Ángela Ávalos.   7 mayo
Rodrigo Chamorro Castro es jefe de la sección de Cirugía del Hospital Calderón Guardia y coordinador del programa de trasplante de corazón y pulmón de ese hospital josefino. Foto: Archivo/Ángela Ávalos

Hasta cien muertos al día podría llegar a registrar Costa Rica si la población mantiene el mismo comportamiento de indiferencia y rompimiento de protocolos frente a la nueva ola pandémica.

La advertencia la hace el jefe de la sección de Cirugía del Hospital Calderón Guardia, Rodrigo Chamorro Castro, quien tiene 28 años de trabajar para la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS).

Pone como ejemplo el caso de Uruguay, hasta hace poco ejemplar –como Costa Rica–, y que hoy registra cifras diarias de hasta 75 decesos relacionados con la covid-19.

Para Chamorro, hay una profunda desconexión entre lo que se está viviendo entre las paredes de los hospitales y el comportamiento que manifiestan las personas en la calle.

“(...) en el momento en que el sistema empieza a disminuir su capacidad de manejar complejidad, lo que hace es multiplicar la mortalidad. La eleva exponencialmente”.

El cirujano escribió un mensaje en su muro de Facebook, el 24 de abril, en el que lanza un llamado de ‘¡sálvese quien quiera!’, aludiendo a la responsabilidad personal y familiar, que es la que actualmente pesa más, asegura, en este momento de la emergencia nacional por la covid-19.

Chamorro escribió en su muro:

“El inicio de esta tercera ola pandémica está apenas alcanzando a una sociedad cansada y hasta un poco hastiada del coronavirus. Nuestra vida ha sido tan severamente impactada en el último año, que estamos reaccionando con apatía ante lo que está por ocurrir.

“El inicio de la vacunación, la caída de la curva de contagios a inicios del año, más la desescalada de medidas de aislamiento forzadas por la situación financiera que vive la mayoría de familias, dieron la falsa impresión de que esto estaba por terminar. La primera línea de defensa basada en que todos cuidamos de todos se perdió. Las opciones que tenía el Gobierno de generar martillazos también se perdió al perder credibilidad”.

Captura de pantalla del mensaje que el cirujano Rodrigo Chamorro publicó en su muro de Facebook, el 24 de abril. Foto: FB

La Nación conversó con Chamorro, la tarde del 6 de mayo, en una pausa de su intenso trabajo en el Calderón.

Según el cirujano, ese ‘¡sálvese quien quiera!’ es un llamado a reforzar la segunda línea de acción contra la covid-19: “Ahora, la responsabilidad es de cada núcleo familiar. Ya no podemos trasladar esa responsabilidad al Estado. Esa segunda línea de protección pasa a cada familia. Por eso, la frase de ‘¡sálvese quien quiera! El que no lo quiera hacer, pagará las consecuencias”, explicó.

“Uno sale del hospital, te tirás a la calle y es como que aquí no ha pasado nada. Uno piensa: si aquí estamos abrumados, ¿qué va a pasar si afuera no se modifica nada?

“La segunda línea de defensa es en nuestros hogares y nuestras burbujas. Mi mensaje va a este grupo, para que sepamos que ahora la responsabilidad está en esos líderes de hogar: tengo que obligar a mis hijos a que se cuiden, a que no socialicen. Antes lo hacía el Gobierno, hoy lo tenemos que hacer nosotros mismos”, reiteró.

‘Nunca antes visto’

El jueves 6 de mayo, había 225 pacientes con covid-19 internados en el Calderón. Este hospital estrenó su nueva torre este, el año pasado, apenas en el momento oportuno en que se registraba un pico de internamientos por contagios.

Pero esta nueva ola, con crecimientos exponenciales en el número de contagios y hospitalizaciones, los ha obligado a hacer lo que nunca antes, dijo Chamorro.

“A partir de esta semana, los cirujanos empezamos a atender pacientes con coronavirus. El agotamiento que han tenido las distintas especialidades que trataron pacientes, nos obliga a especialistas, que tal vez no tenemos la mayor capacidad (para la atención) de este tipo de pacientes infecciosos, a entrar hoy, porque ya la capacidad del hospital de cubrir con intensivistas, internistas y anestesiólogos, ya no da para más.

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“Estamos obligando a especialidades que no son afines a entrar en el juego. Estamos escalando. Es algo que no habíamos vivido ni en la primera ni en la segunda ola”, dijo Chamorro.

El cirujano dijo, además, que está empezando a ver cosas que nunca antes se habían registrado. Como, por ejemplo, que en otros hospitales ya están alistando áreas de camillas con tanques de oxígeno para que el paciente, al menos, tenga oxígeno suplementario.

“No el nivel de atención que debería de tener en una unidad, con un intensivista o con un internista, sino por lo menos para que no termine en la acera de emergencias sin ser atendido”, advirtió.

La escalada en el número de enfermos, que mantiene saturados a los hospitales públicos, obligó a un servicio como el que dirige Chamorro a atender únicamente emergencias y casos oncológicos seleccionados.

“Hemos tenido que abrir áreas: 50 camas del salón de cirugía, que se llenaron en día y medio. En este momento, se está analizando la apertura del otro salón de cirugía, ¡50 camas más! Entonces, la capacidad quirúrgica de la sección de Cirugía quedará para accidentados y para situaciones de urgencia extrema.

“Curiosamente, en este aturdimiento que vive la población, estamos recibiendo mucho paciente accidentado, fracturado, trauma de todo tipo, y ya en este momento estamos con serias dificultades para dar la atención convencional para las emergencias”, describió Chamorro.

El cirujano pone de ejemplo el caso de Uruguay, un país sudamericano con menos población que Costa Rica.

“Uruguay es un país que tiene el doble de personas vacunadas que nosotros. Están viviendo la segunda ola, con 75 fallecimientos al día. Es el número que creo que es al que vamos a llegar en poco tiempo. Porque en el momento en que el sistema empieza a disminuir su capacidad de manejar complejidad, lo que hace es multiplicar la mortalidad. La eleva exponencialmente”, advirtió.

“El problema es que van a haber muertos, van a haber muchísimos muertos. A como van las cosas, vamos a llegar a tener 100 muertos al día. Son números que rondan lo que Uruguay está viviendo.

“Un país que había sido ejemplar y que lleva el doble de inmunización de la que tenemos nosotros, y sin embargo está llegando a 75 fallecimientos por día. Ya no es el personal de salud el pobrecito. Ahora el problema es la población, es una población de gente adulta, ya no es el grupo etáreo de adultos mayores, porque están inmunizados. Es gente que cree que no está en riesgo”, sentenció.