Ángela Ávalos. 12 marzo

(Video) ¿Quién piensa en los pacientes?

Luis Zamora apenas puede caminar. Se apoya en un bastón mientras su esposa, Rosa Mora, le ayuda a sostenerse con la otra mano.

Hasta hace pocos meses, este puntarenense de 38 años, se montaba todos los días a un tráiler para cargar combustible y viajaba varias horas con su peligrosa carga por la carretera.

Su vida cambió repentinamente, sin mayor aviso. A principios de este año, un dolor agudo paralizó al corpulento trailero y lo mandó directo al hospital de Puntarenas.

Ahí conoció al neurocirujano venezolano Rafael Guzmán Tovar, uno de los 38 médicos extranjeros que llegaron a trabajar al país respondiendo al llamado que la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) y el Ministerio de Salud hicieron en el 2017, ante la crisis de especialistas en hospitales regionales.

Zamora coincidió con Guzmán en el servicio de Emergencias del Monseñor Sanabria. En ese lugar, el neurocirujano le dijo que su caso era muy severo y lo ayudó a gestionar pronto una tomografía de columna.

Guzmán pudo trabajar gracias a un permiso temporal que le dio el Colegio de Médicos y Cirujanos debido a esa crisis.

Pero ahora este neurocirujano ya no está en Puntarenas y, según su paciente, él y muchos otros enfermos quedaron al garete con su salida.

El Colegio de Médicos no prolongó la autorización temporal que Guzmán y otros profesionales tenían para trabajar ahí como parte del grupo de especialistas convocados para paliar el faltante en esa provincia.

Guzmán no es el único especialista que salió de Puntarenas por la misma causa. Hay una ginecoobstetra especialista en endoscopia.

Esta situación se repite en otros hospitales regionales, entre ellos, el de Guápiles y el de Limón, que ahora han visto agudizadas las esperas en especialidades como Ginecobstetricia y Anestesiología.

Luis Zamora y su esposa, Rosa Mora. Gastaron los últimos ¢20.000 que tenían en la cuenta para viajar hasta San José a manifestar públicamente su preocupación por la salida del neurocirujano Rafael Guzmán Tovar. Este especialista, dejó el hospital Monseñor Sanabria hace más de un mes porque el Colegio de Médicos no le extendió el permiso para laborar en el país. El médico no ganó el examen de equiparación que solicita el Colegio para autorizarle ejercer. Foto: Rafael Pacheco
Luis Zamora y su esposa, Rosa Mora. Gastaron los últimos ¢20.000 que tenían en la cuenta para viajar hasta San José a manifestar públicamente su preocupación por la salida del neurocirujano Rafael Guzmán Tovar. Este especialista, dejó el hospital Monseñor Sanabria hace más de un mes porque el Colegio de Médicos no le extendió el permiso para laborar en el país. El médico no ganó el examen de equiparación que solicita el Colegio para autorizarle ejercer. Foto: Rafael Pacheco

Zamora está casado con Rosa Mora y tiene dos hijos pequeños. Por su padecimiento, está incapacitado y recibe un ingreso mensual cercano a los ¢70.000.

“¿Y los pacientes? ¿Y nosotros? ¿Yo y mi familia? La lista de pacientes en Puntarenas es enorme. Las citas ahora están para el 2021. Conozco a una señora que tenía una operación con el Dr. Guzmán el 13 de febrero y la llamaron el 10 para decirle que no había médico”, relató Zamora.

Esa señora, comentó el trailero, está padeciendo trastornos mentales, que ella atribuye al excesivo y prolongado consumo de medicamentos para controlar el dolor.

“No tengo cita. No tengo médico. El 12 de febrero fui a hacerme el TAC, y cuando llegué adonde la secretaria me dijo que tenía que esperarme tres meses para leerme el resultado y más para que me diagnostiquen qué es lo que tengo y qué van a hacer conmigo”, reclamó este puntarenense.

El fin de semana pasado, Luis Zamora convocó a unos 20 pacientes de Guzmán con la finalidad de empezar a organizarse para hacer oír su voz porque, según dice, “esto no se puede quedar así”.