Melanie Méndez. 24 febrero
Los cirujanos del Hospital Nacional de Niños que participaron en la cirugía: Juan Luis Segura, jefe de Neurocirugía; Olga Arguedas, directora del Hospital Nacional de Niños; Jaime Cortes, jefe de Cirugía; y Cinthya Mora, jefa de Cirugía Reconstructiva. Foto: Gesline Anrango
Los cirujanos del Hospital Nacional de Niños que participaron en la cirugía: Juan Luis Segura, jefe de Neurocirugía; Olga Arguedas, directora del Hospital Nacional de Niños; Jaime Cortes, jefe de Cirugía; y Cinthya Mora, jefa de Cirugía Reconstructiva. Foto: Gesline Anrango

Los médicos encargados de realizar la separación de los siameses, Samuel y Ezequiel Núñez Badilla, tenían todo organizado para la cirugía: la idea era tener cambios de turno, para descansar, comer y recargar fuerzas.

Sin embargo, la complejidad de la operación y los contratiempos de último momento derribaron sus planes y tuvieron que trabajar 20 horas sin parar.

"Parte de la naturaleza humana es mantenerse alerta en momentos claves. No me dio sueño, ni hambre, ni estrés, estaba concentrado solo en esto", comentó Juan Luis Segura, jefe de Neurocirugía del Hospital Nacional de Niños (HNN).

Los episodios ‘traumáticos’ de sangrado que comprometieron la vida de los pequeños les confirmaron que un segundo podría ser crucial para evitar un triste desenlace y, por ello, prefieron seguir de corrido.


Durante una conferencia de prensa, que se llevó a cabo este sábado 24 de febrero, los médicos detallaron que Samuel fue quien representó el mayor reto, pues tuvieron que revivirlo en dos ocasiones.

En ambos momentos, el pequeño se quedó sin signos vitales. Entonces, una parte del equipo se concentró en luchar paera regresarlo a la vida, mientras que la otra parte del grupo seguía con Ezequiel.

"Si a mí me tienen que dormir alguna vez, que sea un anestesiólogo del Hospital de Niños, son los mejores”, bromeó Segura un poco más relajado.

El especialista ofreció una felicitación a todo el equipo médico que participó en el proceso, sobre todo a los anestesiólogos y al equipo de cirugía reconstructiva.

Además, expresó que como a la 1:30 a. m. del sábado, cuando ya todos estaban agotados, los equipos de cirugía reconstructiva aparecieron como ángeles y se encargaron de todo lo que faltaba.

Según se informó en la conferencia, los cirujanos donaron las horas extra que trabajaron durante la cirugía de los siamenes.

Durante el período que duró la cirugía de separación de los siameses, el Hospital Nacional de Niños brindó sus servicios habituales. De hecho, atendió otros 30 procedimientos quirúrgicos; entre ellos uno de corazón.

Olga Arguedas, directora del centro médico, señaló que “los especialistas de cuidados intensivos, quienes ahora vigilan a Samuel y a Ezequiel segundo a segundo, son los protagonistas del momento”.