectaciones.

Bermúdez consideró indispensable garantizar los recursos para los programas sociales en medio de una situación como la que enfrenta el mundo.

“En estos momentos, la vigilancia nutricional durante la primera infancia dado los reducidos ingresos de las familias se vuelve determinante, donde la conectividad en educación es hoy una necesidad de primera urgencia para los hogares, donde la contención de la presión familiar por el trabajo infantil es algo que tenemos que prevenir de inmediato y donde tenemos que atender las necesidades básicas de poblaciones vulnerables.

“En estos primeros meses, el sistema de seguridad social y protección social han sido la mayor defensa que tiene el Estado social de derecho y con las que hemos podido atender el primer bloque de necesidades, que va desde la prevención del virus y también el resguardo de las necesidades básicas de las familias que se han visto afectadas”, añadió.

Según detalló el jerarca, para compensar los ingresos que han dejado de percibir y no afectar a los programas sociales, han tenido que “socarse la faja” en otros rubros.

“Hemos reducido compras, congelamos plazas. En el caso de las empresas comerciales, se aplicaron medidas temporales de permuta de horas y reducción de jornadas laborales durante el tiempo que las tiendas libres no han podido estar abiertas.

“Lo que hemos hecho es trasladar rubros de gasto administrativo a la inversión social, para que esa reducción en los ingresos no repercuta para nada en una reducción de la inversión que hace la institución”, explicó.

Bermúdez indicó que con esos ajustes han logrado “raspar la olla”, pero sostuvo que para hacer frente a la demanda creciente será necesario un esfuerzo país “de solidaridad excepcional” para redireccionar recursos nuevos a la inversión social.

“Todavía con el Consejo Económico, estamos buscando cómo terminar de encontrar algunas eficiencias presupuestarias. Esa olla que hemos raspado en el pasado ya más bien rechina cuando le pasamos la cuchara, ya no hay de dónde echar mano.

“Y sí, el país tendrá que, como nunca antes, tomar conciencia de que en este momento, fortalecer la inversión social es la mejor garantía para mantener la paz social”, sostuvo.

El jerarca agregó que la reapertura de los vuelos comerciales, a partir del 1.° de agosto, podría representar un respiro en relación a los ingresos provenientes de las tiendas libres, aunque no prevé una mejora sustancial en el corto plazo.