Ángela Ávalos. 15 noviembre, 2018
El esquema de vacunación pre-exposición es de cinco dosis. Se está evaluando la posibilidad de reducirla a cuatro, porque podrían ser igual de efectivas en la prevención de la aparición de síntomas. Foto ilustrativa: Jeffrey Zamora

El Ministerio de Salud realiza gestiones ante la Organización Mundial de la Salud (OMS) para aumentar la dotación de vacunas contra el virus de la rabia, que han escaseado en las últimas semanas en el país por un problema de desabastecimiento mundial.

El director de Vigilancia de la Salud en ese ministerio, Daniel Salas Peraza, confirmó esta situación, que no es exclusiva de Costa Rica, y garantizó que se están tomando las medidas necesarias para asegurar la provisión de este producto.

Salas aclaró que Costa Rica procura tener suficientes dosis para cubrir las necesidades de protección de aquellas personas afectadas por alguna mordedura de animales silvestres o domésticos no vacunados contra este virus. Estos eventos son muy poco frecuentes en el país.

Según informó el director de Vigilancia, la ministra de Salud, Giselle Amador, envió notas al Colegio de Veterinarios y de Biólogos, así como a las escuelas que imparten esas carreras universitarias y al Ministerio de Ambiente y Energía (Minae), para identificar a aquellas personas que, teniendo contacto con animales silvestres como parte de su trabajo o labor profesional, no tienen la vacuna.

“Es importante que esos grupos revisen los esquemas de vacunación de sus estudiantes y su personal. En el Minae, con los guardaparques, el riesgo de estos eventos es un riesgo ocupacional. La población general no la necesita”, comentó Salas.

La vacuna contra la rabia se aplica en dos situaciones:

- Pre-exposición: se le coloca a personas con alto riesgo de contacto con el virus, como investigadores, trabajadores ganaderos o quienes interactúan con animales silvestres. El esquema es de tres dosis (día 0, 7 y 28).

- Posexposición: cuando la persona reporta un evento rábico (mordedura de algún animal como murciélagos, ardillas, coyotes o perros), y cumple con el protocolo para la vacuna. En estos casos, el esquema es de cinco dosis (día 0, 3, 7, 14 y 28).

La inmunidad es de por vida; es decir, no necesita volverse a vacunar.

La intención del Ministerio de Salud es hacer un mapeo de cuántas personas necesitan la vacuna pre-exposición entre personal que usualmente tiene contacto con animales silvestres.

"No nos preocupan tanto los accidentes rábicos (casos pos-exposición) porque son pocos y para ellos procuraremos tener las dosis que necesiten.

“Nos interesa tomar el pulso de cuánta es la necesidad de vacuna pre-exposición para pedir al fondo rotatorio (de la Organización Panamericana de la Salud, OPS) una cantidad más grande, si fuera necesario”, explicó.

La situación se presenta al mismo tiempo en que trascendió la infección de un biólogo con este virus, luego de entrar en contacto por su propia voluntad con un murciélago infectado.

Este hombre, vecino de Acosta y de 43 años, falleció el miércoles en el Hospital San Juan de Dios, casi tres meses después de sufrir la mordedura del animal.

Antes de este deceso, la última muerte en el país de una persona por esta causa se registró en el 2014, cuando un niño de 9 años falleció en Palmar Norte, en la zona sur.

Desde 1967, once personas han muerto en Costa Rica por esta causa.

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