Kimberly Herrera.   18 junio, 2020
El ventilador desarrollado por especialistas de la UCR tiene un costo de producción de $2.000. En cambio, los equipos tradicionales que se venden en el mercado cuestan hasta $10.000. Foto: cortesía Laura Rodríguez.

Un ventilador no invasivo, con máscara de aislamiento incorporada y que no depende de la energía eléctrica para funcionar: así es el respirador diseñado por la Universidad de Costa Rica (UCR) que está listo para tratar a pacientes con covid-19.

El Fluxus Mask, el primero de los cuatro modelos de ventilador que desarrolla la Universidad, pasó satisfactoriamente todas las pruebas preclínicas y cuenta con los parámetros de seguridad comprobados.

Dicho aparato fue desarrollado por los médicos Jean Carlo Segura y Lizbeth Salazar, de la Escuela de Medicina de la UCR; así como el terapista respiratorio de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), Olman Coronado.

Además, se contó con el apoyo de Miguel Imbach y Pablo González, representantes de una empresa privada.

“El dispositivo está en capacidad de proporcionar soporte ventilatorio a los enfermos con covid-19 en los primeros tres niveles de la enfermedad señalados por la Organización Mundial de la Salud (OMS): leve, moderado y grave.

“El mecanismo permite aumentar la capacidad pulmonar y mejorar el intercambio gaseoso. Además, tiene filtros biológicos que evitan la propagación del virus”, explicó Segura.

Una de sus principales ventajas es que el equipo puede ser fácilmente utilizado en centros médicos, ambulancias y áreas rurales del país.

Además, no se requiere intubar al paciente, sirve como un respirador manual y al poseer una máscara de aislamiento para el enfermo, se reduce significativamente el riesgo de contagio para el personal sanitario.

Este dispositivo es distinto al proyecto Respira UCR y al de la Facultad de Ingeniería que en este momento trabajan en otros modelos de respiradores.

El Fluxus Mask es el primer modelo de ventilador de los cuatro que desarrolla la UCR. Foto: cortesía Laura Rodríguez.

De acuerdo con Segura, la intención de este ventilador es evitar que el paciente llegue a un estado crítico que requiera de intubación en una Unidad de Cuidados Intensivos.

También ayuda a una rápida recuperación del enfermo y permite liberar recursos para atender a otras personas.

Otro de sus mayores beneficios es su bajo costo de producción. El doctor Segura explicó que el precio aproximado de un respirador tradicional es de $10.000 mientras que el Fluxus Mask vale $2.000, es decir, cinco veces menor.

El respirador fue hecho con suministros médicos como los filtros, válvulas o tubos, que se consiguen fácilmente en Costa Rica. Por lo tanto, en el país se puede realizar todo el ensamblaje y no depender de insumos extranjeros.

Funcionamiento

Para el desarrollo del dispositivo, los expertos se inspiraron en el buceo. El equipo utilizado para realizar esta actividad acuática tiene un cilindro de aire comprimido, cuyo elemento sale con fuerza cuando se abre la válvula.

El proyecto de la UCR emplea ese mismo principio, pero lo adapta a una presión “respirable” para pacientes con dificultades respiratorias a fin de evitar el colapso en los pulmones.

“Cuando vimos lo que estaba pasando en Italia, yo le dije a Pablo (González), dueño de la empresa, que hiciéramos algo“, relata Miguel Imbach, representante de la empresa Lucas ElectroHidráulica.

“Nos pusimos a trabajar y llamamos primero al doctor Olman Coronado García, quien nos puso en contacto con el doctor Segura para poder activar algo que tuviera sentido.

“Entonces, pensamos en un equipo fácil de construir, de bajo costo, muy robusto y confiable. Partimos de herramientas que ya se utilizaban para seres humanos y eso hace que uno tenga trabajo adelantado”, aseveró Imbach.

El dispositivo permite administrarle al paciente oxígeno de dos formas: flujo continuo o bajo demanda.

En este último caso, con tan solo un mínimo esfuerzo que haga el individuo para respirar, ya el soporte ventilatorio le dará el oxígeno que necesita a fin de fortalecer sus pulmones.

Este proyecto fue impulsado por la Escuela de Medicina de la UCR. Foto: cortesía Laura Rodríguez.

“Esto es un aporte a largo plazo. Cuando concluya la pandemia, el respirador va a quedar en los hospitales y va a funcionar por muchos años más. No es algo que posteriormente se vaya a desechar, sino que brindará un apoyo sostenido en el tiempo”, comentó Segura.

Para convertir en realidad este dispositivo, los expertos trabajaron por casi cuatro meses hasta tener el primer prototipo. Posteriormente, el soporte ventilatorio fue probado bajo estrictos estándares la calidad.

Ahora, la UCR busca apoyo financiero y la autorización final del Ministerio de Salud para su producción masiva.

Si usted desea colaborar con el financiamiento de este proyecto, se puede contactar directamente con el médico Jean Carlo Segura Aparicio al teléfono: 2511-5910 o al correo jean.seguraaparicio@ucr.ac.cr.