Ángela Ávalos.   19 septiembre
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Sindicalistas se oponen a que la CCSS contrate personal nuevo y empresas privadas para lavar la ropa contaminada que producen los hospitales y clínicas todos los días.

Un video muestra a un grupo de empleados en huelga en las instalaciones de la Lavandería Central de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), ubicada en La Uruca, San José.

Entre todos los empleados, hay una que advierte que no permitirán la contratación ni de empresas privadas ni de personal nuevo para el lavado de la ropa sucia.

En otra de las tomas, los huelguistas amenazan con paralizar la Lavandería Central tal y como lo han hecho con la que funciona en el San Juan de Dios.

Este ha sido uno de los servicios más afectados con la huelga nacional contra la reforma fiscal que conoce la Asamblea Legislativa, desde que esta se inició, el 10 de setiembre.

Un 77,5 % de los funcionarios de la Lavandería Central se unió al cese de labores, lo mismo que un 95 % del personal de la Zeledón Venegas, que está en el Hospital San Juan de Dios.

Esta última lavandería atiende las necesidades de los hospitales Nacional de Niños, San Juan de Dios, Nacional de Geriatría, el de las Mujeres, Roberto Chacón Paut y el San Vicente de Paúl.

Según informó la Dirección de Producción Industrial de la CCSS, hasta este miércoles se ha logrado lavar 15.000 kilos diarios de ropa, 10.000 menos que en un día habitual.

La institución ha tenido que recurrir a la firma de dos contratos para sustituir parte de la producción de la Zeledón Venegas.

También solicitó ayuda a personal administrativo para que colabore en la clasificación de piezas, aplanchado, acarreo, traslado y recolección de ropa; seguridad, limpieza y coordinación entre los diferentes hospitales,informó la CCSS en un boletín de prensa.

Un grupo de 25 empleados del área administrativa de la CCSS se ofreció voluntariamente a colaborar con las tareas de la lavandería. Foto: CCSS para LN

La mañana de este lunes, el presidente ejecutivo de esa institución, Román Macaya Hayes, hizo un llamado a los empleados en huelga para que se reincorporen al trabajo.

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“No se trata de mitigar los efectos de una huelga día a día. Se trata de ofrecer los servicios de los cuales depende el país y los ciudadanos”, mencionó Macaya en el comunicado.

El Ministerio de Salud giró una orden sanitaria a la Caja, el lunes, para que procediera con el lavado de ropa.

Este martes también emitió otra orden sanitaria contra los sindicatos para que cesen “de forma inmediata el impedimento de ingreso y salida de funcionarios de la CCSS que se encuentran laborando, a fin de que puedan cumplir a cabalidad con el proceso de lavandería de los hospitales".

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El lunes pasado, Ricardo Fonseca, representante del Sindicato Nacional de Enfermería (Sinae) en el Hospital San Juan de Dios, desmintió que los trabajadores en huelga estén obstaculizando la salida de ropa contaminada.

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“Desmentimos esas afirmaciones. Nunca ha existido ni existirá por parte de los trabajadores la intención de obstaculizar la salida de ropa. Por el contrario, en un acto de buena fe los trabajadores de la lavandería Zeledón Venegas ofrecieron los servicios gratis estando en huelga para solucionar el problema que se vivía en el San Juan de Dios con la ropa sucia”, manifestó Fonseca.

Hasta ahora, en los diez días de huelga también se han dejado de hacer alrededor de 1.500 operaciones programadas en todos los hospitales. Esta es otra de las áreas más afectadas con el movimiento de protesta.

Impacto de una protesta