Yeryis Salas.   3 agosto, 2018
Los vaporizadores se han puesto de moda en el país. Foto: Jorge Castillo.

La práctica del vapeo, o cigarrillo electrónico, que ha ganado popularidad en los últimos años, es promovida por los comercios sin advertir sus potenciales riesgos a la salud, señalaron este viernes autoridades de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), el Ministerio de Salud y el Instituto sobre Alcoholismo y Farmacodependencia (IAFA).

Wing Ching Chan Cheng, del Programa de Cesación de Tabaco de la CCSS; Roberto Castro, coordinador del Programa de Control de Tabaco del Ministerio de Salud, y Marieta Brenes, del IAFA, enfatizaron en que, a pesar de las creencias difundidas principalmente entre jóvenes, vapear puede generar dependencia y daños en el organismo.

Según Castro, con el vapeo se repite la historia de la promoción del consumo del tabaco, antes de que se descubrieran sus efectos nocivos.

“Los grandes productores de vapeadores son los mismos miembros de la industria tabacalera. Nosotros no tenemos nada contra ellos, somos defensores de la salud. (...) Están vendiendo que la gente que no consume estos productos es porque no está actualizada. Yo creo que hay que actualizarse en lo que daña la salud”, afirmó Castro.

Brenes indicó que este “es un negocio redondo en el que ellos solo ven los signos de dólares y los jóvenes están cayendo en la trampa”, pues muchas veces se afirma falsamente que los vapeadores no contienen nicotina.

Chan señaló que aunque bajó el consumo de tabaco en el país, muchas personas están migrando al vapeo, pues se cree que esta práctica ayuda a superar la adicción del cigarro.

“La Food and Drug Administration (FDA) tiene aprobados siete medicamentos para dejar de fumar y dentro de esos no está el cigarro electrónico”, declaró Chan. “Hay comunidades de adeptos al vapeo, ¿van a ser solo adeptos o adictos? Esa es parte de la cuestión”, añadió.

Por su parte, Roberto Castro, médico del Ministerio de Salud, adelantó que la institución registrará estos productos para analizar sus contenidos y regularlos; además comprará equipos para verificar que las declaraciones de nicotina sean correctas, e inspectores revisarán que no se esté fumando vapor en zonas prohibidas.

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Algunos de los efectos a corto plazo del vapeo son la irritación de ojos y garganta, problemas respiratorios, mareo y náuseas.

Los efectos a largo plazo aún están por estudiarse, pero se reconoce que estos productos contienen químicos cancerígenos como nicotina, arsénico, diacetil y metales pesados como cromo, níquel, cadmio, plomo y mercurio.

“¿Cuántos años tardaron en evidenciar que el tabaco producía cáncer? Fue hasta después de la segunda Guerra Mundial, después de 20 o 30 años. ¿Vamos a esperar lo mismo para decir si realmente los cigarros electrónicos se asocian a todos esos efectos?”, aseveró Chan.

La ingesta de nicotina al vapear puede ser comparable a la de cigarros de tabaco, lo que genera adicción, reveló un estudio de la Academia Nacional de Ciencia, Ingeniería y Medicina de los Estados Unidos.

Además, podría facilitar la aparición de tumores, enfermedades neurodegenerativas y daños en el embarazo.

Castro advirtió que la dosis tóxica para nicotina es de 0,5 a 1 miligramo por kilo de peso. Un vapeador puede tener 35 miligramos, capaz de matar a un niño de 30 kilos.

Otros riesgos del vapeo son la explosión de los dispositivos, la emisión de sustancias potencialmente tóxicas, aumento en la frecuencia cardíaca y una mayor posibilidad entre jóvenes y adultos jóvenes de consumir cigarros convencionales.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) incluso recomendó a los países tratar esta práctica de la misma forma en que se trata el consumo de tabaco.

La CCSS lanzó este 1.° de agosto en medios de comunicación y redes sociales una campaña para alertar sobre el uso del vapeo.

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