Irene Vizcaíno, Patricia Recio. 6 julio
Guardar la distancia social a pesar de usar mascarilla es una medida fundamental para evitar el contagio, sin embargo, no todos los ciudadanos toman esa previsión. La imagen fue captada el fin de semana en el centro de San José. Alonso Tenorio
Guardar la distancia social a pesar de usar mascarilla es una medida fundamental para evitar el contagio, sin embargo, no todos los ciudadanos toman esa previsión. La imagen fue captada el fin de semana en el centro de San José. Alonso Tenorio

En solo seis días de julio se reportaron siete fallecimientos en Costa Rica, asociados a la covid-19, lo que eleva a 23 las muertes desde el inicio de la emergencia sanitaria, en marzo.

Aunque aún el porcentaje en relación con el número de contagios es muy bajo (0,4%) no deja de preocupar a las autoridades, sobre todo, porque se han acelerado.

Las últimas cuatro muertes se confirmaron entre la noche del domingo y la 1:30 p.m. de este lunes. Fue el propio ministro Salas, quien, en la conferencia del reporte epidemiológico diario, anunció el deceso número 23: una mujer de 92 años, hospitalizada en el Calderón Guardia desde el 4 de julio y quien tenía factores de riesgo.

“No tenemos que acostumbrarnos a contar las cifras como número solamente, sino lo que yo indicaba, detrás de cada fallecimiento, de cada persona ingresada en UCI, hay muchas familias que están pendientes y que han sufrido. Esto es una pérdida para todo el país”, manifestó el jerarca Daniel Salas.

Para este lunes, el Ministerio de Salud reportó 245 casos nuevos de la enfermedad y un acumulado de 5.241, el doble de hace dos semanas.

De la mano de los contagios siguen en ascenso el número de hospitalizaciones, que llegaron a 88, y los pacientes en Unidad de Cuidado Intensivo (UCI) que para este lunes eran nueve.

Román Macaya, presidente ejecutivo de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), adelantó que a este ritmo, el Centro Especializado para la Atención de Covid-19 (Ceaco), en La Uruca, estará a su máxima capacidad esta misma semana.

Pero así como no se detienen esas cifras, tampoco lo hacen las fiestas y conglomeraciones en los barrios del país.

Entre el viernes y el domingo, el sistema de emergencia 9-1-1 recibió 1.300 alertas de actividades en todo el país, como confirmó el ministro de Seguridad Pública, Michael Soto.

“Uno creería que con los números que acaba de indicar el ministro hay mayor consciencia, pero no es así; seguimos teniendo fines movidos con la inconsciencia de algunos ciudadanos”, fustigó el jerarca.

En Purral de Goiocoechea, por ejemplo, los efectivos de Fuerza Pública llegaron tras el reporte de una fiesta; en el sitio los recibió el organizador, alcoholizado y con machete en mano.

“Hubo que desarmarlo y detenerlo. A ese nivel llegamos, cuando lo que pretendemos es velar por la ciudadanía”, agregó el jerarca.

Allanamiento y multas

Tal es la situación, que según Soto, desarrollan procedimientos con el Poder Judicial para que, cuando sea necesario, un juez extienda órdenes de allanamiento que les permita frenar la actividad.

Sin embargo, dice, no deberían llegar hasta esa situación, pues lo que está en juego es la seguridad de las familias.

El fin de semana, la mayoría de personas desistieron de seguir con la actividad.

El ministro Salas, por su parte, recordó la posibilidad de establecer multas en aquellos casos en los se dé un incumplimiento de órdenes sanitarias.

Frente a esas circunstancias, dijo, la multa se hace sin considerar si el ciudadano puede o no pagarla, pues incurrió en una falta.

“No quisiéramos multar a nadie, pero una multa es tratar de decirle ‘no lo vuelva a hacer’ y que los que están alrededor vean que es algo que puede ocurrir, vean la cantidad de personas que se están internando, que están falleciendo”, dijo.

Muchas personas, dijo, dependen de esas conductas.

“Si empezamos a hacer fiesta todos, le aseguro que los servicios colapsan y colapsan por mucho”, sentenció.

Para este lunes, los cantones con mayor número de casos activos, es decir, con capacidad de contagio son San José con 743; Desamparados, 264; y Alajuela, 221.

Le siguen Alajuelita con 217, cantón en el que se inició un testeo masivo en busca de contagios, que continuará hasta el miércoles; Heredia con 192; y San Carlos, 103.

Hipertensión y diabetes

De las 23 muertes reportadas hasta este lunes, 10 corresponden a mujeres y 13 a hombres. La edades van de 26 a 92 años.

Según Salas, la combinación de hipertensión y diabetes se presentaban en ocho de las víctimas, mientras que otras seis sufrían solo de hipertensión. Esto comprueba el peso que tienen los factores de riesgo.

“Esto de los factores de riesgo nos llama siempre a recordar que todos los que tenemos esos factores o que tenemos familiares con esos factores, tenemos que ser muy cautelosos, muy disciplinados para proteger a esa población. La idea es que no anden en lugares públicos”, expresó.

También hizo un llamado a los empleadores de esas personas para que les cambien las labores en caso de que deban atender público, al menos temporalmente.

“Que los protocolos sean bien rigurosos en los lugares de trabajo y en las diferentes actividades. No deberían estar saliendo”, dijo.

De las víctimas mortales, añadió, hay cuatro con edades entre los 25 y 45 años. Otros cinco, entre 45 y 65 años.

El grupo más grande, con 13 personas, estaba entre los 65 y 92 años, es decir, adultos mayores, que son la población de mayor riesgo.

El último es un hombre joven, cuya información aún no se tiene.

Por nacionalidad, hay 18 costarricenses, cuatro extranjeros y el caso en investigación.

Salas recordó que ya está en proceso de conformarse una comisión para analizar los fallecimientos, pues no todos han sido por una complicación debido al virus. La intención de ese grupo es determinar si estas personas murieron con covid-19 o debido a esa enfermedad.

El país ya no lleva la ventaja

Aunque intentó continuar la analogía que semanas atrás utilizó el director de Vigilancia de la Salud, Rodrigo Marín, cuando dijo que el país iba 1 a 0 ganándole al covid; el ministro Salas se mostró dudoso.

Primero dijo que no se atrevía a dar un marcador, que era difícil. Al final, sin embargo, reconoció lo que es claro, ya no se lleva la ventaja.

“Diría que es difícil decir el marcador, no es un juego, es algo de la vida real, no es una simulación, no estamos haciendo un ejercicio para ver cómo nos va”, reflexionó.

Salas considera que la mayoría de la población acata la medidas, el problema es que siempre hay un porcentaje que no lo hace.

“¿Por qué la gente no hace caso y hace las fiestas? Al final, solo vivimos una vez, solo se tiene una vida, es un año difícil, diferente, pero en la medida en que podamos cuidar que pase este año, que las personas que están viendo esto, podamos estar con ellos, con nosotros.

“Si no hay un comportamiento adecuado, muchos de ellos se irán es una decisión de vida, que no es un juego. Claro que uno puede compararlo con un juego: no estamos con la ventaja con la que estábamos en ese momento”, reconoció.

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