Juan Fernando Lara Salas.   23 septiembre
Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital México para pacientes covid-19. El gerente médico de CCSS también ha expuesto la dificultad de encontrar personal especializado para dar esta atención. Fotografía: Hospital México para LN.

En dos semanas o antes, hospitales con pacientes de covid-19 se verán forzados a elegir a quién intentan salvarle la vida y a quién no, debido a la inminente saturación de camas de cuidados intensivos (UCI).

La advertencia de tan dolorosa decisión la reiteró este martes Mario Ruiz Cubillo, gerente médico de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), ante la Comisión Legislativa que conoce temas de esa institución.

“La consigna es salvar la mayor cantidad de vidas posibles”, expresó Ruiz Cubillo sin ocultar el desgarrador escenario venidero si persiste el ritmo de contagios.

Ruiz confirmó que el máximo de camas de cuidados intensivos para pacientes covid-19 es de 359 debido a la cantidad de personal y equipos requeridos para cada una. Esa capacidad se rebasaría entre el 5 y 9 de octubre, calculó.

Dicho escenario lo anticipó un día antes el presidente de la Comisión Nacional de Emergencias (CNE), Alexánder Solís, con base en proyecciones de la llamada Sala de Análisis.

Para este martes, 249 personas se debatían entre la vida y la muerte sobre una de esas camas en dichas unidades. La cifra representa un 70% de ocupación.

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Si bien la Caja no tomará decisiones arbitrarias o discriminatorias, aseguró Ruiz, sí recalcó que los hospitales deberán escoger a quién otorgan o no tratamiento (es decir, quién vive o muere).

El funcionario aseguró que la edad del enfermo no será un criterio a considerar.

Según mencionó, todas las consideraciones bioéticas para tomar esa decisión se revisan constantemente en referencia al documento Lineamientos Bioéticos ante la pandemia por SARS-CoV-2, el cual servirá de guía a los hospitales cuando topen con escenarios de saturación de camas de UCI.

Para Ruiz, este desolador trance que enfrentarán los funcionarios de hospitales, los pacientes, sus familias y el país se acerca por culpa del relajamiento de la población contra el nuevo coronavirus, al realizar “actividades sociales innecesarias” donde se olvidan las medidas de distanciamiento social, aislamiento en casas y desatención de prácticas higiénicas como el lavado de manos.

El gerente recordó que a más contagios ahora, en unas dos semanas habrá más enfermos, algunos de los cuales tendrán complicaciones que requerirán una cama en cuidados intensivos.

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¿Quiénes serían? Adultos mayores, personas con obesidad, hipertensión, problemas pulmonares y coronarios y otros males, ejemplificó.

“Luego de la primera ola, y nadie se explica la razón, la interacción entre las personas vuelve con más fuerza y se disparan los contagios. Posiblemente, como la gente está fatigada del encierro, las interacciones suben al retomarse ciertas actividades. Sabemos que las medidas de aislamiento fatigan a las personas, pero es la única medida efectiva para interrumpir contagios”, declaró.

Ruiz describió los trajines del personal hospitalario y la Caja en general con la pandemia “como si un terremoto, un huracán y un sunami pasaran a la vez”.

El médico enfatizó en varias ocasiones en su exposición, que la edad de pacientes en UCI, no será un criterio por sí mismo para otorgar o no un respirador a alguien, pero insistió en que lo ideal es no llegar a ese punto.

“Como en un terremoto, ningún país ha logrado salvar a todas las personas. No hay cura para la enfermedad. Si ocurre esa saturación de camas, se salvará la mayor cantidad de personas, pero al final prevalecerá el criterio del personal de salud y esto será una realidad a mitad de octubre si no bajamos la tasa de contagios”, recalcó.

En su comparecencia en el Congreso, Ruiz expresó su esperanza de que la curva de contagios disminuya en algún momento. No obstante, eso ocurrirá, “sea porque fallece mucha gente o porque la población evita exponerse al contagio como ha pasado en otros países”.

Suero equino

Como parte de su declaración, el médico informó a los diputados de que el suero a base de plasma de caballos, desarrollado por el Instituto Clodomiro Picado de la Universidad de Costa Rica (ICP-UCR), actualmente en fase de ensayo clínico, emerge como una gran esperanza en el tratamiento de la covid-19 para personas hospitalizadas con el virus.

Actualmente, hay 20 personas a quienes se administra el suero como parte del ensayo.

“De ser efectivo, ¡y Dios quiera que así sea!, esto nos permitirá que los pacientes no se nos compliquen y estén menos tiempo internados, porque el suero les ayuda a reaccionar mejor contra el virus, permitiendo el uso de más camas UCI y salvar más vidas”, expresó con emoción.

El funcionario sí adelantó que por ahora es temprano para saber si funcionará dada la rigurosidad de esta etapa y análisis de efectos secundarios.

No obstante, de funcionar, Costa Rica probablemente montaría algún tipo de una cadena de producción donde se vería qué tanto y cómo se produce pero, concluyó, “primero hay que pasar esta fase de averiguar si de verdad sirve”.