Diego Bosque.   29 mayo
Jorge Miranda, neumólogo nicaragüense, trabaja en el Hospital Monte España, en Managua, Nicaragua.

"Claramente, somos una amenaza para los países vecinos por el manejo irresponsable y negligente de las fases de la pandemia. No se ha hecho nada, la pandemia en Nicaragua se está desarrollando de manera natural; no hemos hecho nada a pesar de que el gremio médico ha intentado aconsejar.

"Al inicio, la gente captó el mensaje e hizo autocuarentena, pero luego se relajaron y eso es culpa del mensaje que da el Gobierno. El mensaje que dio el Gobierno con sus informes diarios era confuso y mucha gente percibió que no estábamos en riesgo, que no había una amenaza real.

“La gente decía: ‘Hoy tenemos tres casos, hoy tenemos dos casos’. Eso, en la forma de ser de la gente, se interpreta como que no existe riesgo. Muchas personas no usan mascarilla en lugares públicos y eso es culpa del mensaje del Gobierno. Somos una amenaza para nosotros y para producir contagios en otros países”.

Así responde Jorge Iván Miranda, médico especialista en neumología del Hospital Monte España, en Managua, Nicaragua, al preguntarle si coincide con el criterio del ministro de Salud, Daniel Salas, sobre el peligro que representa esa nación en la lucha por disminuir la cantidad de contagios del nuevo coronavirus.

Miranda es uno de los pocos médicos que se atreve a hablar de manera pública, sobre la crisis que enfrenta el país vecino con la pandemia.

De acuerdo con las autoridades nicaragüenses, hasta el 26 de mayo, fueron confirmados 759 casos de covid-19 y 35 muertes por esa enfermedad.

“La realidad que se vive es diferente, estamos hablando de casi 3.000 contagiados. Ahí está incluido mucho personal sanitario y de los muertos deben andar, aproximadamente, en 300″, comentó el galeno en una entrevista con La Nación.

Uno de los factores que entorpece el trabajo de los profesionales en salud es la negación de las autoridades, pues al inicio de la ola de contagios les ordenaron no utilizar equipo de protección con el objetivo de no alarmar a la población.

Además, los médicos no tienen acceso a los resultados por escrito de las pruebas realizadas; solo hay reportes verbales.

“La situación en el hospital es caótica, la sala designada para atender pacientes por covid-19 siempre está llena, siempre que paso a visita en la mañana me encuentro uno, dos o tres cadáveres, son personas que amanecen muertas, eso es diario. Esto es muy duro de ver, desde que se entra a emergencias encuentras un montón de camas con pacientes boca abajo con oxígeno, muy cansados y hay desabastecimiento de medicamentos y recursos". Jorge Miranda, neumólogo nicaragüense

“En muchos casos nos dicen que la prueba no salió negativa o positiva, sino que resultó indeterminada. Yo, como técnico y conocedor de la prueba, podría verla e interpretarla y decir si es indeterminada o no, pero solo nos informan vía telefónica; así que no sabemos los resultados reales”, criticó.

Los médicos y enfermeras también deben lidiar, día a día, con escenas desalentadoras en los pasillos y salones hospitalarios.

“La situación en el hospital es caótica, la sala designada para atender pacientes por covid-19 siempre está llena, siempre que paso a visita en la mañana me encuentro uno, dos o tres cadáveres, son personas que amanecen muertas, eso es diario.

“Esto es muy duro de ver. Desde que se entra a emergencias, encuentras un montón de camas con pacientes boca abajo con oxígeno, muy cansados y hay desabastecimiento de medicamentos y recursos”, relató.

Varios sitios de noticias nicaragüenses informaron, días atrás, sobre renuncias de trabajadores del Hospital Monte España.

“A mi me ha tocado atender colegas con síntomas de covid-19 y al hacerles la prueba, nos dicen que el resultado es indeterminado. Muchos están complicados y hasta intubados”, añadió.

En Nicaragua, el Gobierno no comunica las estadísticas de contagios, muertes y recuperaciones al día, como ocurre en muchos países, sino que emite reportes semanales con poco detalle.

Incluso, días atrás, el presidente aniel Ortega aseguró en una conferencia de prensa que tienen la pandemia controlada.

Contrario a lo que sucede en muchas naciones, conforme avanzan los contagios las autoridades sanitarias han decidido restringir el perfil de paciente al que someten a test para precisar si padece el nuevo coronavirus.

“Ahora se ha restringido más la aplicación de pruebas, ahora solo se hace la prueba al paciente que ingresa a una unidad de salud por neumonía. Solo a pacientes ingresados. Si llega alguien con neumonía, pero está estable y se puede ir a su casa con tratamiento, no se le hace la prueba. Eso genera una fuente enorme de subregistro”, dijo.

No tiene miedo

– ¿Por qué decidió señalar públicamente las deficiencias de Nicaragua frente a la pandemia? ¿No teme represalias?

– Represalias he sufrido. En el hospital en el que trabajo me excluyeron del comité que maneja la crisis por covid-19, pero yo soy así desde que soy médico; siempre me ha gustado decir lo que pasa. He dado seguimiento de cerca a la situación política del país y siempre he dicho las cosas como son.

“Gracias a Dios, no he sufrido represalias fuertes comparado con otras personas. A mí nunca me han mandado una camioneta llena de policías a mi casa. Sí recibí amenazas durante las protestas del 2018, porque mi posición fue exponer las cosas que sucedían", recordó.

“Me han excluido de las decisiones importantes, yo soy el único neumólogo del hospital. Sin embargo, existe una doble moral, pues cuando aparece un caso muy difícil me llaman y me consultan”, contó.

Alta demanda

Miranda también labora en el hospital privado Vivian Pellas. Allí hay más recursos para trabajar y, según afirma, se prepararon con tiempo para la emergencia.

No obstante, existe una alta demanda de camas tal y como sucede en los centros médicos públicos.

“Los hospitales están sometidos a una enorme demanda de camas y ventiladores. Por ejemplo, en el hospital privado donde trabajo todos los ventiladores están ocupados, de tal manera que si llega un paciente que requiere ventilador o cuidados intensivos, nos toca intubarlo y luego trasladarlo a un sitio donde haya camas.

"Pero la gente que puede pagar servicios privados, rehúsa a ser trasladados a hospitales públicos”, concluyó Miranda.